miércoles, 19 de enero de 2011

Hoy se vive más años que antes, pero se sufren más días de enfermedad



( www.neomundo.com.ar ) La expectativa de vida es cada vez mayor por lo cual la gente puede disfrutar de más años en este mundo. Sin embargo, la salud no mostró mejoras tan prometedoras ya que hoy en día las personas se enferman más que en tiempos pasados, concluyó una nueva investigación.


Los autores de la Universidad de California del Sur (Estados Unidos) explicaron que un joven que hoy tiene 20 años puede prepararse para vivir más tiempo que sus antepasados pero pasará más días enfermo.


Hay mucha evidencia que muestra que hicimos poco para eliminar o retrasar el surgimiento de la enfermedad aunque sí logramos avances para prevenir la muerte por patologías. Al mismo tiempo, hubo incrementos importantes en la incidencia de ciertas enfermedades crónicas, especialmente la diabetes, dijo Eileen Crimmins, uno de los autores.



TIEMPOS QUE NO AYUDAN



Los investigadores analizaron el promedio de morbilidad de las personas, es decir cuanto tiempo sufren una enfermedad seria o la pérdida de la movilidad. Y Crimmins observó que la morbilidad aumentó en las últimas décadas, es decir que las personas pasan menos años libres de enfermedades aunque vivan por mayores períodos de tiempo.



En 1998, un hombre podía esperar otros 45 años de vida sin desarrollar una enfermedad cardiovascular, cáncer o diabetes. Este número cayó a 43,8 en 2006. Para las mujeres este período disminuyó de 49,2 años en 1998 a 48 años en 2006.


A su vez, en número de personas con problemas de movilidad creció, especialmente en los adultos jóvenes. Un hombre actual de 20 años pasará 5,8 años del resto de su vida sin contar con una movilidad básica a causa de enfermedades, cuando este período era de 3,8 años hace una década. Para las damas esta cifra empeoró de 7,3 años a 9,8 años.


El creciente problema de la obesidad y el incremento en la hipertensión y el colesterol son un signo de que la salud no mejora en cada generación. No parece que estemos avanzando hacia un mundo donde la gente muera sin experimentar períodos importante de enfermedad, pérdida de funcionalidad e invalidez, concluyó Crimmins.


Más información sobre ciencia y salud en www.neomundo.com.ar

miércoles 12 de enero 2010
Fuente: Neomundo.com.ar via www.yahoo.com.ar


domingo, 16 de enero de 2011

Querida Maria Elena Walsh, por Rogelio Alaniz

En su casa. Con una sonrisa que armoniza
con sus textos, María Elena posa rodeada de libros.



Crónica política


Querida María Elena


Rogelio Alaniz


Murió María Elena Walsh. Tenía ochenta años, pero para todos los que la quisimos la edad carecía de importancia porque las personas como ellas suelen derrotar a las cronologías. Lo primero que debo decir es que mis hijos disfrutaron de sus canciones. Mi nieto las está empezando a disfrutar. A los hijos y los nietos de mis amigos les pasó más o menos lo mismo: crecieron escuchando “La vaca estudiosa”, “Manuelita la tortuga”, “Marcha de Osías”, “El show del perro salchicha”.


Se me ocurre que millones de personas vivieron experiencias parecidas, al punto que, sin exagerar, podría decirse que desde los años sesenta a la actualidad el universo de la infancia está poblado por las imágenes de sus poemas y el tono de su voz. ¿Cuántos chicos se durmieron escuchando sus canciones? ¿cuántos dejaron de llorar gracias a la magia de su voz y sus poemas? ¿cuántos chicos las canturrearon en la ronda de la plaza, jugando en las hamacas, tirándose del tobogán, arriba de un árbol, en las fiestas infantiles? Por todas estas pequeñas maravillas, todos le estamos infinitamente agradecidos. Por haberles dado alegría a nuestros chicos, por haberles educado la sensibilidad, la inteligencia, el buen gusto. Sin las canciones de María Elena y las páginas de Mafalda, seguramente la vida de nuestros hijos sería mucho más pobre.



No quiero exagerar, pero aprovechando las circunstancias quiero tomarme la licencia de decir que todo lo bueno que hay en la Argentina de hoy ocurre porque en aquellos años hubo una escritura, una poesía y un particular sentido del humor que le enseñó a los chicos a pensar, a sentir, a desarrollar el espíritu critico, a mirar a los otros y sobre todas las cosas, a reírse, no de los otros, sino de ellos mismos.


Eso es lo que pasaba, sus canciones invitaban a reír, a jugar, a tomarse de las manos y a quererse. Escuchar sus poemas era un antídoto contra la mala onda, el egoísmo, la agresividad, la violencia. No voy a caer en la ingenuidad o la torpeza de decir que el mundo va a cambiar gracias a un puñado de canciones infantiles o que el ser humano dejará de ser injusto por haber disfrutado de esos poemas. Pero admitamos que en esta vida, donde existen el odio, la violencia, la injusticia, estas pequeñas creaciones del corazón alientan la esperanza de que es posible un mundo más justo y que, a pesar de todo, el ser humano siempre es capaz de dar lo mejor de sí.


No voy a sobreestimar los efectos que pueden causar en una sociedad las canciones de María Elena, pero tampoco los voy a subestimar, salvo que alguien suponga que la poesía no provoca ninguna consecuencia sobre las sociedades y el corazón de los hombres. El amor, la ternura, los sentimientos nobles no alcanzan para hacer una sociedad más justa, pero no hay sociedad justa sin esos sentimientos.



Pienso en María Elena y recuerdo un poema de Borges que dice que personas como ella son las que están salvando al mundo. Se refiere a personas que no ejercen el poder, que no lo exhiben, no lo disfrutan, y, sin embargo, con sus pequeños actos permiten que el mundo sea un lugar digno de ser vivido. María Elena simplemente nos recuerda con su presencia el poder de la poesía, un poder singular, casi invisible, ajeno a la dominación, muchas veces poco efectivo, pero necesario y, en circunstancias límite, indispensable.



María Elena Walsh escribió relatos, poemas, con Leda Valladares se propuso renovar el folklore pero, si se me permite, yo me atrevería a decir que su gran hallazgo, su aporte decisivo a la poesía fueron las llamadas canciones infantiles. Ya sé que no existen poemas para niños, para viejos o para adultos, que existen poemas y punto, pero en su caso podemos permitirnos hablar de los poemas para niños, cuya virtud precisamente fue que los pudieron disfrutar los niños y los grandes. Ese fue su talento, su maravilloso y original aporte.


Hasta ese momento, hasta el momento en que empezó a escribir lo suyo, las canciones para niños eran canciones pavotas, en algunos casos tontas, en todos los casos viejas, y con algunas, realmente, los chicos no perdían nada si no las escuchaban. Abundaban las madrastras perversas, los lobos feroces, los gatos engullidores de ratones, los osos malos, los ogros malditos y los padres que dejaban abandonados a los niños. Llegó María Elena y todo cambió. Los lobos, los osos, las tortugas, las vacas, los monos, se transformaron en personajes deliciosos, encantadores. Como el personaje de la fábula, María Elena humanizaba todo lo que tocaba: un gato, una nube, un perro, una gaviota, un oso, una naranja. Sus canciones no asustaban, divertían y enseñaban a pensar, a ser solidarios, a querer, a no avergonzarse de los buenos sentimientos. En ninguno de sus poemas hay consejos, recomendaciones del estilo “maestro Ciruela”.


María Elena “no baja línea”, pero quienes participan de su universo aprenden a reírse, a ser solidarios, compasivos y, por sobre todas las cosas, buenos. María Elena Walsh no sólo escribió canciones infantiles. Temas como “El vals municipal”, “Réquiem de madre” “Serenata para la tierra de uno”, “Los ejecutivos”, “Como la cigarra”, son memorables porque han sabido identificarse con un tiempo, con la sensibilidad de una generación o de varias generaciones. Siempre he escuchado sus canciones, he leído sus poemas y, como ocurre con estas cosas, algunos me gustaron más que otros, pero a mi modesto criterio el poema más logrado, el que llega más lejos y golpea más fuerte es “Eva”. He leído varios poemas a Eva Perón, pero de todos ellos, por lejos, el mejor es el de María Elena.

No sé que pensaba ella políticamente, no le conozco compromiso partidario, pero me consta que era progresista, que siempre defendió las causas justas, que su voz fue una de las primeras en romper el silencio de la última dictadura y que en los años cincuenta, al igual que Cortázar o Yupanqui, se fue de la Argentina porque no soportaba al peronismo, en particular la obsecuencia, el servilismo, la alcahuetería, el desprecio y el manoseo de la cultura. Sin embargo, esta mujer que no fue peronista -y que seguramente en algún momento fue antiperonista- se dio el lujo o tuvo la grandeza espiritual de escribir el mejor poema a la mujer más controvertida pero más significativa de nuestro imaginario popular. Nadie, si se me permite, ha dicho de Evita cosas tan lindas, tan duras y tan verdaderas, Nadie ha hablado con tanta sinceridad y tanta honradez. Es extraño nuestro país, la mejoras palabras sobre Facundo Quiroga las escribió Sarmiento, su enemigo; la mejor biografía de Sarmiento la hizo un católico conservador como Manuel Gálvez; la biografía más emotiva de Lisandro de la Torre la escribió un comunista; el mejor poema a Eva lo hizo una mujer que no era peronista. ¿Es el mejor? Claro que lo es. Y es bueno porque carece de la idolatría de los incondicionales y del resentimiento de sus enemigos. María Elena escribe con furia y con dolor. Evita la desborda y la excede. Asume todas las contradicciones, las del personaje e incluso las suyas propias. “No sé quién fuiste pero te jugaste/ Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo/ metiste a las mujeres en la historia/ de prepo, arrebatando micrófonos/ repartiendo venganzas y limosnas/ Bruta como un diamante en un chiquero/ ¿Quién va a tirarte la última piedra?”.


María Elena no se priva de nada en ese poema, por eso es grande, porque desde la poesía encuentra una verdad que seguramente no pudo hallar en la política o la historia. “Tener agallas como vos tuviste/ fanática, leal, desenfrenada/ en el candor de la beneficencia/ pero la única que se dio el lujo de coronarse por los sumergidos”.


María Elena Walsh murió fiel a sí misma. No son muchos en este mundo los que pueden jactarse de ello. Discreta, noble y valiente. Vivió sus ideas, su arte y su sexualidad asumiendo todas las consecuencias. Desdeñó los oropeles de la fama, despreció las operaciones de marketing. Cuando fue necesario jugarse demostró que sabía ser valiente; pero por sobre todas las cosas le dio alegría a la gente, alegría auténtica, liberadora.


Por todo ello estoy, estamos, agradecidos. Cómo no estarlo si fue una mujer justa en el sentido más pleno de la palabra. Por supuesto que la vamos a extrañar. Sus canciones, sus poesías, estarán con nosotros, será una manera poética de tenerla cerca, de saber que nos acompaña. María Elena Walsh ha muerto, pero no ha desaparecido, no la borraron y, por supuesto, no fue sola a su propio entierro: todos nosotros la acompañamos, algunos llorando con lágrimas, otros llorando en silencio, pero todos llorando limpias lágrimas de tristeza.


Fuente: diario EL LITORAL DE SANTA FE-
FOTO: agencia dpa



sábado, 15 de enero de 2011

* Humor político:Alejandro Borensztein -Hijo del inolvidable TATO BORES





El censo de los malos




Por Alejandro Borensztein,
Arquitecto y productor de tv


¿Cuántos turros hay en la Argentina? Para el Club de los Malos, el censo es muy importante. No sólo porque nos permite conocer el número exacto de Corderitos de Dios a los que van dirigidas nuestras guachadas, sino porque también nos permite saber de cuántos hijos de puta disponemos para producirlas.



Si bien las cifras definitivas aún no se conocen, se estima que la población total del país, asciende a 48 millones de habitantes. El Club de los Malos cuenta actualmente con 34.322 miembros activos, incluyendo desde el CEO de la institución hasta el último agente de cualquier Jefatura Provincial de Turros.



Eso significa que tenemos operando contra la sociedad, un guacho cada 1.398 habitantes. Sin duda, la mejor relación turro per cápita de América Latina.



El Producto Guacho Interno, o sea la cantidad de guachadas que producimos anualmente contra la población, viene en aumento sostenido desde hace más de un siglo. Pero el dato más importante es que el CDLM tiene detectados casi 680.000 turros desperdigados por la Patria, que aún no han sido incorporados a la organización.



¿Cómo se detecta a un guacho que no ha sido reclutado y a quien podríamos ayudar a desarrollar todo su potencial?


Muy simple: un grupo de jóvenes pasantes del CDLM recorre las ciudades buscando gente que no levanta la caca de su perro o que tapa con trapos o cintas de color las patentes de su auto para evitar las fotomultas, sólo por dar algunos pequeños ejemplos.



Detrás de cada excremento canino, hay un guacho anónimo ávido por progresar. Un desempleado del mal. Un marginado del camino hacia la hijaputez organizada. Alguien a quien el CDLM siempre estará dispuesto a tenderle una mano en la búsqueda de su realización personal.


Una vez detectado este diamante en bruto, una cuadrilla especializada, surgida en un casting entre vendedores de complejos de tiempo compartido, lo recluta para el CDLM.



Finalmente, se los incorpora a un plan de entrenamiento y formación, a partir del cual hacen pasantías en partidos políticos, reparticiones públicas, o empresas emblemáticas como bancos, prepagas, seguros, transporte y tantos otros.



Y así, de a poquito, se va garantizando el recambio generacional del mal.



A la espera de los resultados del censo, y siguiendo con la agenda habitual, el Club de los Malos evaluó las acciones que han venido realizando los distintos Jefes de Encarajinamiento político. Como siempre, se repartieron halagos y reprimendas.



Todos los encarajinadores de la oposición fueron elogiados. La disgregación de los dirigentes, así como la falta de definiciones y propuestas políticas concretas, nos permite suponer que el proceso de destrucción de toda fuerza opositora marcha viento en popa.
Nunca tantos hicieron tan poco en tanto tiempo.



Pero también debemos asegurar que la debilidad opositora no permita el crecimiento oficialista.



El plan del CDLM para que el kirchnerismo se autodestruya, está basado en dos proyectos estratégicos.



Por un lado, nuestros encarajinadores infiltrados en el gobierno fogonean la confrontación, la fisura con la sociedad no kirchnerista, y ese encantador lenguaje descalificador, militarizado y sectario, que los aleja de toda construcción civilizada y mayoritaria. Música para nuestros oídos.
Por otro lado, más allá de lo colectivo, se trabaja en la demolición individual de cada figura oficialista.



Como en el futbol, la táctica es importante pero lo que desequilibra son las individualidades.


Aquí cabe resaltar el trabajo del flamante encarajinador K destacado en el Ministerio de Economía, que había prometido hacerle decir al ministro Boudou que “la inflación no es un tema y sólo afecta a las clases medias altas”.



¿Quién hubiera imaginado que este joven talento del CDLM lograría que un ministro moderado diga semejante burrada?
Pero no todo es alegría.



El encarajinador K destacado en la Cancillería fue duramente apercibido.


Son tantas las barbaridades que le hace hacer al ministro Timerman que termina siendo contraproducente.



Los últimos actos del canciller, tales como enojar al presidente Mujica, lanzar la candidatura de la Presidenta en el momento menos oportuno, y esa maravillosa imagen tomada en el acto partidario de Boedo, donde el ministro que representa al país en el exterior, aparece micrófono en mano, y con el otro brazo en alto, cual barrabrava, cantando “Andáte Cobos la puta que te parió” y su variante musical que dice “Andáte Macri, la puta que te parió”, puso una señal de alerta en el CDLM.


Pocos funcionarios perjudican tanto al gobierno como él. Pero si exageramos, lo más probable es que lo echen.


La orden del Jefe de Encarajinadores Políticos fue clarísima: “Necesitamos a Timerman dentro del gobierno y no afuera. No abusemos”.
Terminando la semana, se realizó un ameno cocktail para conmemorar el Día de la Turrada Aeroportuaria.


En la ocasión, agasajamos a una delegación de autoridades migratorias españolas, a quienes se les entregó una plaqueta en reconocimiento por el maltrato al que someten a ciudadanos argentinos cuando llegan a Madrid.


Al recibir la distinción, uno de los turros ibéricos explicó que la técnica consiste en elegir al azar a un ingenuo pasajero a quien luego de 12 horas de vuelo, se lo encierra incomunicado, se lo priva de alimentos y medicinas durante todo el tiempo posible, y finalmente se lo envía de regreso a su país.
La sencilla ceremonia se realizó en el Aeropuerto de Ezeiza, animada por el show que, en el hall central, había organizado el CDLM, enfrentando a dos gremios aeronáuticos justo el mismo día que cerraba el Aeroparque y se trasladaban allí todos los vuelos.


El caos que provocamos dejó varados a miles de pasajeros enfurecidos que agredían al personal de mostrador.



Un simpático pandemonio que preparamos para que nuestros hermanos españoles, sepan que nuestros guachos no son menos talentosos que los de ellos.
Todavía no están los datos finales del censo. Faltan los números exactos y definitivos, pero la tendencia es inexorable. La naturaleza es sabia. Los malos no somos ni muchos ni pocos. Somos la cantidad justa, necesaria y suficiente para arruinarle la vida a toda la sociedad

FUENTE.diario Clarin.com-
06/11/10

lunes, 10 de enero de 2011

Murió María Elena Walsh, mito prócer cultural . Tenía 80 años de edad y sus canciones infantiles embellecieron la vida de generaciones de niños






Un mito viviente, un símbolo de la cultura
popular, una ídola para los chicos de
varias generaciones, una luchadora.
Eso fue María Elena Walsh, quien
falleció esta mañana a los 80 años
tras sufrir una larga enfermedad.


Los restos de esta figura prominente de la
cultura argentina serán velados entre las
17 y las 21 en Lavalle 1547, sede de la
Sociedad Argentina de Autores y
Compositores (Sadaic).

Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en
Ramos Mejía. Su papá fue un ferroviario
inglés que tocaba el piano y cantaba
canciones de su tierra; su madre era una
argentina descendiente de andaluces y amante
de la naturaleza.


Criada en un enorme caserón repleto de rosales,
gatos, limoneros y gallineros creció leyendo
historias fantásticas y a los 15 años publicó
su primer poema en la revista El Hogar.
Poco después comenzó a escribir en el
diario La Nación.


En 1947, un año antes de finalizar sus estudios
en la Escuela Nacional de Bellas Artes publicó
su primer libro ôOtoño imperdonableö, que
recibió el segundo premio Municipal de Poesía
y fue alabado por la crítica y por los más
importantes escritores hispanoamericanos.


Comenzó a frecuentar círculos literarios y
universitarios, a la vez que escribía ensayos:
en 1949 visitó Estados Unidos, invitada por el
escritor Juan Ramón Jiménez.


En los años 50, Walsh publicó "Baladas con
Angel" y se autoexilió en París y fue en esa
misma época comenzó a escribir versos para
niños. Sus canciones y textos infantiles
trascendieron lo didáctico y lo tradicional:
generación tras generación sus temas son
cantados por miles de niños argentinos.


En los 60 publicó, entre otros, los libros
"El reino del revés", "Cuentopos de Gulubú",
"Hecho a mano" y "Juguemos en el mundo".
Después llegaron los libros "Tutú Maramba",
"Canciones para mirar", "Zoo Loco",
"Dailan Kifki" y "Novios de Antaño".


La Ciudad de Buenos Aires la nombró
Ciudadana Ilustre en 1985 y Doctor Honoris
Causa de la Universidad Nacional de Córdoba,
en 1990; y Personalidad Ilustre de la Provincia
de Buenos Aires.

En 1994 se publicó una recopilación completa
de sus canciones para niños y adultos y, en
1997, "Manuelita ¿dónde vas?".

fuente: NOTICIAS NET.
http://www.noticiasnet.com.ar/?se=33&id=91740



"No me preocupa el grito de
los violentos, de los corruptos,
de los deshonestos, de los sin
ética.
Lo que más preocupa es el
silencio de los buenos"

Martín Luther King





domingo, 2 de enero de 2011

Sergio Sinay nos trae "LA HUELLA"




La huella

por Sergio Sinay



Nos la desearán, la desearemos para otros y para nosotros. Será, acaso, la palabra más invocada en estos días. Felicidad. Felices fiestas. Felicidades. ¿Alcanza con desearla para sentirla? ¿Es producto de la voluntad? ¿Es un derecho a reclamar? ¿Tenemos el deber de ser felices? ¿Es nuestra meta en la vida? Desde mi punto de vista todas estas creencias generan mucha insatisfacción, desencanto, frustración e infelicidad. Si fuera un derecho, ¿a quién reclamarlo?


Si fuera un deber, ¿quién nos sancionará al no cumplirlo? Si fuera una meta, ¿no nos haría dejar de lado cosas puntuales y valiosas de la vida?

Creo que la felicidad es, simplemente, la consecuencia de un modo de vivir, de una manera de honrar los valores humanos esenciales, de una forma de vincularnos con los otros respetando su diversidad.

Es el fruto de una manera de andar por el mundo. Tomada como fin puede ser fácilmente confundida con el placer o con sensaciones epidérmicas. El placer es un dato del cuerpo, la felicidad es un estado del alma. No la trae Papá Noel en su trineo ni la llevan los Reyes Magos en sus camellos. No está en una copa de alcohol, en un porro, en un psicofármaco, en el coche nuevo, en el blackberry, ni en el bisturí de un cirujano plástico. No se consigue con dinero, ni con manipulaciones afectivas. No es un efluvio del poder.



La felicidad es una huella. La huella que van dejando nuestros pasos por la vida. Según hacia dónde caminemos, con qué propósito y por qué caminos, ella irá apareciendo para dar testimonio de nuestro modo de vivir y convivir. Inútil buscarla a toda costa, entonces. Inútil reclamarla. Inútil pretender regalarla o hacer tareas con el fin de recibirla como premio.


Se trata de vivir una vida elegida, responsable, empática, agradecida, moral.
Y allí habrá una huella.

Biografía:

Nací en Buenos Aires el 10 de agosto de 1947. Viví mi infancia y mi adolescencia en La Banda (Santiago del Estero). Regresé a Buenos Aires al finalizar el colegio secundario. Mis padres, Moisés (fallecido en 1999) y Miriam son farmacéuticos. Tengo un hermano, Horacio, tres años menor que yo. Estoy casado en segundas nupcias con Marilen Stengel, a quien conocí en el afortunado año 1992. Ella es licenciada en Letras, especialista en comunicación, escritora.


Es una mujer bella, sensible, inteligente, con notable creatividad, humor, empatía e intuición. Tengo un hijo, Iván, nacido en 1976, fruto de mi primer matrimonio. Iván es músico, es un varón de profunda, sólida y espiritual masculinidad, que ha elegido una vida propia y la vive con responsabilidad. Amo a mi mujer, amo a mi hijo, siento un profundo cariño y agradecimiento hacia mis padres y mi hermano.

La lectura, la escritura y el fútbol fueron pasiones tempranas en mí y no me abandonaron, ni las abandoné, en toda mi vida. Soy hincha fiel y seguidor de Ríver. También jugué al básquet y al ajedrez. Estudié sociología, me formé en psicología gestáltica, en psicología transpersonal, en autoasistencia psicológica. Estudio astrología. Me sigo formando en todo lo que me apasiona y me permite entender y entenderme y lo haré mientras viva. Estoy convencido de que en esta vida somos eternos aprendices que nunca se gradúan (afortunadamente).


Debo mucho a mis maestros: a Norberto Levy, a Kita Cá, a Adriana Schnacke, a Mónica Nigro, a Jorge Genzone, a Pepe Presti, a Mimy Sirocco. Y a maestros que no conocí en persona pero me enseñaron y enseñan desde sus libros, ideas y palabras: Víktor Frankl, Carl Jung, Elisabeth Lukas, Fritz Perls, Ram Dass, Sam Keen, Erich Fromm, Martin Buber, Emmanuel Kant, John Cheever, Philip Roth, Raymond Chandler, los filósofos griegos, los existencialistas.


Cuando escribo me siento feliz. Nunca sufro al escribir. Me habitan tantos textos, que no me alcanzará una vida para parirlos. Disfruto, trasciendo, descubro el sentido de mi vida al escribir. Amo la palabra y procuro honrarla cuando la uso. Escribir es reflexionar, hacerme preguntas, compartir la exploración, compartir los descubrimientos, comunicarme llegar al otro. El otro. Porque creo (es de veras un credo) que el otro es necesario e imprescindible en nuestra vida, que en él trascendemos, que él confirma nuestra existencia y que no hay yo sin tú, me dedico a explorar los vínculos humanos, a investigar en y sobre ellos, a reflexionar y a trabajar en ese tema esencial de nuestra vida.


Porque amo la palabras me hice periodista a los 18 años, y lo seguí siendo aun cuando incursionaba en otras áreas. Escribí crítica de cine (amo el cine) y de libros, hice entrevistas, crónicas, investigaciones. Creé revistas propias (
Shows, Uno por uno, Interiores, Persona), dirigí otras que no eran mías pero en las que siempre logré poner mucho de mí: Hombre, Magazine, Playboy argentina (en 1989 escribí y produje allí entrevistas que aún me enorgullecen), la revista dominical de Clarín, Expansión (en México). Fui jefe de redacción de las ediciones iberoamericanas de Selecciones del Reader´s Digest. En muchas de esas publicaciones puse semillas que se hicieron árboles en mis libros, a veces sabiéndolo, a veces no.

También me siento pleno cuando puedo hablar con otros y ante otros, cuando puedo construir un puente de palabras y cuando puedo cruzar por él hacia un público con el que me encuentro y con el cual, juntos, continuamos creando puentes y haciéndonos preguntas. Creo en la pregunta como una herramienta fundamental de la conciencia.

Me gusta viajar, conocer culturas, amo a la Naturaleza y la respeto, amo a los animales, a los perros, los gatos, los patos y las gallinas que tuve, y a los animales que habitan campos y selvas, a mis dos gatas queridas (Luna y Ronrón), tan sabias, tan sutiles, tan comunicativas.

Me enojan, y mucho, las arbitrariedades de los poderosos, las incitaciones obscenas de quienes crean falsos deseos para incitar al consumo salvaje, el materialismo desalmado, el egoísmo de quienes creen que vivir es tener y los que usan al otro como herramienta o como peldaño. Desprecio a los que invocan ideologías y consignas supuestamente progresistas para enmascarar su propia miseria moral. Y son muchos. Y los sufrimos. Con los contaminadores, con los depredadores, con los transgresores de normas y leyes (escritas o no escritas), con los corruptos, con los autoritarios tengo algo personal.


Admiro a quienes sostienen sus valores y declaraciones con acciones y actitudes, a los que perseveran detrás de un propósito, a los que reniegan del facilismo, a los que hacen del amor un verbo.
Todo esto es la punta de mi iceberg.

sábado, 1 de enero de 2011

Diabéticos e hipertensos deben medirse al comer



31 de diciembre de 2010



Durante las fiestas de fin de año el alcohol y la comida abundan en las celebraciones. Es por eso que las personas que padecen de diabetes e hipertensión deben evitar los excesos y cuidar su salud.


fuente:http://www.24horas.cl/videos.aspx?id=103480&tipo=29235