Mostrando entradas con la etiqueta MATEO BOOZ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MATEO BOOZ. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de diciembre de 2011

“El duende. Puntos de encuentro”: antología guiada con textos de autores santafesinos, compilado por Susana Persello.


1_FR.jpg

Susana Persello. Foto:Flavio Raina

En edición de autor y con el auspicio de la Subsecretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Recreo acaba de publicarse El duende. Puntos de encuentro, antología guiada con textos de autores santafesinos, compilado por Susana Persello. Se trata de un libro dirigida a quien esté interesado por leer literatura santafesina, pero especialmente dirigida a adolescentes y jóvenes, y también a padres y docentes.

Dividido en cuatro capítulos, la antología ofrece textos referidos a la historia, la cultura, la tierra (la casa de todos) y “tu mundo interior” (en referencia al entorno y a los sentimientos específicos de los adolescentes y jóvenes), con textos de numerosos autores santafesinos, como José Rafael López Rosas, Agustín Zapata Gollán, Ricardo Ríos Ortiz, Felipe Justo Cervera, Mateo Booz, José Pedroni, Norma Battú, Diego Oxley, Julio Migno, Luis Gudiño Kramer, Estrella Quinteros, Edgardo Pesante, Jorge Cappato, Gastón Gori, María Guadalupe Allassia, Horacio Rossi, Nora Didier, Marta Rodil y tantos otros.

En una suerte de prólogo se presenta el duende que da título a la compilación y expresa: “Soy un duende, el de la inquietud. Un ser que no tiene tiempo ni sustancia, pero que existe y está con vos, entre los seres y las cosas que te rodean, en todo lugar y siempre. Es por eso que tengo el privilegio de relacionarme con los hechos del pasado y del presente, recorrer los grandes caminos de la historia como los senderos de cada uno de sus hombres, también los tuyos.

“Por supuesto que para el ser humano el tiempo y la distancia son límites que yo no tengo, pero... dame tu mano, te invito a que caminemos juntos. El recorrido sería infinito, por eso deberemos seleccionar; optar por huellas diversas. Reviviremos épocas pasadas de Santa Fe, transitaremos su extensa geografía para conocerla más, lo que es decir para amarla más. A través de la lectura estaremos en acontecimientos históricos reales e importantes, pero también en hechos o circunsatancias imaginarias, creadas por escritores, quienes por querer tanto a su lugar y a su gente han logrado hermosas obras...”.

Susana Persello es profesora de Lengua y Literatura y ha publicado, entre otros libros: Lo que es del Agua, Recreando, Bocadito de Luna, Los días de sol, y ha colaborado en numerosas antologías.

fuente: DIARIO ' EL LITORAL' DE SANTA FE

domingo, 30 de octubre de 2011

FERNANDO BIRRI: Un sello indeleble en el cine santafesino


Un sello indeleble  en el cine santafesino

Con ‘Los inundados’ puede iniciarse en Santa Fe una nueva etapa de promisorio futuro en la cinematografía nacional”, titulaba El Litoral del 20 de febrero de 1961. Cinco décadas después, no hay dudas de que la afirmación se cumplió. En estas líneas reconstruimos una parte de aquella historia que todavía se sigue escribiendo.

TEXTOS. NANCY BALZA. FOTOS. EL LITORAL.


¿En qué momento y circunstancias habrá decidido Fernando Birri convertir “Los inundados”, el cuento de Mateo Booz, en película? ¿Cómo habrá sido la filmación? La respuesta a la primera pregunta es sencilla una vez que se repasa una entrevista que el propio cineasta concedió varias décadas atrás y que él mismo se encarga de hacer llegar a nuestras manos.


Para contestar la segunda, fue necesario reconstruir aquella época y las peripecias de la realización a través de varias voces, con relatos obtenidos a los fines de este informe y textos publicados hace 50 años.



Empecemos por la segunda cuestión: “Ya hemos determinado la primera población de cámaras en un lugar de bajo próximo al varadero Sarsotti. Y hemos colocado allí dos cuñas. O sea que hemos cumplido ya la primera tarea que debían hacer los ‘adelantados’ bajo Carlos V”. Así arrancaba el artículo publicado el 20 de febrero de 1961 por El Litoral, y las palabras estaban en boca de Saulo Benavente, destacado escenógrafo, presidente de la productora América Nuestra “y amigo de Santa Fe desde hace muchos años” -indicaba la crónica-. Eran los primeros pasos para la realización de “Los inundados” y Benavente lo relataba así junto al director de fotografía Adelqui Camusso, y el “colaborador escenotécnico” Richard Pautasso. Ambos fueron entrevistados por El Litoral para la realización de este informe.



Para responder a la pregunta inicial de este texto, es necesario ir un poco más atrás, porque la gestación de la película comenzó mucho antes. El propio Birri contaba en una entrevista realizada por aquel entonces, que fue en 1953 y en Roma “cuando, bajo un cielo de estrellas cordiales pero ajenas, pensaba en mi país. Me refugiaba, entonces, en algunas lecturas: ‘Santa Fe mi país’, de Mateo Booz, por ejemplo, en mi piecita de Piazza di Spagna lo leía y releía. Uno de sus cuentos, ‘Los inundados’ precisamente, me hizo pensar que podría ser un film argentino, es más, que tendría que ser mi primer film en este país”.



Y así fue que “el viejo sueño” -como el propio Birri lo definía- se puso en marcha y creció hasta volverse realidad cuando la película fue estrenada en los últimos meses de 1961.



FONDOS Y PERMISO



Jorge Reynoso Aldao, periodista santafesino y una de las plumas más destacadas de aquella época en El Litoral, recuerda bien el planteo que le hizo Birri. “Jorge, quiero filmar un cuento de Mateo Booz que se llama Los Inundados; ¿me podrás conseguir la autorización?” “Si -le dije-, hablo con los hijos”. “Y los hijos del autor, cuyo nombre real era Miguel Ángel Correa, dijeron: ‘no tiene ni que pedir; consideramos que forma parte de la ciudad; que lo haga y nosotros no vamos a reclamar nunca, así tenga el éxito más grande”.



Pero, además de la autorización, hacían falta fondos. “Ellos (los integrantes de la producción) estaban pidiendo plata a El Litoral para financiar la película”, relata Reynoso Aldao, testigo directo de aquella historia. “En la casa de Enzo Vittori y su esposa nos reuníamos y recreábamos algunos textos; hacíamos teatro leído y también leímos el material de ‘Los inundados’. Eso le dio a Birri un gran impulso”.



El propio Gustavo Vittori, integrante del Consejo de Dirección de este diario, lo cuenta a partir de un intercambio de correos electrónicos que reprodujo bajo el título de “Entretelones de dos cintas emblemáticas”, en el libro de los 90 años de El Litoral. “Recordé viejas conversaciones que enfatizaban la relación de El Litoral y, en particular de Enzo Vittori, mi padre, con aquellas iniciativas de Birri”, rememoraba entonces. En consecuencia, “para despejar toda duda acudí a la fuente, el mismísimo Fernando, a fin de que me diera precisiones sobre aquellos comentarios que escuchara hace muchos años”.



A continuación, reproducimos algunos párrafos del diálogo virtual entre Vittori y Birri que a la vez corroboran las palabras de Reynoso Aldao.



“Querido Gustavo, (...) Cómo no recordar ese jardín nocturno de tu casa de calle San Martín con grillos y jazmines de lluvia en que tu querido padre y mi querido amigo, ambos en una sola persona, Enzo, con una rara elegancia de espíritu convocaba después de un día de trabajo a sus amigos, es decir a la literatura, a la poesía, al teatro y con mi aparición al cine para seguir soñando santafesinamente con los ojos abiertos. Y cómo no recordar también, casi otro sueño entre estrellas brumosas, aquellos ojillos de otros dos grillos apenas un poquito más grandes -vos y tu hermano-, que nos espiaban detrás de las hojas. Todo eso fue una vez y para siempre”.



Gustavo (aludiendo a la producción del libro de los 90 años del diario): “ocurre que en el segmento cultural haremos referencia a ‘Tire Dié’ y ‘Los inundados’ a través de las publicaciones de El Litoral con motivo de los respectivos estrenos. Y recuerdo haberle escuchado decir a mi padre que él había colaborado económicamente contigo para la realización de la película”.



Fernando: “y no solo económicamente. Quizá más importante aún haber comprendido una vez más antes que muchos otros lo que esta operación cultural podría significar en un futuro para Santa Fe ciudad que, efectivamente, con Tire Dié y Los inundados y la pionerística Escuela Documental de Santa Fe, dejó su nombre escrito en la historia del cine latinoamericano e internacional. Nuestro Enzo lo comprendió futurísticamente, digo, al igual que Ángela Romera y Josué Gollán y en consecuencia le dio todo su apoyo personalmente y con El Litoral. Fueron él a título personal y el diario a título institucional (...)”.



Ángela Romera Vera fue, una vez más en palabras de Reynoso Aldao, la impulsora del Instituto de Cine de Santa Fe. “Se lo había propuesto Birri, pero quien le dio el empujón y el presupuesto es Angelita”, recuerda el periodista, aludiendo a esta enorme figura de la intelectualidad santafesina.



PREPARANDO EL TERRENO



Obtenido el permiso y el financiamiento, se puso en marcha la producción. Benavente relataba en aquella entrevista de febrero de 1961 cómo se había preparado la filmación: “lo primero que se ha hecho es un trabajo de investigación de terrenos y ambientes. Eso lo han hecho los ayudantes de Birri. ¡Un trabajo hormiga de recopilación que es todo un censo, y ojalá muchas películas nacionales se prepararan así, porque todo iría mejor!”.



Al mismo tiempo trazaba una radiografía de los personajes de la película: “el ambiente de ‘Los inundados’ no es de unos desplazados. Se trata de un tipo de gente característico de esta zona. Viven de una pequeña industria pesquera, junto al río. De modo que sus viviendas no son tan improvisadas. Existe en ellos una voluntad de perdurabilidad; un arraigo a las cosas. Por eso vuelven a su lugar de origen y levantan de nuevo sus ranchos. Todo eso hay que traducirlo en imágenes (...). Debemos conseguir que esas poblaciones no sean confundidas con las favelas brasileñas, las callampas chilenas, o las villa miserias que Buenos Aires. No porque desdeñemos ese problema, sino porque no son iguales”.



El artista plástico Richard Pautasso, en diálogo con El Litoral, recordó que “en ‘Tire die’ hice el montaje fotográfico en el Instituto de Cinematografía. Después vino ‘Los inundados’ y se determinó el equipo de ambientación que estaba dado con una figura que era Saulo Benavente. El sucesor era yo y, después, técnicos maquinistas que resolvían temas estructurales de filmación para el corte neorrealista como los ranchos de inundados. Hubo mucho trabajo de maquinistas y de carpintería”.



En su opinión, “el guión estaba muy bien armado, como también la psicología de los distintos habitantes de los ranchos; cada uno tenía su característica propia. Cuando los vecinos abandonan la inundación y se vienen al puerto a vivir en los ferrocarriles, se tuvo en cuenta la forma de vida, la indumentaria, lo que tuviese que ver con la característica de cada personaje”.



UN VERDADERO CASTING



Pautasso explica que con la película “se empezó a provocar la estructuración de un cine neorrealista, donde comienzan a realizarse casting con gente de Santa Fe que hacía colas, y todo se sacaba de lo que determinaba Birri y el equipo que trabajaba en la elección de los personajes”.



Reynoso Aldao recuerda que le gustaba “ese personaje que hacía de si mismo; el actor que no era actor, que era un hombre de la costa”, en alusión a Pirucho Gómez. “También actuaba gente del Instituto de Cine, del teatro independiente y gente común”.



Precisamente, la ficha técnica alude a “actores de teatro filodramáticos, independientes, de variedades, circo, radioteatro, cantores, guitarreros, payadores, inundados, ciudadanos y puebleros de la ciudad de Santa Fe y la región litoral, con la colaboración del Instituto de Cinematografía de la UNL”.



EL ESTRENO



Reynoso Aldao recuerda que “muchísima gente” presenció la primera proyección de la película en el cine Mayo, y que “había una exaltación de la película. Muchos no sabían que Mateo Booz había escrito esa historia. Allí estaban los chicos del Instituto de Cine entrevistando al público”. Él mismo confiesa que le gustó la película, y que impactó en Santa Fe como ya lo había hecho “Tire Dié”, estrenada en 1958. Y dice de Birri: “tenía una enorme capacidad para las relaciones públicas y en todos los festivales de cine era jurado”.



En el libro de los 90 años de El Litoral, Roberto Schneider recupera la crítica escrita en aquel momento por Jorge Vázquez Rossi, quien destacaba que “dentro del cada vez más complejo e importante panorama de la cinematografía argentina, es de fecundas consecuencias el hecho de esta realización llevada a cabo en el interior intentando captar una sensibilidad nueva, aproximarse a la difícil realidad que constituye el necesario basamento de todo arte auténtico”. Además de destacar la lograda fotografía a cargo de Adelqui Camusso, Vázquez Rossi escribía: “en suma, un intento más. un intento que juzgamos serio, una posibilidad que se abre; un director joven que asume un contorno, una circunstancia y que a través de su primera experiencia, demuestra promisorias condiciones que lo ubican en una línea definida dentro de la producción de los jóvenes realizadores argentinos”.



Cinco décadas después, ya consolidado como cineasta y reconocido en distintas latitudes, Birri sigue filmando. Acaba de finalizar “El fausto criollo”, mientras desde “Los inundados”, Don Gaitán nos sigue invitando a conocer su historia.



“Uno de sus cuentos de Mateo Booz, ‘Los inundados’, me hizo pensar que podría ser un film argentino, es más, que tendría que ser mi primer film en este país”.



Fernando Birri


LA MIRADA PRECISA

Adelqui Camusso, dueño de una extensa y reconocida trayectoria, tuvo a su cargo la fotografía de “Los inundados” y su trabajo, como pieza fundamental de la película fue especialmente destacado por la crítica de entonces y por quienes lo recuerdan ahora, entre ellos, el propio periodista Jorge Reynoso Aldao.



Camusso asegura que la película “todavía tiene vigencia” y lo explica: “hasta no hace mucho, en Cuba, la daban por televisión y en los cines, y en otras partes del mundo también”. Y explica que “tiene una forma picaresca, nacional, que no envejece”.



“La película fue hecha por un equipo que dirigía Fernando Birri. Todos participábamos en todo. Comenzó siendo un guión de absoluta imposibilidad: era un guión de protesta. Fernando Birri era quien dirigía, pero todos aportábamos, y de esa primera versión de denuncia pasamos a hacer este filme de otra naturaleza”, contó, en diálogo telefónico con El Litoral.



Recuerda también que “Fernando tuvo y tiene una gran capacidad para la construcción de actores; actores que eran medio actores. Lola Palumbo era la única que tenía experiencia, los otros la tenían en pequeños cuadros. El protagonista (Pirucho Gómez) era medio actor. Había trabajado en Santa Fe y había llegado hasta el interior de la provincia”.



Camusso formó parte de la denominada Generación del ‘60 que por entonces involucró un importante recambio generacional en el cine argentino. “Salvador Samaritano, que era un genio, decía que yo era una ‘gloria’ de esa generación”, admite.



Si se rastrean algunos datos de su historia, se encuentra que “fue el director técnico de Chile Film de Santiago y del área de fotografía de la Universidad de Córdoba, y que participó de una extensa lista de películas -25, como él mismo cuenta-, entre ellas, “Los inundados” en la que empleó “una serie de recursos especiales”. Por ejemplo, “el vagón pocas veces se movió: daba la impresión que se movía por la sombra que corría por los fondos”, revela.



2.jpg


“El guión estaba muy bien armado, como también la psicología de los distintos habitantes de los ranchos; cada uno tenía su característica propia”.


richard pautasso

1.jpg

imágenes de distintas producciones del cineasta santafesino fernando birri: un cortometraje, la pampa gringa y los inundados.



TESTIMONIO EN PRIMERA PERSONA


Por José Miguel Crespo



Sobre “Los inundados” tengo dos capítulos para contar: el primero ocurrió hace 50 años. Ese día fuimos con un grupo de alumnos de la Escuela Lavalle, a colaborar en una escena de la película, que se filmó, si la memoria no me engaña, en la explanada que había al final de calle Mendoza, frente al puerto. La escena era una entrega de chapas, frazadas y víveres a los inundados. Había camiones del ejército, desde los que se entregaban estos elementos. Los inundados corrían a recibirlos. Nosotros estábamos en un costado, con los guardapolvos blancos, y agitando banderitas argentinas. Me parece recordar que también había algún actor que representaba a un caudillo político, pero no estoy seguro de si lo recuerdo o, como decía Jorge Luis, uno va contando una historia y la va reescribiendo.



El segundo capítulo es más cercano, hace cinco o seis años. Estábamos pasando el verano en Rincón, y también estaba (Fernando) Birri. Una mañana temprano coincidimos en el arroyo, y venciendo el pudor de hablar con una figura pública, me acerqué y le comenté que yo había actuado en su película “Los inundados”. Me preguntó en qué escena, y cuando se la describí, la recordaba claramente, y me comentó que esa escena en particular había sido un gran esfuerzo de producción. Seguimos conversando un rato, y le expliqué que había visto otras películas suyas, como “Tire dié”, pero que nunca había podido ver “Los inundados”. Ante esta noticia se preocupó, y quería anotar mis datos para hacerme llegar una copia. Por supuesto le agradecí, pero no era mi intención ponerlo en trámites complicados.


3A.jpg
a.jpg
INUND.jpg

Fuentes

Booz, Mateo: “Los inundados”, en “Santa Fe, mi país”, 7º edición. Ediciones Dictio, 1981

Diario El Litoral, 20 de febrero de 1961.

“La ciudad, la región, el diario, nuestra historia”, agosto de 2008 (publicado con motivo de los 90 años del diario El Litoral).

Portal del cine y el audiovisual latinoamericano y caribeño.

Entrevista de Franco Mogni a Fernando Birri, “Che”, números 0 y 2, Buenos Aires, 12 de mayo de 1960 y 11 de octubre de 1960, Madid, 1961.

Ficha técnica

“Los inundados”, basada en el cuento homónimo de Mateo Booz, se filmó en 1961, en blanco y negro, en formato de 35 mm. y con una duración de 87 minutos.

Dirección: Fernando Birri.

Productora: P.A.N. (Productora América Nuestra)

Distribuidora: Laboratorio de Poéticas Cinematográficas de Fernando Birri S.R.L.

Guión: Fernando Birri y Jorge A. Fernando

Producción: Carlos Alberto Parrilla, Dolly Pussi y Edgardo Pallero

Fotografía: Adelqui Camusso

Edición: Antonio Ripoll.

Música: Ariel Ramírez.

Sonido: Jorge Castronovo.

Dirección Artística: Saulo Benavente.

Intérpretes: Pirucho Gómez, Lola Palombo, María Vera, Héctor Palavecino, Julio Omar González y Pedrito Gálmez.

Productor Ejecutivo: Edgardo Pallero.


FUENTE; DIARIO EL LITORAL, SANTA FE

29 de Octubre 2011



lunes, 8 de noviembre de 2010

Nostalgia: "Florencio Sánchez en las calles de Rosario "

por Osvaldo Aguirre / La Capital




Estuvo apenas unos meses, en 1898, y poco más de un año, entre 1901 y 1902. En ese escaso tiempo libró combates a través de la prensa, tuvo un rol protagónico en conflictos obreros, produjo los primeros textos de su genial obra como dramaturgo y conoció la ciudad como pocos de sus contemporáneos. El paso de Florencio Sánchez fue inolvidable para Rosario, y el centenario de su muerte lo trae nuevamente a la memoria.

   Sánchez llegó a Rosario en septiembre de 1898, contratado como secretario de redacción de La República, un diario que comenzó a publicarse ese mes como vocero de la Unión Cívica Radical, bajo la dirección de Lisandro de la Torre. Había nacido en Montevideo en 1875 y tenía ya cierta experiencia como periodista. Pero el prestigio no se correspondía con su situación económica: desembarcó en el puerto sin equipaje, apenas con lo puesto.

   Rosario tenía 112 mil habitantes, pero según el escritor Mateo Booz en esa época la presencia de un forastero llamaba la atención. Ese fue el caso de Sánchez, "un transeúnte desgarbado, de espaldas estrechas y agobiadas, de tez terrosa y mandíbulas caídas", que vestía "pavita y sobretodo con vueltas de terciopelo", de acuerdo a la primera impresión de Booz.

   Por entonces, en el Nuevo Politeama se presentaba la troupe del clown Frank Brown y en Santa Fe y Entre Ríos levantaba su carpa el circo de Pablo Raffetto, que ofrecía espectáculos acrobáticos y los dramas criollos de Eduardo Gutiérrez, previa autorización de los funcionarios municipales, ya que en Rosario estaban prohibidas las obras que ofendieran a las autoridades. La actividad literaria era insignificante: Sánchez iba a las tertulias que organizaban los hermanos Joaquín y Fermín Lejarza, en su casa de Córdoba entre San Martín y Maipú, "una especie de club literario al que acudían todos los escritores que llegaban a Rosario", según el historiador Juan Álvarez.

   La República salía con ocho páginas en formato 59 x 41 cm. Pero esa primera etapa tuvo un final abrupto. Según Roberto Giusti, "cierto día, a raíz de un desorden en que tuvo parte, Sánchez se alejó súbitamente de Rosario, dejándole al director De la Torre una carta de despedida noble y punzante, sincera confesión de la impericia de su voluntad para corregirse". Lisandro de la Torre no le guardó rencor: Sánchez, dijo, "era un bohemio incapaz de someterse a cualquier disciplina de trabajo, pero que desarmaba siempre la severidad del director con un suelto feliz".

   A mediados de 1901 Sánchez volvió a Rosario, para trabajar de nuevo en La República. El diario, con imprenta en Maipú 835, pertenecía entonces a Emilio Schiffner, un empresario alemán con ambiciones políticas (era vicepresidente del Concejo Deliberante) y a la vez, culturales (impulsó la construcción del actual Teatro El Círculo).

   Se acercaban elecciones. Sánchez contribuyó a la campaña opositora con una columna que se llamaba "Desenvainen y metan. ¡Viva Freyre!", una burla a la voz con que el jefe político Octavio Grandoli ordenaba dispersar las movilizaciones. Booz recuerda que frente a La República —donde Sánchez lo hizo ingresar después de leer un cuento publicado en Caras y Caretas— se reunían grupos que respondían al oficialismo y amenazaban con empastelar a los periodistas.

   El clima de violencia quedó patentizado en una cena que terminó muy mal. Schiffner estaba en un restaurante con Sánchez, el poeta Alberto Ghiraldo y el dramaturgo Enrique García Velloso, cuando se presentó un sicario que tenía el encargo de asesinar al dueño de La República. Pero Schiffner se adelantó y lo asesinó a balazos (ver aparte).

   Sánchez quedó al frente de la redacción, y el diario acusó su impronta. "La República fue tomando un subido tinte rojo", dijo Roberto Giusti. Es que por entonces asistía a las reuniones anarquistas en la Casa del Pueblo (Santa Fe entre San Martín y Maipú). El movimiento obrero rosarino vivía un momento especial, el de la creación de sociedades gremiales.

   Al mismo tiempo recorría los cafés del antiguo Mercado Central (San Martín entre San Luis y San Juan) y, cuando cerraba la edición del día, iba al Café El Numantino, propiedad de Ramón Fontenla, en la esquina de Córdoba y Laprida. Según Julio Imbert, uno de sus biógrafos, Sánchez conoció entonces a un adolescente al que llamaban Pulga, que voceaba la prensa en Sarmiento y San Lorenzo, esquina estratégica ya que allí estaban la Bolsa de Comercio y el Café Puerto. Pulga habría sido la inspiración de su obra Canillita; en cambio, Booz dice que el modelo fue otro vendedor, con el que el dramaturgo se ponía a conversar cuando iba a esperar la salida de los diarios a la imprenta, a la madrugada, después de la velada en El Numantino.



Arde Refinería

   En octubre de 1901 los obreros de la Refinería Argentina de Azúcar presentaron un pliego de condiciones donde pedían aumento de sueldos, reducción de la jornada laboral y mejores condiciones de salubridad. Las demandas fueron rechazadas por la empresa de Ernesto Tornquist y los trabajadores —"como 800", según el diario El Municipio— fueron a la huelga.

   El episodio, dice la historiadora Agustina Prieto, inició "la época de las grandes huelgas" en Rosario. Los obreros formaron un comité y Florencio Sánchez hizo de secretario. El 20 de octubre un grupo policial dirigido por Octavio Grandoli detuvo a Rómulo Ovidi, anarquista; una multitud intentó evitar el procedimiento, por lo que la policía abrió fuego. Un trabajador, Cosme Budislavich, austríaco de 34 años, cayó muerto de un tiro en la nuca, en la calle Iriondo, junto a un galpón llamado El Atrevido. Fue la primera víctima obrera de la violencia policial en la Argentina.

   El administrador de la Refinería, M. Hagemann, envió una carta a La Capital para "rectificar los datos publicados por La República". Hagemann dijo que "los obreros abandonaron su trabajo repentinamente, sin previo aviso, dejándonos con las calderas encendidas y los aparatos llenos de azúcares en movimiento". Aclaró que se había negado a escuchar a los delegados, por ser anarquistas, y se mostró escandalizado por los reclamos: "Pedían nada menos que la reducción del trabajo a 8 horas y a la vez un fuerte aumento de sueldo".

   Como prueba de "la participación del elemento anarquista", Hagemann adjuntó a su carta y pidió la publicación de la proclama de los obreros. La posteridad le debe conocer el texto que había escrito Florencio Sánchez, dirigido "a los huelguistas, obreros y obreras de la Refinería" y en el que anunciaba que "la época de los carneros que se dejaban esquilmar ha desaparecido". Sánchez se dirigía tanto a los obreros —"cuando crean aplastarnos por el hambre, acordémonos de que el pan y la libertad no se piden: se toman"— como a los policías encargados de la represión —"acordaos de que sois hijos del pueblo".

   La proclama, redactada con encendida retórica libertaria, iba de mano en mano. "Esta hoja —dijo Hagemann— produjo su efecto hasta sobre las mujeres que ocupamos para acondicionar el azúcar en pancitos, quienes desfilaron esa noche (el 20 de octubre) en frente de nuestro establecimiento gritando «Viva la anarquía»".

   En esos días llegaron a Rosario los dirigentes socialistas Juan B. Justo y Enrique Dickman, para seguir de cerca el conflicto. Sánchez les hizo de guía: "Nos llevó al puerto, a Refinería, a las barriadas obreras más pobres. Tuvimos en él a un cicerone maravilloso. Nos explicó todos los aspectos de la vida de la clase obrera rosarina y nos habló de sus proyectos literarios", dijo luego Dickman. El 24 de octubre la Plaza López fue escenario de un gran meeting, como se decía, en repudio al crimen de Budislavich, que reunió a siete mil personas. Hablaron, entre otros, Adrián Patroni y Virginia Bolten, y entre los convocantes hubo sociedades de nombres hoy curiosos: el grupo Las Proletarias, Estibadores revolucionarios. La venganza será terrible, La voz de la mujer y Náufragos de la vida.



El escándalo

   A principios de 1902 llegó a la ciudad Luigi Barzini, un periodista del Corriere della Sera que se habia hecho antipático entre la clase dirigente por las notas que enviaba a su país, donde cuestionaba la situación de los inmigrantes italianos en Argentina. Sánchez hizo otra vez de guía y se paseó con él durante el carnaval. Fue un gesto de desafío a la burguesía local, del que pronto daría una muestra más elaborada.

   En junio de 1902 los redactores de La República se declararon en huelga. Sánchez era el jefe de redacción, pero se plegó a la protesta y fue despedido. Mientras tanto, en las cartas a Catalina Raventos, su novia, decía que había sentado cabeza: "Los que me han conocido bohemio incorregible se han quedado con la boca abierta ante mi constancia y mi tesón". Hacía planes para casarse e instalarse con su prometida en una casa que había visto por el Bulevar Santafesino.

   Pasó entonces al diario La Época. Allí, dijo Mateo Booz, "disponíamos de palcos de favor en los tres teatros de la ciudad: el Olimpo, el Politeama y la Comedia. Y todas las noches me iba allí con Sánchez".

   Fue entonces cuando Sánchez escribió La gente honesta, "sainete de costumbres rosarinas" en un acto y tres cuadros. Uno de los personajes, el Gringo Chifle, caricaturizaba a Schiffner; pero lo más irritante debió haber sido que el texto hacía alusiones burlonas al Parque Independencia —inaugurado en enero de ese año— y a la doble moral de la pequeña burguesía rosarina.

   La compañía de zarzuelas de Enrique Gil y Félix Mesa aceptó representar La gente honesta en El Nuevo Politeama el 26 de junio de 1902. Como el argumento trascendió a través de la prensa, ese día se reunió gran cantidad de público para la función. Pero a último momento, por sugerencia de Schiffner, el intendente municipal prohibió la representación so pretexto de un nuevo reglamento para teatros y la policía impidió el acceso a la sala. Sánchez fue demorado y golpeado por la policía.

   A partir de entonces, recordó Booz, "se nos perdía de vista días enteros, para resurgir en un lastimoso estado de indigencia". Sin embargo, seguía escribiendo y en septiembre le entregó a Santiago Devic, al que había conocido en la Casa del Pueblo, el manuscrito de Canillita. "Las escenas son reales, muchas de ellas ocurridas en presencia del mismo Florencio cuando entraba en los conventillos a charlar con sus moradores sobre la miseria y la necesidad de agremiarse", según Giusti.

   El texto reformulaba una obra previa, Ladrones, y el 1º de octubre de 1902 la compañía de Enrique Lloret y María Iñiguez lo representó en el Teatro La Comedia. Canillita tuvo doce funciones a sala llena, y tras el suceso Sánchez pasó unos días en Colonia Aldao y en la estancia de Alejandro Maíz, de donde regresó con los personajes para una nueva obra, La Gringa.

   Pero volvió a irse a Buenos Aires. En Italia, donde murió el 7 de noviembre de 1910, se reencontró con amigos rosarinos, como Pompeo Saibene y Santiago Devic, quien lo asistió en sus últimos momentos, quizá como un reconocimiento que excedía la amistad personal e involucraba a la ciudad en que había vivido algunos de los momentos más intensos de su vida.


fuente: Diario La Capital-Rosario(Pcia.SANTA FE),
31-10-2010

Nota del Editor de este Blog,
Felicito al autor de este texto por la calidad del mismo, que nos trae datos y anecdotas de un tiempo que se fue y del que no teníamos mucha información.


Lic. Jose Pivín




domingo, 12 de septiembre de 2010

"Los Inundados", letra de Isaac (Guiche) Aizemberg, y música de Ariel Ramirez.

LOS INUNDADOS

Bramando se viene el agua
del Paraná
creciendo noche y día
sin parar.

Ranchada, barranca, tronco
se llevará
con viento y aguacero
el Paraná.

Mi rancho hasta la cumbrera
ya se anegó
ni el ceibo ni el aromo
tienen flor.

Estaba triste la tarde
cuando me fuí;
cantó su dulce queja
el yerutí.

Estribillo
Por el río navegando
la canoa va cargada
redes, palos, aparejos
los salvé de la ranchada.
Por el río volveré
a Santa Fe.

El agua vino bramando
pobre quedé
ni rancho ni cobija
he de tener.

No me han de sacar del pago
donde nací
peleando a la corriente
he de vivir.

El cielo ya está limpiando
vuela el chajá
calandrias y crestudos
cantan ya.

Así ha de llegar día
en que volveré
a levantar mi rancho
en Santa Fe.

Letra: Isaac Aizemberg
Música: Ariel Ramírez


\


sábado, 20 de marzo de 2010

Homenaje a FERNANDO BIRRI en sus 85 años.




La Resistencia es un documental sobre la obra poético-política de Fernando Birri, considerado el padre del cine latinoamericano. Desde la fundación de la mítica Escuela Documental de Santa Fe, la realización del documental "Tire Dié" y el largometraje de ficción "Los Inundados", hasta la fundación de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba, la vida y la cinematografía de Fernando Birri se caracterizaron por una fuerte postura ideológico-estética, su incansable labor docente y su amor profundo por el
ser y la cultura latinoamericana. Con entrevistas a Juan Carlos Arch, Gerardo Vallejo, Dolly Pussi y Fernando "Pino" Solanas.

La Resistencia es el trabajo de Tesis de la realizadora para la Licenciatura en Cine y TV del Dpto de Cine y TV, Escuela de Artes, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba.
www.danielagoldescine.com.ar






Fernando Birri dicta una conferencia y lanzamiento del libro "Soñar con los ojos abiertos" en el instituto Cervantes de Salvador Bahía, en el marco de la XXXIV JORNADA internacional de Cinema da Bahía. Este video fue realizado por Juan Darío Almagro.






Media hora (dividida en 3 partes) de "Los inundados", memorable largometraje de Fernando Birri, realizado en 1962.

La trama principal aparece recien a la mitad de la parte II, pero agregue tambien la parte I, porque no tiene desperdicio!

Esta pelicula, realizada magistralmente dentro del genero de la tragicomedia, es una joya inscripta en el film de manifiesto y denuncia social, y hoy dia cobra una asombrosa vigencia, por los tristemente celebres sucesos acontecidos en los ultimos años, en muchas de las provincias del norte argentino, en algunos de los mismos escenarios donde la pelicula fue filmada!, lo que lleva a la conclusion, que desde que se realizo esta obra, hace casi ya medio siglo, la situacion no solo no se soluciono, si no que incluso ha empeorado.














"Los Inundados": letra Isaac ("Guiche") Aizenberg-
Musica: Ariel Ramirez - Tema de la pelicula del
mismo nombre.