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sábado, 13 de abril de 2013

Fernando Birri en defensa del centro cultural de la ciudad de Santa Fe que lleva su nombre, puesto en peligro por el poder de la burocracia
























Nadie tiene derecho –ni el rey ni el papa ni el general- a impedir a un niño que crea que las mariposas son estrellas que vuelan. Nadie tiene derecho –ni el que pisa con el pie diestro ni el que pisa con el pie siniestro- a caminar aplastando los malvones. Nadie –ni el que vive en la cueva o en la intendencia o en la casa rosada de vergüenza- puede arrogarse insolentemente el derecho de llevarse el índice a la boca y ordenar el silencio en el concierto de ruidos, rugidos, suspiros, himnos, alaridos, llantos y canciones amorosas del mundo. Nadie.”

Fernando Birri

en defensa del centro cultural de la ciudad de Santa Fe que lleva su nombre, puesto en peligro por el poder de la burocracia
http://centroculturalbirri.blogspot.com.ar/p/el-birri.html

martes, 6 de marzo de 2012

FERNANDO BIRRI a punto de cumplir 87 años-ENTREVISTA- Birri: “Para mí, filmar sigue siendo una urgencia biológica”






A punto de cumplir 87 años, Fernando Birri, el legendario realizador de Tire dié y Los inundados concluyó una versión cinematográfica del Fausto criollo.
“Pago una vieja deuda pendiente con mi patria: confrontarme con un filme de temática histórica”, dice


por Diego Braude

“Quiero comerme el sol”, escribió alguna vez el hombre de cabello blanco, barba larga, ojos brillantes y pícaros que sostiene un tridente en una mano y mantiene la mirada fija a cámara. “Una revolución / que no revoluciona / (permanentemente) / sus lenguajes / alfabetos / gestos / miradas / involuciona o muere”, escribía también hace unos años el mismo hombre, que se va acercando a sus 87 años y que quizá por esa cuestión de buscar siempre sueños nuevos no se detiene.

La imagen propuesta es de una foto del equipo de rodaje de El Fausto criollo ―versión libre del poema “Fausto. Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo en la representación de esta ópera”, de Estanislao del Campo, 1866―, el nuevo filme de Fernando Birri, dueño de la barba larga en cuestión.

En el texto de Del Campo, Anastasio “El Pollo” le cuenta a su amigo Don Laguna sobre su experiencia al haber ido al Teatro Colón (por entonces ubicado donde ahora está la sede central del Banco Nación, frente a la Casa Rosada) a ver la ópera Faust, del francés Charles Gounod. Al tener que narrar sus impresiones sobre la obra, el gaucho Anastasio va trasladando a imágenes y palabras propias su relato, dando como resultado una amalgama cultural.

El Fausto criollo de Birri, rodada en Santa Fe y ahora preparando sus primeros recorridos oficiales tras un preestreno en Rosario en diciembre, fue producida por Dolly Pussi para el Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe a través del Programa Espacio Santafesino, en colaboración con la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba (Eictv) y el Instituto Superior de Cine y Artes Audiovisuales de Santa Fe (Iscaa), con el apoyo de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Santa Fe, la Municipalidad de Santa Fe, la Municipalidad de Santo Tomé y la Universidad Nacional del Litoral. El elenco, conformado enteramente por actores locales, está encabezado por Omar Fanucci y Rodrigo Quiroga.

Luego de realizar dos films que hoy se consideran de cabecera como Tire dié (1956-58) y Los inundados (1961), Birri se ganó el mote de padre del Nuevo Cine Latinoamericano con su Manifiesto de Santa Fe (1964). En su camino, Birri fundó en los ’50 la Escuela Documental de Santa Fe ―experiencia que fue disuelta durante el gobierno de José María Guido― y en los ’80, junto a Gabriel García Márquez, la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio, en Cuba, además de empuñar el pincel y la pluma poética ―así como la teórica― y de pararse continuamente tanto delante como detrás de cámara.

El mismo trayecto lo llevó a transitar el exilio y la migración constante, convirtiéndolo quizás en un viajero sin un destino fijo, como si su lugar físico de residencia imitara esa necesidad de encontrar siempre preguntas para hacerse: “‘La Utopía está en el horizonte, si tratando de alcanzarla uno camina un paso, ella se aleja un paso, si uno camina diez, ella se aleja diez, si cien, cien... ¿Para qué sirve entonces la Utopía? Para eso sirve, simplemente, para caminar’. Esa frase que el grande, el único, el milagrero San Galeano suele traer a colación citando siempre al dramaturgo amigo que es su autor, da la casualidad de que este es también amigo mío y a veces mi enemigo, y se llama igual que yo: Fernando Birri”.

Desde Roma, donde vive actualmente, Birri conversó con Página/12 a través del correo electrónico.

¿Qué lo llevó al Fausto criollo? ¿Por qué le parece que, a diferencia de otros textos reconocidos de la misma época, éste ha tenido poca presencia cinematográfica?

―Pagar una vieja deuda pendiente con mi patria: confrontarme con un filme de temática “histórica”, lo que todavía no había hecho. Y por otra parte, en una cinematografía en que el “sentimiento gaucho” tuvo muchas y nobles expresiones ―baste citar los Martín Fierro de Torre Nilsson, de Solanas, de Vallejo, el Juan Moreira de Favio―, rescatar el marginalizado Fausto criollo de Del Campo, quizá con tan poca presencia cinematográfica, como usted dice, por ser a mi juicio la obra más “antirretórica” y por eso mismo más “moderna” de esa trilogía clásica.

¿Cómo fue el rodaje? ¿Cómo fue volver a filmar en Santa Fe y con actores locales?

–Una borrachera de Agua Ardiente de Juvencia. ¿Usted conoce la paradoja de Aquiles, el de los pies ligeros, y la Tortuga? Eso mismo fue. Yo soy la tortuga.

¿Le parece que el Fausto de Del Campo es una posibilidad de debatir la vieja cuestión de “civilización” y “barbarie”? Además de que el contexto histórico de la obra coincide con la Guerra del Paraguay y antecede apenas a la Zanja de Alsina y la Conquista del Desierto...

–La Guerra del Paraguay, la Zanja de Alsina ―que se inspiró para hacer la suya en la que antes de él hizo el Brigadier López, caudillo de Santa Fe―, la Conquista del Desierto, ...“civilización” y “barbarie” en suma, como usted las llama, aunque no están en la película pues no era mi intención manipular la obra de Del Campo, son términos cuyos significados están ―pero conceptualmente invertidos― política y estéticamente en mi película.

Fausto es un personaje que quiere eternizarse en el presente, que el tiempo no pase. ¿Qué es para usted el presente? ¿Qué es el pasado? ¿Qué es el futuro? ¿O es que Fausto se toma a sí mismo demasiado en serio?

―Sueños, a veces delirios, a veces pesadillas. La última de las cuatro preguntas: Fausto es la víctima ―cómica― y el asesino ―trágico― de Fausto. De ahí el feeling tragicómico ―grotesco― del filme y del poema.

¿Qué tiene de igual y de distinto el Birri de esta película con respecto a aquel de los ’50 y los ’60?

―Todo y nada. El personaje resiste en pie, los que cambian, suben y bajan son los telones de fondo de la Historia ―por una vez con mayúscula―, como en una de las más tragicómicas escenas de Una noche en la Opera de los hermanos Marx, que son cuatro pues hay que sumarles a Karl. Y sustituir la ópera con la del Fausto criollo de Gounod contada por El Pollo a Don Laguna.

La cantidad de locaciones en las que ha vivido por mudanzas elegidas o forzadas, ¿cómo siente que le influyen e influyeron en su manera de ver el mundo y de hacer cine?

―De ver el mundo: con un teleobjetivo; de hacer cine: con un gran angular en panorámica.

¿Qué preguntas se hace hoy a la hora de decidir seguir filmando, sabiendo que todo rodaje tiene un poco de utopía?

―No me pregunto nada. Para mí, filmar es una urgencia biológica, como comer, beber o... sudar. En un viejo poema mío, “Merlín alcohólico”, supe escribir a propósito de estas fantasmagorías:
    [...]
    Procesión de fantasmas de nitrato de plata... nada, nada, nada...
    ... es una larga, dura, temeraria empresa. A estas alturas de su ajada vida,
    él sabe también que cuando
    la luz de la sala se encienda blanqueando la pantalla de esa procesión de Fantasmas de Plata y de Sal, que la cruzaban,
    no quedará nada, nada, nada:
    maya, crepitante silencio, sobreexpuesta memoria...
Para usted, para mí y otros pocos gatos vagabundos por el mundo será utopía, para la mayoría de los fanáticos fans de Hollywood es solo question of money, baby!

Teniendo en cuenta su larga trayectoria como realizador, teórico y docente, ¿qué es un maestro?

―El que recuerda a los otros lo que otro maestro dijo, un tal Sócrates: “Solo sé que no sé nada”. Y no por nada el establishment lo premió ofreciéndole brindar por lo que dijo con una copa de cicuta.

Al relacionarse con jóvenes realizadores locales, ¿piensa que cambiaron las formas de producir y las preguntas que se hacen a la hora de construir relato?

–Esa es una pregunta que tiene que hacerle a ellos. Nadie puede arrogarse hablar por otro, tengo dignidad pero no orgullo.

Si se le apareciera Mefistófeles, ¿qué le diría / pediría / preguntaría?

–Nos vemos todas las mañanas en el espejo cuando me afeito la barba. Le diría, le digo: seamos serios.

http://laventana.casa.cult.cu/


jueves, 9 de febrero de 2012

FERNANDO BIRRI(h): una gloria del cine nacional y universal: nació en Santa Fe de la Vera Cruz en marzo de 1925









Fernando Birri


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(Santa Fe, Argentina, 1925). Director de cine argentino. La obra del cineasta Fernando Birri indicó el camino hacia un nuevo cine argentino que mostraba la realidad cotidiana sin caer en el tradicional costumbrismo.


Fernando Birri nació en 1925 en Santa Fe, Argentina. Tras adquirir su formación en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma regresó a su país. Allí fue el impulsor de la escuela de Santa Fe, donde fundó el Instituto de Cinematografía en 1956 y animó un importante movimiento de documentación cinematográfica. Se especializó en la realización de documentales, entre los que destacó el cortometraje Tire dié (1958), fuertemente influido por el neorrealismo italiano, con una intencionalidad que iba más allá de la simple exposición de los hechos. En 1961 realizó Los inundados, obra en la que, dentro siempre de una visión neorrealista, mezcló ficción y realidad, y que constituyó un hito en el cine argentino de la época. Posteriormente, Birri abandonó la Argentina por motivos políticos y se instaló en Europa.

Birri obtuvo el premio al mejor cortometraje en el festival de Génova, Italia, en 1965, con Pampa gringa. En 1986 presentó fuera de concurso Mi hijo el Che en el festival de Venecia. Ese mismo año fue nombrado director de la Escuela de Cine y Televisión de la Habana, Cuba. En su producción posterior como director cinematográfico destacan Che, ¿muerte de una utopía? (1997) y El siglo del viento (1999).



© Gran Enciclopedia Hispánica

Tire Dié: el cine como único documento de identidad

“Nunca voy olvidar el impacto extraordinario que tuvo en mi vida, cuando en el ‘58 o ‘59, vi por primera vez el Tire Dié , creo que fue una de las películas que me marcaron. Fue extraordinario el impacto: Fernando Birri con su escuela documental de Santa Fe”. Declaraciones de Fernando Solanas, mayo de 2003.


Por Fernando Perales

fperales@segundoenfoque.com.ar


Introducción


El niño corre agitadamente al costado del tren. Todo su rostro tiembla mientras el flequillo rubio golpea su frente. Prosigue su marcha estirando los brazos en dirección de las ventanillas. Por su vestimenta y su rostro que parece sucio, además de transpirado, podemos intuir que seguramente es pobre. Las cabezas curiosas de los pasajeros se asoman por las ventanas del tren que cruza el puente, casi a paso de niño. A paso de niño que corre.

A ese hombrecito desconocido, el movimiento frenético de la carrera urgente, le hace perder el equilibrio cuando, luego de extender el brazo y abrir su mano consigue tomar las monedas que le tiran desde el tren que se apresta a dejar atrás el puente. TIRE DIÉ TIRE, TIRE DIÉ TIRE, repite la triste letanía de los chicos.

Aún separada del cuerpo madre de la película a la que pertenece, el poder expresivo y emocional de la imagen sigue siendo elocuente; y cuando se comprende de qué se trata, cuando se vislumbra el mundo que se esconde detrás de ella, se vuelve desgarradora e inolvidable.

Aparece también en una de las imágenes ajenas que -incorporadas a
La Hora de los Hornos- le sirven a Fernando “Pino” Solanas para homenajear y señalar su ascendencia estética y moral.

La conmoción emocional y la revelación artística que produce es irreproducible en palabras; es pues, revelar el misterio de esa imagen que retrata la condena de esos niños a una miseria casi infranqueable, el motivo de esta nota.



Un sentido distinto del cine



Tire Dié
fue realizada entre los años 1956 y 1958, entre las cuatro y cinco de la tarde, por un equipo de alumnos de la Escuela de Cine de la Universidad del Litoral, organizado y dirigido por el cineasta Fernando Birri.

Birri nació en 1925, en Santa Fe; entre 1950 y 1953 cursó estudios en el Centro Sperimentale de Cinematografìa de Roma, es decir en el corazón mismo de la escuela neorrealista, donde se enseñaba a sentir el cine como documento de una época, como recreación fidedigna de una circunstancia histórica y social.

“La ternura que nos acercaban los filmes italianos, documentando humildemente lo cotidiano, fotografiando a los hombres y a los días de los hombres”. Eso, dice Birri, es lo que fue a buscar cuando partió para Italia.

De regreso en el país en 1956, con la consigna y la necesidad interior de crear “un cine realista, nacional y popular y crítico”, Birri fundó el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral. La progresiva y rápida ampliación de las actividades del Instituto, convertido en un verdadero taller-escuela, lo transformó en el epicentro de lo que algunos llamaron “la escuela documental del Litoral” cuya influencia se marcó fuertemente en el campo del cortometraje y en algunos largometrajes, tanto nacionales como latinoamericanos de los años sesenta.


Entre los mediometrajes producidos el más célebre es
Tire Dié, de Fernando Birri, testimonio de las contradicciones de la sociedad argentina de mitad del siglo XX.
Tire Dié
se inicia con un conjunto de imágenes panorámicas de la imponente y pujante ciudad de Santa Fe de los años cincuenta, sobre las que se escucha la voz en off de un locutor que desgrana una lista de item que pintan en números y estadísticas el poderío industrial, económico y demográfico de la ciudad, a la sombra de la cual se levanta la pobre barriada del Tire Dié .

La expresión “tire dié” pertenece a la jerga de los pobladores del barrio y sobre todo de los niños; “tire dié guitas”, frase con la cual intimaban a los pasajeros de los trenes que cruzaban el puente que sale de la capital santafesina para cruzar el río Salado, a que les tiraran unas pocas monedas como limosna.


Tras las imágenes y los números de la estadística, la cámara y el relato nos internan en una villa miseria, apostada en los bajos del puente. Entonces la otra realidad es puesta en pantalla, y a las cifras del crecimiento desmedido y espectacular de la ciudad industrializada, le siguen la muestra de la vida ruinosa de los marginados de ese sistema económico, del que se enorgullece el relato de la prosperidad que prologa el film.


Sobre la imagen de niños harapientos y sucios, pero llenos de una inconsciente alegría, escuchamos las voces en off de Francisco Petrone y de una muy joven María Rosa Gallo recitando las respuestas que esos chicos y también sus padres han respondido para completar ese cuadro desolador de la pobreza en los márgenes de la gran urbe santafesina. La intervención de los dos actores se debió a que el sonido original de los testimonios era muy malo, al haber sido tomado en directo.


En esta segunda secuencia, se menciona la importancia de la actividad del “tire dié
, y como afirman algunas madres, muchos hogares vivían de las monedas conseguidas por sus hijos en esas agotadoras corridas a la vera del tren en movimiento.

El film termina con las conmovedoras imágenes de los niños corriendo con los brazos estirados hacia las ventanillas de los vagones, mientras algunos pasajeros entregan solidariamente unas moneditas a los pequeños, como si alimentaran a las bestias del zoológico y otros observan entre indignados e indiferentes la puesta en escena de ese espectáculo atroz de una pobreza sin límites.



Decir cine, decir contra-información



Tire Dié
se presenta como “la primera encuesta social filmada”. Estamos habituados al concepto de encuesta como sondeo de opinión, como búsqueda de un perfil estadístico que nos permita saber qué piensa un determinado grupo social sobre un tema específico o sobre algún asunto particular. En definitiva, encuesta significa pesquisa, indagación, investigación y en este caso, la exigencia de recoger la mayor cantidad de información pertinente sobre el modo de supervivencia de los habitantes de las barriadas pobres ubicadas en las márgenes de la ciudad de Santa Fe.

Surge así también una primera definición de la función social del cine, concebido como medio de comunicación masivo: informar y difundir la serie de datos que son obviados y olvidados por las encuestas y los informes oficiales, como el que abre la película y que exhibe en su detallada pero incompleta nómina, solo los indicadores que valen la pena mencionar y que enorgullecen a esa comunidad.

Pero los datos de la pobreza no existen, no se difunden. En este sentido, la labor de este film no es puramente informativa, sino contra-informativa, poniendo en evidencia los aspectos más inhumanos y denigrantes que una sociedad bienpensante preferiría olvidar.

El cine para Birri debe denunciar la verdad negada, mostrando lo que nadie quiere ver y lo que nadie se atreve a mostrar. De allí es que podemos afirmar que el film posee una voluntad estética y política casi inédita hasta ese momento en el cine argentino: mostrar y documentar la pobreza.

El significado de la idea de “encuesta” que el documental propone, recién lo descubrimos sobre el final, al ver las imágenes de los rostros, de las actitudes y los comentarios de los pasajeros que se asoman a las ventanillas, para participar del ritual diario del “tire dié”.

Esos planos nos muestran la respuesta anímica, real y concreta de esas personas al ser enfrentadas imprevistamente a la cuestión de la mendicidad infantil. Es como si se preguntara qué opina o qué le parece el “tire dié” y el modo de supervivencia que esa pobreza genera. En lugar de guardar las respuestas en un registro escrito, se atesoran bajo la forma de imágenes sinceras y directas.

La presunción de que esa imagen cinematográfica expresa la verdad de una condición social y humana, se fundamenta sobre uno de los aspectos esenciales de la iconicidad del cine; es el registro fotográfico, de altísima semejanza con el modelo exterior que se dispone frente a su objetivo, el que nos permite suponer el valor de documento histórico, como lo fueron alguna vez los primeros filmes de los hermanos Lumiere.

La fuerza expresiva e informativa de Tire Dié reside en la utilización plena del sentido documental innato de la imagen cinematográfica, haciendo un uso desgarrador de la cámara como medio de registro implacable de la realidad.
Es la herencia del neorrealismo, escuela estética dentro de la cual, como dijimos, Birri forjó su inicial punto de vista sobre la relación que el cine debería mantener con el contexto social dentro del cual se desarrolla.

Este mediometraje del director santafesino muestra su filiación neorrealista en tanto cumple con la tarea que le cupo al movimiento italiano de los años ‘40 como negación del cine fascista impulsado por el régimen de Benito Mussollini; el llamado “cine de teléfonos blancos” en honor a sus historias irreales, con personajes de clase alta, viviendo en una sociedad en la que no existen pobres y donde todo es lujo y placer.

El trabajo revelador del neorrealismo, con Roberto Rosellini, Vittorio de Sica y Luchino Visconti como figuras principales, consistió en mostrar y documentar para la posteridad el verdadero estado de la Italia de posguerra.

Pobreza, desesperación, niños, viejos y pintorescos personajes callejeros poblaron las pantallas con sus vidas llenas incertidumbre. Al igual que nuestra Tire Dié, los grandes filmes neorrealistas descubrían el rostro de un país que hasta ese momento nadie se había atrevido a mostrar.

En este sentido, este retrato descarnado de la pobreza funciona dentro de la dinámica de las tendencias cinematográficas también como contra-informativa, polemizando con otras posiciones artísticas que desfiguran la representación de la vida social, ocultando ciertas facetas de ese organismo complejo y contradictorio, para ofrecer una reconstrucción falaz de la realidad.

El mediometraje de Birri muestra lo que las otras películas no se atreven a mostrar y desenmascara a ese otro cine que se propone como representación verosímil y completa de la vida cuando, por el contrario, no es más que una visión fragmentada y sesgada ideológicamente de la sociedad que pretende retratar.

Una imagen justa de una situación injusta

Para concluir, podríamos afirmar que el misterio y el impacto de la imagen de los niños corriendo al tren proviene de ser la representación más dolorosamente precisa y fidedigna que se pueda dar de la pobreza.

El cine ha creado imágenes que en su sencilla constitución sintetizan una idea, condensando en sí mismas los diversos rasgos de una situación cualquiera. Por ejemplo, y aunque proviene de la más brillante imaginería visual que el cine de ficción ha dado, podemos pensar en Metrópolis de Fritz Lang y en esa enorme máquina demoníaca que incluye al obrero como una pieza insustituible de la misma, dominando y condicionando aún sus movimientos vitales más básicos y simples. La virtud de esa imagen artística

consiste en exhibir con precisión el estado de degradación al que se ven reducidos los trabajadores de la era del industrialismo contemporáneo.
Algo idéntico ocurre con la imagen conseguida por Birri; entre todas las imágenes posibles de ese universo social y económico, el documentalista santafesino ha sabido dar con la que de la manera más sencilla, sintética y contundente expresa toda la complejidad de ese cuadro social.

Esta puesta en escena exacta y justa es el hallazgo sorpresivo y genial de esta obra de Fernando Birri. Existen, a lo largo de la joven historia del séptimo arte, acontecimientos cinematográficos verdaderamente inolvidables; la corrida de los niños junto al tren, como representación perfecta de la miseria infantil dentro de la sociedad argentina, es una de ellas.


FUENTE: http://www.segundoenfoque.com.ar/tire_birri.htm

domingo, 30 de octubre de 2011

FERNANDO BIRRI: Un sello indeleble en el cine santafesino


Un sello indeleble  en el cine santafesino

Con ‘Los inundados’ puede iniciarse en Santa Fe una nueva etapa de promisorio futuro en la cinematografía nacional”, titulaba El Litoral del 20 de febrero de 1961. Cinco décadas después, no hay dudas de que la afirmación se cumplió. En estas líneas reconstruimos una parte de aquella historia que todavía se sigue escribiendo.

TEXTOS. NANCY BALZA. FOTOS. EL LITORAL.


¿En qué momento y circunstancias habrá decidido Fernando Birri convertir “Los inundados”, el cuento de Mateo Booz, en película? ¿Cómo habrá sido la filmación? La respuesta a la primera pregunta es sencilla una vez que se repasa una entrevista que el propio cineasta concedió varias décadas atrás y que él mismo se encarga de hacer llegar a nuestras manos.


Para contestar la segunda, fue necesario reconstruir aquella época y las peripecias de la realización a través de varias voces, con relatos obtenidos a los fines de este informe y textos publicados hace 50 años.



Empecemos por la segunda cuestión: “Ya hemos determinado la primera población de cámaras en un lugar de bajo próximo al varadero Sarsotti. Y hemos colocado allí dos cuñas. O sea que hemos cumplido ya la primera tarea que debían hacer los ‘adelantados’ bajo Carlos V”. Así arrancaba el artículo publicado el 20 de febrero de 1961 por El Litoral, y las palabras estaban en boca de Saulo Benavente, destacado escenógrafo, presidente de la productora América Nuestra “y amigo de Santa Fe desde hace muchos años” -indicaba la crónica-. Eran los primeros pasos para la realización de “Los inundados” y Benavente lo relataba así junto al director de fotografía Adelqui Camusso, y el “colaborador escenotécnico” Richard Pautasso. Ambos fueron entrevistados por El Litoral para la realización de este informe.



Para responder a la pregunta inicial de este texto, es necesario ir un poco más atrás, porque la gestación de la película comenzó mucho antes. El propio Birri contaba en una entrevista realizada por aquel entonces, que fue en 1953 y en Roma “cuando, bajo un cielo de estrellas cordiales pero ajenas, pensaba en mi país. Me refugiaba, entonces, en algunas lecturas: ‘Santa Fe mi país’, de Mateo Booz, por ejemplo, en mi piecita de Piazza di Spagna lo leía y releía. Uno de sus cuentos, ‘Los inundados’ precisamente, me hizo pensar que podría ser un film argentino, es más, que tendría que ser mi primer film en este país”.



Y así fue que “el viejo sueño” -como el propio Birri lo definía- se puso en marcha y creció hasta volverse realidad cuando la película fue estrenada en los últimos meses de 1961.



FONDOS Y PERMISO



Jorge Reynoso Aldao, periodista santafesino y una de las plumas más destacadas de aquella época en El Litoral, recuerda bien el planteo que le hizo Birri. “Jorge, quiero filmar un cuento de Mateo Booz que se llama Los Inundados; ¿me podrás conseguir la autorización?” “Si -le dije-, hablo con los hijos”. “Y los hijos del autor, cuyo nombre real era Miguel Ángel Correa, dijeron: ‘no tiene ni que pedir; consideramos que forma parte de la ciudad; que lo haga y nosotros no vamos a reclamar nunca, así tenga el éxito más grande”.



Pero, además de la autorización, hacían falta fondos. “Ellos (los integrantes de la producción) estaban pidiendo plata a El Litoral para financiar la película”, relata Reynoso Aldao, testigo directo de aquella historia. “En la casa de Enzo Vittori y su esposa nos reuníamos y recreábamos algunos textos; hacíamos teatro leído y también leímos el material de ‘Los inundados’. Eso le dio a Birri un gran impulso”.



El propio Gustavo Vittori, integrante del Consejo de Dirección de este diario, lo cuenta a partir de un intercambio de correos electrónicos que reprodujo bajo el título de “Entretelones de dos cintas emblemáticas”, en el libro de los 90 años de El Litoral. “Recordé viejas conversaciones que enfatizaban la relación de El Litoral y, en particular de Enzo Vittori, mi padre, con aquellas iniciativas de Birri”, rememoraba entonces. En consecuencia, “para despejar toda duda acudí a la fuente, el mismísimo Fernando, a fin de que me diera precisiones sobre aquellos comentarios que escuchara hace muchos años”.



A continuación, reproducimos algunos párrafos del diálogo virtual entre Vittori y Birri que a la vez corroboran las palabras de Reynoso Aldao.



“Querido Gustavo, (...) Cómo no recordar ese jardín nocturno de tu casa de calle San Martín con grillos y jazmines de lluvia en que tu querido padre y mi querido amigo, ambos en una sola persona, Enzo, con una rara elegancia de espíritu convocaba después de un día de trabajo a sus amigos, es decir a la literatura, a la poesía, al teatro y con mi aparición al cine para seguir soñando santafesinamente con los ojos abiertos. Y cómo no recordar también, casi otro sueño entre estrellas brumosas, aquellos ojillos de otros dos grillos apenas un poquito más grandes -vos y tu hermano-, que nos espiaban detrás de las hojas. Todo eso fue una vez y para siempre”.



Gustavo (aludiendo a la producción del libro de los 90 años del diario): “ocurre que en el segmento cultural haremos referencia a ‘Tire Dié’ y ‘Los inundados’ a través de las publicaciones de El Litoral con motivo de los respectivos estrenos. Y recuerdo haberle escuchado decir a mi padre que él había colaborado económicamente contigo para la realización de la película”.



Fernando: “y no solo económicamente. Quizá más importante aún haber comprendido una vez más antes que muchos otros lo que esta operación cultural podría significar en un futuro para Santa Fe ciudad que, efectivamente, con Tire Dié y Los inundados y la pionerística Escuela Documental de Santa Fe, dejó su nombre escrito en la historia del cine latinoamericano e internacional. Nuestro Enzo lo comprendió futurísticamente, digo, al igual que Ángela Romera y Josué Gollán y en consecuencia le dio todo su apoyo personalmente y con El Litoral. Fueron él a título personal y el diario a título institucional (...)”.



Ángela Romera Vera fue, una vez más en palabras de Reynoso Aldao, la impulsora del Instituto de Cine de Santa Fe. “Se lo había propuesto Birri, pero quien le dio el empujón y el presupuesto es Angelita”, recuerda el periodista, aludiendo a esta enorme figura de la intelectualidad santafesina.



PREPARANDO EL TERRENO



Obtenido el permiso y el financiamiento, se puso en marcha la producción. Benavente relataba en aquella entrevista de febrero de 1961 cómo se había preparado la filmación: “lo primero que se ha hecho es un trabajo de investigación de terrenos y ambientes. Eso lo han hecho los ayudantes de Birri. ¡Un trabajo hormiga de recopilación que es todo un censo, y ojalá muchas películas nacionales se prepararan así, porque todo iría mejor!”.



Al mismo tiempo trazaba una radiografía de los personajes de la película: “el ambiente de ‘Los inundados’ no es de unos desplazados. Se trata de un tipo de gente característico de esta zona. Viven de una pequeña industria pesquera, junto al río. De modo que sus viviendas no son tan improvisadas. Existe en ellos una voluntad de perdurabilidad; un arraigo a las cosas. Por eso vuelven a su lugar de origen y levantan de nuevo sus ranchos. Todo eso hay que traducirlo en imágenes (...). Debemos conseguir que esas poblaciones no sean confundidas con las favelas brasileñas, las callampas chilenas, o las villa miserias que Buenos Aires. No porque desdeñemos ese problema, sino porque no son iguales”.



El artista plástico Richard Pautasso, en diálogo con El Litoral, recordó que “en ‘Tire die’ hice el montaje fotográfico en el Instituto de Cinematografía. Después vino ‘Los inundados’ y se determinó el equipo de ambientación que estaba dado con una figura que era Saulo Benavente. El sucesor era yo y, después, técnicos maquinistas que resolvían temas estructurales de filmación para el corte neorrealista como los ranchos de inundados. Hubo mucho trabajo de maquinistas y de carpintería”.



En su opinión, “el guión estaba muy bien armado, como también la psicología de los distintos habitantes de los ranchos; cada uno tenía su característica propia. Cuando los vecinos abandonan la inundación y se vienen al puerto a vivir en los ferrocarriles, se tuvo en cuenta la forma de vida, la indumentaria, lo que tuviese que ver con la característica de cada personaje”.



UN VERDADERO CASTING



Pautasso explica que con la película “se empezó a provocar la estructuración de un cine neorrealista, donde comienzan a realizarse casting con gente de Santa Fe que hacía colas, y todo se sacaba de lo que determinaba Birri y el equipo que trabajaba en la elección de los personajes”.



Reynoso Aldao recuerda que le gustaba “ese personaje que hacía de si mismo; el actor que no era actor, que era un hombre de la costa”, en alusión a Pirucho Gómez. “También actuaba gente del Instituto de Cine, del teatro independiente y gente común”.



Precisamente, la ficha técnica alude a “actores de teatro filodramáticos, independientes, de variedades, circo, radioteatro, cantores, guitarreros, payadores, inundados, ciudadanos y puebleros de la ciudad de Santa Fe y la región litoral, con la colaboración del Instituto de Cinematografía de la UNL”.



EL ESTRENO



Reynoso Aldao recuerda que “muchísima gente” presenció la primera proyección de la película en el cine Mayo, y que “había una exaltación de la película. Muchos no sabían que Mateo Booz había escrito esa historia. Allí estaban los chicos del Instituto de Cine entrevistando al público”. Él mismo confiesa que le gustó la película, y que impactó en Santa Fe como ya lo había hecho “Tire Dié”, estrenada en 1958. Y dice de Birri: “tenía una enorme capacidad para las relaciones públicas y en todos los festivales de cine era jurado”.



En el libro de los 90 años de El Litoral, Roberto Schneider recupera la crítica escrita en aquel momento por Jorge Vázquez Rossi, quien destacaba que “dentro del cada vez más complejo e importante panorama de la cinematografía argentina, es de fecundas consecuencias el hecho de esta realización llevada a cabo en el interior intentando captar una sensibilidad nueva, aproximarse a la difícil realidad que constituye el necesario basamento de todo arte auténtico”. Además de destacar la lograda fotografía a cargo de Adelqui Camusso, Vázquez Rossi escribía: “en suma, un intento más. un intento que juzgamos serio, una posibilidad que se abre; un director joven que asume un contorno, una circunstancia y que a través de su primera experiencia, demuestra promisorias condiciones que lo ubican en una línea definida dentro de la producción de los jóvenes realizadores argentinos”.



Cinco décadas después, ya consolidado como cineasta y reconocido en distintas latitudes, Birri sigue filmando. Acaba de finalizar “El fausto criollo”, mientras desde “Los inundados”, Don Gaitán nos sigue invitando a conocer su historia.



“Uno de sus cuentos de Mateo Booz, ‘Los inundados’, me hizo pensar que podría ser un film argentino, es más, que tendría que ser mi primer film en este país”.



Fernando Birri


LA MIRADA PRECISA

Adelqui Camusso, dueño de una extensa y reconocida trayectoria, tuvo a su cargo la fotografía de “Los inundados” y su trabajo, como pieza fundamental de la película fue especialmente destacado por la crítica de entonces y por quienes lo recuerdan ahora, entre ellos, el propio periodista Jorge Reynoso Aldao.



Camusso asegura que la película “todavía tiene vigencia” y lo explica: “hasta no hace mucho, en Cuba, la daban por televisión y en los cines, y en otras partes del mundo también”. Y explica que “tiene una forma picaresca, nacional, que no envejece”.



“La película fue hecha por un equipo que dirigía Fernando Birri. Todos participábamos en todo. Comenzó siendo un guión de absoluta imposibilidad: era un guión de protesta. Fernando Birri era quien dirigía, pero todos aportábamos, y de esa primera versión de denuncia pasamos a hacer este filme de otra naturaleza”, contó, en diálogo telefónico con El Litoral.



Recuerda también que “Fernando tuvo y tiene una gran capacidad para la construcción de actores; actores que eran medio actores. Lola Palumbo era la única que tenía experiencia, los otros la tenían en pequeños cuadros. El protagonista (Pirucho Gómez) era medio actor. Había trabajado en Santa Fe y había llegado hasta el interior de la provincia”.



Camusso formó parte de la denominada Generación del ‘60 que por entonces involucró un importante recambio generacional en el cine argentino. “Salvador Samaritano, que era un genio, decía que yo era una ‘gloria’ de esa generación”, admite.



Si se rastrean algunos datos de su historia, se encuentra que “fue el director técnico de Chile Film de Santiago y del área de fotografía de la Universidad de Córdoba, y que participó de una extensa lista de películas -25, como él mismo cuenta-, entre ellas, “Los inundados” en la que empleó “una serie de recursos especiales”. Por ejemplo, “el vagón pocas veces se movió: daba la impresión que se movía por la sombra que corría por los fondos”, revela.



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“El guión estaba muy bien armado, como también la psicología de los distintos habitantes de los ranchos; cada uno tenía su característica propia”.


richard pautasso

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imágenes de distintas producciones del cineasta santafesino fernando birri: un cortometraje, la pampa gringa y los inundados.



TESTIMONIO EN PRIMERA PERSONA


Por José Miguel Crespo



Sobre “Los inundados” tengo dos capítulos para contar: el primero ocurrió hace 50 años. Ese día fuimos con un grupo de alumnos de la Escuela Lavalle, a colaborar en una escena de la película, que se filmó, si la memoria no me engaña, en la explanada que había al final de calle Mendoza, frente al puerto. La escena era una entrega de chapas, frazadas y víveres a los inundados. Había camiones del ejército, desde los que se entregaban estos elementos. Los inundados corrían a recibirlos. Nosotros estábamos en un costado, con los guardapolvos blancos, y agitando banderitas argentinas. Me parece recordar que también había algún actor que representaba a un caudillo político, pero no estoy seguro de si lo recuerdo o, como decía Jorge Luis, uno va contando una historia y la va reescribiendo.



El segundo capítulo es más cercano, hace cinco o seis años. Estábamos pasando el verano en Rincón, y también estaba (Fernando) Birri. Una mañana temprano coincidimos en el arroyo, y venciendo el pudor de hablar con una figura pública, me acerqué y le comenté que yo había actuado en su película “Los inundados”. Me preguntó en qué escena, y cuando se la describí, la recordaba claramente, y me comentó que esa escena en particular había sido un gran esfuerzo de producción. Seguimos conversando un rato, y le expliqué que había visto otras películas suyas, como “Tire dié”, pero que nunca había podido ver “Los inundados”. Ante esta noticia se preocupó, y quería anotar mis datos para hacerme llegar una copia. Por supuesto le agradecí, pero no era mi intención ponerlo en trámites complicados.


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Fuentes

Booz, Mateo: “Los inundados”, en “Santa Fe, mi país”, 7º edición. Ediciones Dictio, 1981

Diario El Litoral, 20 de febrero de 1961.

“La ciudad, la región, el diario, nuestra historia”, agosto de 2008 (publicado con motivo de los 90 años del diario El Litoral).

Portal del cine y el audiovisual latinoamericano y caribeño.

Entrevista de Franco Mogni a Fernando Birri, “Che”, números 0 y 2, Buenos Aires, 12 de mayo de 1960 y 11 de octubre de 1960, Madid, 1961.

Ficha técnica

“Los inundados”, basada en el cuento homónimo de Mateo Booz, se filmó en 1961, en blanco y negro, en formato de 35 mm. y con una duración de 87 minutos.

Dirección: Fernando Birri.

Productora: P.A.N. (Productora América Nuestra)

Distribuidora: Laboratorio de Poéticas Cinematográficas de Fernando Birri S.R.L.

Guión: Fernando Birri y Jorge A. Fernando

Producción: Carlos Alberto Parrilla, Dolly Pussi y Edgardo Pallero

Fotografía: Adelqui Camusso

Edición: Antonio Ripoll.

Música: Ariel Ramírez.

Sonido: Jorge Castronovo.

Dirección Artística: Saulo Benavente.

Intérpretes: Pirucho Gómez, Lola Palombo, María Vera, Héctor Palavecino, Julio Omar González y Pedrito Gálmez.

Productor Ejecutivo: Edgardo Pallero.


FUENTE; DIARIO EL LITORAL, SANTA FE

29 de Octubre 2011



miércoles, 2 de febrero de 2011

Fernando Birri regresó a Santa Fe para filmar "El Fausto Criollo"


Birri regresó a Santa Fe para
filmar
"El Fausto Criollo"


Por Luis Gudiño.



El cineasta Fernando Birri, apodado el "patriarca" del cine latinoamericano y que fundó junto a Gabriel García Márquez la Escuela Cinematográfica de San Antonio de los Baños en Cuba, acaba de concluir en esta provincia el rodaje de “El Fausto Criollo”, una película basada en el persistente poema humorístico de Estanislao del Campo.




Ya con 85 años, el autor de "Tire dié" y "Los inundados" que desde hace años reside en La Habana, retornó a su ciudad natal para concretar un proyecto cinematográfico que, según contó a Télam, maduró a lo largo de muchos años.



"Tenía desproporcionadas ganas de hacer esta película, diría que hasta exageradas y lo intenté fuera de cualquier esquema preconcebido", aseguró el realizador de "Un señor muy viejo con unas alas enormes" (coescrita con Gabriel García Márquez) y "El siglo del viento", un documental basado en el libro homónimo de Eduardo Galeano.



"Se trata -agregó- de un proyecto un tanto demencial, que marca la voluntad de hacer algo diverso, distinto, como en su momento fueron otras películas mías, operaciones que otros dirían imprudentes porque no tienen garantías de resultados".



El rodaje de "El Fausto Criollo" se inició el 3 de enero y según describe Birri "fue una verdadera maratón".




"La primera etapa -cuenta quien realizara en 1985 "Mi hijo el Che"-, se filmó en ambientes naturales de Santo Tomé y Sauce Viejo y fue interpretada por dos actores santafesinos que llevaron adelante los roles de El Pollo (Rodrigo Quiroga) y Don Laguna (Omar Fanucci)".




Por su parte, para la segunda parte el equipo de filmación se trasladó al Teatro Municipal de Santa Fe, donde se realizó la representación de la obra de teatro "El Fausto" propiamente dicha, interpretada por niños y adolescentes santafesinos cuyas edades oscilan entre los 8 y 15 años.




Birri aseguró que eligió la obra de Estanislao Del Campo, escrita en 1866 "porque es un clásico de la literatura gauchesca argentina".



"El Fausto criollo" es un poema donde dialogan Anastasio El Pollo y su
amigo Don Laguna, sobre las impresiones del primero acerca de la representación de la opera "Fausto" de Gounod en el teatro Colón.




Sentados en las raíces de un solitario ombú, entre mate y ginebra, "El Pollo" le cuenta a su compadre Laguna lo que ha visto en el teatro, pero como no podría ser de otra manera al contársela la "traduce" en imágenes, personajes y situaciones de su propia realidad.




"Fausto es un doctor con levita y quevedos de la época y Mefistófeles un diablo de carnaval. Queda planteado así el contrapunto de sentido y estilo propio de este film: una visión lírico-épica de nuestra pampa bárbara y una visión naif grotesca, humorística, importada del mundo civilizado, en una reinterpretación multicultural y por excelencia contemporánea", destacó Birri.




El realizador, que a los 25 años dejó esta ciudad para estudiar en el Centro Sperimentale di Cinematografía de Roma y que, de regreso, en 1956 fundó el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral, remarcó que en la década del 60 hubo un "conjunto de realizadores latinoamericanos" que cambiaron los paradigmas del cine en el continente.




"Yo no me considero el padre del cine político latinoamericano, como algunos afirman al considerar a `Tiré Dié`, el primer documental o manifiesto cinematográfico con un tema sociopolítico", destacó sobre la parternidad que le atribuyen a partir de su opera prima de 1960.



"Yo me cansé de repetir y nunca nadie me hizo caso, de que el cine latinoamericano tiene muchos padres, porque nació en muchos lugares en esa época, era un aire que recorría distintos países latinos, éramos un conjunto de directores los que estábamos modificando los paradigmas", agregó.



"Aportamos todos, mucho, pero no sólo al cine latinoamericano sino también al cine alemán, al cine francés, español. Yo, particularmente, sintetizo lo mío en que aporté conciencia", aseveró.




Consultado sobre cómo ve al cine argentino en la actualidad, Birri dijo que "a los directores argentinos los veo `in progres`".




"Es gente que heredó toda la experiencia que le aportamos, y esa herencia puede ser a favor o en contra, no importa; pueden adherirse o no, pero de ninguna manera se puede prescindir de lo que se hizo", destacó quien en 1986 fundara con García Márquez la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños de Cuba.




"Yo creo que, en general -resaltó-, las nuevas generaciones, algunas con conocimiento y otras sin ninguno, son directa o indirectamente, la consecuencia histórica de lo que hicimos nosotros".




"No digo que hagan lo mismo, que copien -agregó-, pero también es cierto que es un retroceso llamar al movimiento Nuevo Cine Argentino porque esto ya existió en los años 50. Lo ideal es que cada generación agregue `nuevos` elementos".




"El Fausto criollo" de Birri se basa en el poema gauchesco de mediados del silgo XIX de Estanislao del Campo y está siendo producido por el Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe a través del Programa Espacio Santafesino, en colaboración con la Escuela Internacional de Cine y Televisión Cuba (EICTV) y el Instituto Superior de Cine y Artes Audiovisuales de Santa Fe (ISCAA).




Fuente: Agencia de Noticias Télam.
Foto: Archivo Télam.
Publicado por CGCRecordingSA

NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG,



Muy interesante la nota, por eso decidí
incorporla a mi Blog.
Solamente quiero dejar aclarado que
de acuerdo a mi conocimiento y amistad
con Fernando Birri desde mi tierna
infancia(hace más de 60 años), Fernando
no reside permanentemente en Cuba,
sino que su hogar esta en Roma, aunque
gran parte de su tiempo lo pasa viajando
por distintos países, dando conferencias,
filmando, etc, pero siempre retornando
a ROMA.

Si alguien cree tener una información
más exacta que la mía, le agradecere
me informe a:
pagina1@gmail.com.


Aprovecho para saludar calurosamente
a mi querido amigo/HermanoMayor
FERNANDO BIRRI(H), con todo el
cariño que nuestra veterana amistad
se merece, y desearle que tenga muy
buena salud, y siga aportando a la
sociedad, con su cultura y su trabajo,
como lo ha hecho hasta ahora.

Birri no es de esas personas que se
jubilan y se retiran de la escena pública.

Por sus venas corre la sangre de la
creatividad que no le permite tomarse
un descanso, y por lo tanto supongo,
que la palabra "JUBILADO" no entra
dentro des sus planes personales.

Con muchas ganas de estrecharlo
en un fraterno abrazo !!!

Cariñosos Saludos

Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo