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lunes, 25 de julio de 2011

Andrés Rivera, notable escritor argentino y su nuevo 'KADISH'.


El hombre que está solo y se piensa

En una nueva entrega de su obra, Andrés Rivera recrea una noche de su alter ego Arturo Reedson entre el whisky, el insomnio y la historia. El recuerdo, contra el olvido, en un balance acerca del sentido de la experiencia.


Por Sebastian Basualdo

El Kadish es una plegaria que los judíos creyentes recitan desde la época talmúdica en honor a las personas que amaron. Y Kadish es también el título que Andrés Rivera eligió para retomar a su alter ego literario, Arturo Reedson, en un nuevo capítulo de una obra que en los últimos años fue avanzando en entregas breves, concisas y punzantes, que han generado una expectativa en sus lectores y una extraña forma de adicción. El “último Rivera”, debatido, fascinante y esencialmente fragmentario, está de regreso.

La conciencia es dialógica y la obra de un escritor, también. Sobre todo cuando ha quedado algo por decir y las palabras corren el riesgo de convertirse en un paréntesis entre dos nadas. Y volver al silencio. Por eso antes habrá una noche más, una noche que se configura alrededor del insomnio y la memoria. “Arturo Reedson se pone de pie y, lentamente, levanta su vaso de whisky. Y, lentamente también, casi pudorosamente, dice lejaim.” Necesidad de instalarse en el pasado y resignificar el presente. Eso es lo que va a hacer de un momento a otro Arturo Reedson desde su departamento de Belgrano: entregarse a la arbitrariedad del recuerdo y habitar un instante como quien está a punto de descubrir algo, puede ser un diálogo breve con Onetti o con un teniente primero cuando, bajo la presidencia de Perón, cumplió la conscripción en la Primera Compañía de Abastecimiento, o acaso evocar una mujer como Pirí Lugones, la belleza de otra mujer como Cecilia Dolchinsky y no tardar demasiado en meterlas a las dos de lleno en lo más descarnado de la historia argentina: “Cecilia Dolchinsky es –o era– una experta en explosivos: dinamitó a un almirante una noche de 1978, invierno de 1978, mientras el almirante dormía”.

Kadish. Andrés Rivera Seix Barral 67 páginas

Y entonces, a partir de ahí, Kadish se abre como un abanico a través de la capacidad narrativa de Andrés Rivera. No se trata ya del ritmo, ni de la cadencia tan característica en su prosa sino del modo en que presenta a un hombre pensándose, un hombre con experiencia. Y solo. Porque experiencia significa recuerdo acumulado. Antes de que todo termine Arturo Reedson surge en medio de la noche como la síntesis misma de su cultura y su tiempo. “¿Cuántos años tenés vos, Arturo Reedson? Orillás los 82, Reedson. ¿Y qué carajo hiciste a lo largo de ese famélico peregrinaje?”.

La respuesta a esta pregunta se encuentra en la enorme obra narrativa que Andrés Rivera ha erigido a partir de El precio (1957) hasta hoy con Kadish, novela que el lector deberá ubicar en el medio de dos obras anteriores que, naturalmente, responden a la lógica de su saga autobiográfica; nos referimos a Esto por ahora (Seix Barral, 2005) y Punto final (Seix Barral, 2006), donde Arturo Reedson finalmente muere.


FUENTE: RADAR- www.pagina12.com.ar

17 de Junio 2011

miércoles, 16 de marzo de 2011

DAVID VIÑAS, un grande de la literatura argentina falleció el 10 de MArzo


El jueves 10 de marzo de 2011, a la noche, murió David Viñas. Ochenta y tres años tenía este laburante de la literatura. Provocador sufriente de la historia argentina. El viejo David, joven y polémico.

Lo conocí en México en el 76. El golpe lo encontró recorriendo países y dando charlas, mientras aquí los militares le desaparecían a su hija y un tiempo después a su hijo. Muchos años después me reencontraba con él, algunos sábados, en Losada cuando la editorial tenía el bar en la parte de adelante, sobre la calle Corrientes. Ese bar que quería por los libros siempre a mano y porque el dueño era un asturiano al que Franco le había matado al padre por ser republicano. Se pasaba horas ahí, leyendo, corrigiendo y criticando. Y su voz gritona y sus puteadas se escuchaban desde la calle. Su voz que en realidad era grave, se hacía mucho más grave, cuando ocasionalmente, contaba que a su nietita la dejaron tirada en el zoológico, cuando secuestraron a la madre.

No hace mucho le preguntaron si estaba ideológicamente cerca del kirchnerismo, contestó que estaba en contra de los opositores del kirchnerismo, y si la K era por Kafka, él adhería, pero un intelectual no puede ser oficialista.

Fue un crítico del poder, fuera el que fuera. No soportaba a Borges o mejor dicho a los borgistas: "si me apuran digo que Walsh es mejor que Borges", comentó alguna vez.

Protestón con la literatura que no le da lugar a la protesta social. Premio Nacional de Literatura. Y premio nacional de teatro.

Como él mismo decía: perdonen la tristeza.

Lo que dijo en un reportaje con respecto al rechazo de la beca Guggenheim por US$ 25.000:
Mirá, vino a verme un periodista de un diario y me dijo que no entendía. ¡Inolvidable!
Estaba ahí, sentado en ese sillón. ¡Qué no entendía! Le dije: "escuchá, es un acto simbólico, yo no tengo otra posibilidad, yo no estoy diciendo que todos los tipos que recibieron una beca son unos perversos. Desde ya que no. Ademas, me seduce. ¡Hola!, son 25 mil dólares. ¿Sabés lo que eso significa para alguien que ni siquiera es dueño del departamento en que vive?
El fulano siguió. "Pero vos, ¿qué? ¿Te considerás un héroe?", me preguntó. Y yo ahí le digo: "No, mirá, vos me confundís con Garibaldi, yo no juego al héroe. Simplemente es una actitud de un intelectual crítico. ¿Entendés eso?". ¡Qué iba a entender! No era un hecho aislado, no era que de pronto me había picado una ... una tarántula y resolvi tirar 25 mil dólares por la ventana. ¡Nooo! dice Viñas, truena, y es un león enjaulado caminando de un lado al otro, topando el aire ¡Nooo!... "Y si me apurás un poco, mirá fue un homenaje a mis hijos, se me cantó renunciar porque mataron a mis hijos. Y sí. ¿Querés que me ponga en esos términos? ¿Sabés lo que es que te hayan matado a dos hijos?", le dije al tipo que me vino a ver. ¿Sabés qué significa eso? Hay gente que no entiende, viejo. Ahora, si no entendés, querido, qué se yo, que Dios te ayude. Un homenaje a mis hijos. Me costó 25 mil dólares. Punto. ¿Querés que te muestre las fotos de mis hijos para ver por qué? grita Viñas, se ahoga y manotea el aire, las venas del cuello a punto de estallar.


fuente:
Este artículo fue escrito por Cristina Occhipinti "La Occhi", para cruzagramas
La Occhi es colaboradora activa del grupo
y una gran escritora cruzagramística
Podés leer más Occhi en
http://laocchi.blogspot.com


La foto al principio es de EDICIONES DEL ARBOL (BLOG)

NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG.

Mi tristeza por la noticia del fallecimiento de este gran
escritor argentino, uno de los grandes de las últimas
decadas, que sufrió el exilio y la persecución por la
Junta Militar Argentina, que asesinó a sus hijos y
quemó sus libros.

Tambien los nazis quemaron los libros de autores
judíos, medio judíos o descendientes del Pueblo del
Libro.

Espero que alguien haya leído un KADISH en su
entierro.

Descansa en paz!!!.

Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo




jueves, 3 de marzo de 2011

Carlos Roberto Morán, escritor y periodista santafesino nos atrapa con uno de sus cuentos

La infinita venganza

o el olor de la muerte

CARLOS ROBERTO MORAN

“En una mano llevaba un

revólver Harrington &

Richardson, calibre 32; en la

otra, un ramillete de flores”.

De una nota periodística


Abrió una de las ventanas, la de la izquierda.

La aseguró con una traba que habían

hecho colocar muchos años atrás. Por allí,

al correrse las cortinas, penetró la llovizna.

Sólo mojaba el parquet, protegido a su vez

por láminas de plástico. Era una costumbre

que habían adquirido, la de dar la bienvenida

a la lluvia. Por la otra ventana, la de la derecha,

cerrada, a través de los visillos levantados a

medias, miró cómo el agua ibacorriendo las

cosas, lavando ese pequeño mundo de la calle,

las casas de los vecinos, los hilos tendidos de

la electricidad y los teléfonos.

Se miró las manos observando las crecientes

manchas oscuras. Levantó la vista y quedó

detenida, no demasiado tiempo, en una

fotografía de paseo en domingo y en un

cuadro con flores, una jarra de vino, una

pipa disonante, amarronada, ubicada en

un costado de la pintura. Ni ella ni el resto

de la casa producían ruido alguno. Llegaba

sí una débil voz más allá de las paredes.

Alguien que está diciendo su mundo, pensó.

Todos tenían su mundo, era cierto.

Se corrió a la cocina para comer unas

galletitas algo resecas y tomar un té con

edulcorante. Después se levantó y fue

encendiendo y apagando las luces de la casa.

El gato le maulló y ella le dio carne y leche

que sacó de la heladera.

Había regresado a la cocina revisando

prolijamente la lista de compras que debería

hacer a la mañana siguiente. Anotó algo más

y tachó las compras ya hechas.

Se dirigió al primer piso de la casa, subiendo

con cuidado las escaleras. Siempre se agitaba

y por eso se prometía vivir en una casa de

una sola planta, sabiendo que esa promesa,

como tantas otras, nunca sería satisfecha.

En el dormitorio revolvió un cajón y sacó

aquello que fue a parar a un bolso grande

que levantó también para después salir de

la habitación apagando las luces y cerrando

la puerta delicadamente, como si alguien

durmiera dentro.

En el pasillo arregló los jazmines colocados

en los pequeños floreros. La planta alta

mantenía el olor de las flores. A ambos les

gustaban.

Pasó de nuevo a la planta baja y esta vez

cerró la ventana abierta. No tenía tiempo

de limpiar los plásticos del piso, cosa que

le molestó. Dejó entonces que el charco se

extendiera más allá del sector protegido y

avanzara sobre el parquet, ensanchándose,

siendo lo mismo y también otra cosa que

crecía en la casa.

2

Apagó las luces y cerró todo. El paraguas

que usaba era negro y cómodo. No le

pertenecía, pero hacía abstracción de

eso como de tantos otros objetos y

situaciones.

Esperó un taxi, detenida en el umbral de

la vivienda y protegida por el porche que

en su imaginación veía como el pórtico

de un mausoleo.

Debió esperar antes de que apareciera el

coche negro y amarillo con su lucecita roja

encendida marcando “libre”. Le hizo señas,

chistando con un chistido agudo que en

general evitaba porque le hacía recordar

a un pájaro ridículo.

El chofer le habló de la lluvia y de los

baches y ella le contestó con monosílabos

al comienzo, pero después se limitó a

quedar callada, pensando en sus asuntos,

revisando el bolso sin sacar nada de él,

palpándolo, como si fuera un animal vivo.

Al bajar del coche sólo lloviznaba. Retornó

a la protección del paraguas hasta el

momento en que, al comprobar que

apenas goteaba, lo cerró permitiendo

que esas gotasla mojaran para refrescarse,

porque pese al agua persistía el calor.

Su rostro era alargado. Caminaba apretando

los labios mientras sus ojos buscaba una

numeración, una vivienda precisa.

La casa buscada estaba a media cuadra,

era de tipo chalet y tenía algunas luces

encendidas en su interior.

En el jardín delantero había jazmines.

Los miró, revividos por el agua. Se decidió a

tomar unas cuantos, armando un pequeño

ramo.

De su bolso sacó la llave que había

encontrado en el saco ajeno y que –sabía-

correspondía a la puerta de entrada. Abrió

sin ruido, como era su costumbre, y penetró

en el lugar.

Se fue guiando por deducciones, por lo que

–entrecortadamente- había logrado

establecer a partir de las conversaciones

que el hombre sostenía por teléfono con la

mujer y que ella había podido escuchar

por el aparato supletorio que permanecía

a su lado, en el piso superior.

Desembocó en el dormitorio donde estaban

la mujer joven y el hombre maduro.

Sobre sus cuerpos desnudos y traspirados

les arrojó el ramo de jazmines, sin hablar,

pensando en un ambiguo mensaje de las

flores, en cuánto reconocería él en cada

flor, en cada pétalo: costumbres, hijos,

viajes, planes, gustos, promesas, las voces

idas y el tiempo irrecuperable.

Después apuntó, en medio de la confusión

de los cuerpos, entre gritos y advertencias.

La bala fue certera: su cabeza se expandió

por toda la pieza, sembrándola del olor a

la muerte.

3

Fue una multiplicación sin término de su

carne chamuscada, ante el horror de la

mujer joven que miraba sin comprender,

ante el terror del hombre maduro que

entendía de qué forma ella, matándose

delante de los dos, se tomaba su infinita

venganza.

Santa Fe, Argentina, 1989 – 2000

CARLOS ROBERTO MORAN



Carlos Roberto Morán nació en Santa Fe, Argentina, el 17.8.1942, ciudad en la que reside. Es escritor y periodista y ha publicado los libros “Territorio posible” (México, 1980), “Noticias desde el sur” (México, 1986), “Noticias de Sergio Oberti” (Argentina, 1990) y “Ella cuenta sobre el mar” (Argentina, 2006) Sus trabajos han aparecido en diversas antologías y publicaciones, tanto de la Argentina como del exterior. Las más recientes antologías en las que se incluyeron sus cuentos son: “Antología del nuevo cuento argentino”, Widawnictwo Literackie, Varsovia, Polonia, 1988; “La otra realidad”, Desde la Gente, Buenos Aires, 1994; “Cuento argentino contemporáneo”, UNAM, México, 1996; “Padre río”, Desde la Gente, Buenos Aires, 1997; “Narradores argentinos”, Cultura de Veracruz, Xalapa, México, 1998; “Octopus”, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 1998 (el relato largo “Ella hablaba sobre el mar”); “No hay dos sin tres. Historias de adulterio”, Editorial Páginas de Espuma, Madrid, España, 2000; “Hazañas bélicas”, Editorial Páginas de Espuma, Madrid, España, 2001; “Molto Vivace”, Editorial Páginas de Espuma, Madrid, España, 2002; “Octopus II”, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 2002; “Leer la Argentina” , Ministerio de Educación de la Nación, Buenos Aires, Argentina, 2005; y “Cuentos de magia”, Editorial Páginas de Espuma, Madrid, España, 2007.

Ha recibido distintos premios y distinciones, tanto en su país como en el exterior.

La revista “Cultura de Veracruz”, que aparece en Xalapa, México, dirigida por Raúl Hernández Viveros, le dedicó un “homenaje” en su N° 31, mayo de 2008, con la publicación de fotos, cuentos y reportajes.


--
Carlos Roberto Morán

blog:
http://lacomunidad.elpais.com/cmoran24/posts



jueves, 10 de febrero de 2011

AGUAFUERTES DE ARLT: El Lunfardo

El lunfardo


Por Sergio León Gómez



Como sabemos, el lunfardo es el argot porteño, el de Buenos Aires: se trata de una jerga sólo para iniciados, los lunfas, es decir, los ladrones, que utilizan un lenguaje para excluir a los demás de sus actividades ilícitas, pero también para diferenciarse de ellos.


El juguete rabioso es una verdadera mina en este sentido y Roberto Arlt era consciente de que en su escritura incorporaba este argot a la tradición literaria.



Del diccionario italiano español y español–italiano:



Furbo: engañador, pícaro.

Furbetto, Furbicello: picaroncito.
Furberia: trampa, engaño.


El autor de estas crónicas, cuando inició sus estudios de filología «lunfarda», fue víctima de varias acusaciones entre las que las más graves le sindicaban como un solemne macaneador. Sobre todo en la que se refería al origen de la palabra berretín, que el infrascripto hacía derivar de la palabra italiana berreto y de la del squenun, que desdoblaba de la squena o sea de la espada en dialecto lombardo.



Ahora, el autor triunfante y magnificado por el sacrificio y el martirio a que lo sometieron sus detractores, aparece en la liza como dicen los vates de los Juegos Florales, en defensa de sus fueros de filólogo, y apadrinando la formidable y bronca palabra furbo que no hay malandrín que no la tenga veinte veces al día en su bocaza blasfema.



Yo insistía en los estudios anteriores que nuestro caló era el producto del italiano aclimatado, y ahora vengo a demostrarlo con esta otra palabra.


Tomado de Roberto Arlt, «El “furbo”», en Aguafuertes,
1.ª edición, Buenos Aires, Losada, 1998, vol. II, págs 63-64


sábado, 25 de diciembre de 2010

Adiós a un trabajador de la cultura santafesina: Falleció Amílcar Renna




Falleció Amílcar Renna


Adiós a un trabajador de la cultura santafesina

Ciudadano ilustre de Santa Fe, desarrolló durante años una intensa tarea en las zonas más postergadas de la provincia, para fomentar la lectura en los chicos.


Había nacido en Suardi, el 16 de mayo de 1926. A lo largo de 84 años, creó más de 50 bibliotecas populares en la provincia y donó materiales a localidades como Progreso, La Brava, Helvecia, Gobernador Crespo, Alto Verde, San Javier, Reconquista. A partir de 1999, una biblioteca ubicada en Gutiérrez 2500, en Santa Fe, llevaría su nombre, a modo de homenaje por tantos años de trabajo infatigable.


Hijo de Damián Renna y Francesca Garrone, ambos de la provincia de Cúneo, Italia, Amílcar siempre mantuvo el vínculo con sus raíces: fue socio vitalicio del Centro Piemontés de Santa Fe; y en 2005 obtuvo el premio Piemontesi Nel Mondo, que se entregaba por primera vez en nuestro país. Un año después, en el marco del hermanamiento de Cúneo con Santa Fe, recibió la distinción Piemontesi Protagonisti.


Licenciado en Cooperativismo, presidente de la Fundación Cooperación y Cultura Prof. Luis Ravera, promovió esa doctrina socioeconómica, formando moral y técnicamente dirigentes en Córdoba, Entre Ríos, Santiago del Estero y Santa Fe.
Fundó y coordinó cooperativas de trabajo de escritores, pescadores, agricultores y vagabundos y también de servicios públicos de diversas zonas de la provincia. Pero su trabajo más intenso estuvo dedicado a brindarle a los más postergados la posibilidad de acceder a otros mundos, a través de los libros.


Abrir puertas “Los niños que se inician desde pequeños en la lectura pueden comprender las distintas alternativas que una persona tiene en la vida, más allá de las circunstancias en las que le tocó nacer”, argumentaba don Amílcar. Sus proyectos tomaron forma en distintas escuelas de la provincia, principalmente en las zonas más postergadas.


Uno de sus últimos trabajos comenzó en 2005 y estuvo focalizado en el departamento General Obligado. La iniciativa estuvo basada en una premisa: la solidaridad. Renna donó textos de unos 140 autores (entre ellos, José Hernández, Leopoldo Marechal, María Elena Walsh, Patricia Severín, Laura Viscay, Pablo Pila y Julio Migno) a unos 40 chicos. Ellos elegían 40 libros, los leían en sus casas y luego los intercambiaban. Así, al cabo de un tiempo, todos habían leído todo.



“Para Jean Piaget, lenguaje y pensamiento van de la mano. En este sentido, los libros les permiten a los niños y jóvenes tomar contacto con pensamientos propios y ajenos, y re-crearlos. Está comprobado que la lectura estimula la actividad neuronal de los pequeños, impulsa el desarrollo de su inteligencia, de su creatividad y del lenguaje”, opinaba don Amílcar, que en 1998 sería distinguido por el Concejo Municipal como ciudadano ilustre.



A lo largo de su extensa trayectoria fue reconocido también con los premios Florian Paucke (1985), de la Subsecretaría de Cultura de la provincia; con la orden El Vagón (1992) por la difusión de la actividad de escritores santafesinos; premio a la Excelencia en 1994, por la formación de bibliotecas en diversas localidades de la provincia; el Premio Fundación de Santa Fe, del Club Santafesino de Servicio. En 2004, en el marco de la Feria del Libro, fue reconocido como una de las personalidades que trabajó en pos de las obras santafesinas, como precursor de la primera cooperativa de escritores de la ciudad y como editor de la Enciclopedia Santafesina, obra de cuatro volúmenes publicada en 1992.


El autor de “Un sueño más cerca de la realidad” y “Capitalismo salvaje” (junto a Gabriel De Biase), entre otros textos, sostenía que “proponerse incentivar el hábito de la lectura hoy no es tarea sencilla, teniendo en cuenta que hay una sobreabundancia indiscriminada de mensajes que son transmitidos de manera tal que no requieren esfuerzo de elaboración propia para asimilarlos.


Mi anhelo es que todos los niños, especialmente aquellos que están más desprotegidos, tengan la posibilidad de apropiarse del hábito de la lectura, una llave que les abrirá las puertas a nuevas posibilidades de crecimiento y a un desarrollo más pleno; en definitiva, que les ayude a ser más personas, más libres”.


fuente: DIARIO EL LITORAL, DE SANTA FE-ARGENTINA 23-DICIEMBRE-2010



domingo, 19 de diciembre de 2010

Miguel Brascó, una 'Institución' Nacional



Un dionisíaco multifacético



Escritor y periodista, enólogo, dibujante, abogado, humorista, pero esencialmente poeta, Miguel Brascó visitó Santa Fe para una degustación organizada por una marca. Dialogó con Nosotros sobre su tendencia “polimórfica”, a la que califica como “un equívoco”, y contó cómo hace para, a los 84, desenvolverse con aptitud en tan diversas actividades.


TEXTOS. ESTANISLAO GIMÉNEZ CORTE (*).
FOTOS. PABLO AGUIRRE Y EL LITORAL.




“Canta el alma del vino contenida en botellas:

(...)”porque siento una inmensa alegría al caer/

En la boca de un hombre al que abruma el cansancio/

Y su cálido pecho es la tumba más dulce/

Donde estoy más a gusto que en mis frías botellas””

Charles Baudelaire, “El Alma del Vino”, de “Flores del Mal” (1857)

I

En una de sus primeras obras, “El origen de la tragedia” (1871), Nietszche trabaja largamente una oposición conceptual aplicada al arte lírico, que dará lugar a una enorme tradición teórica para explicar los momentos creativos: allí explica que en toda creación intervienen lo dionisíaco y lo apolíneo. Con dionisíaco, nominación originada en la mitología griega (Dioniso es el dios del vino), se alude a las potencias sensibles, a lo ligado al placer, el éxtasis, la locura, lo corporal; a todo aquello instintivo o instintual, primitivo, caótico, sensual o sexual. Calificar a alguien de dionisíaco o de epicúreo es, entonces, vincular su existencia a lo placentero. A este hombre, Brascó, parece no quedarle mal el adjetivo.



II



Detenerse en la biografía de Brascó da la agridulce sensación de que uno no ha hecho nada o, lo que es lo mismo, que él hizo todo. Nacido en 1926, se doctoró en Derecho en España, estudió letras, se dedicó a la poesía (es el autor de la letra de “Santafesino de veras”); trabajó en teatro, fue traductor, hombre de radio y publicista. Publicó las primeras tiras de Mafalda, fue director de Ego, Diners y Status; condujo programas de TV; se destacó en el humor, en el dibujo ... y la lista podría seguir. Actualmente escribe una columna en La Nación, hace degustaciones y tiene a la espera de publicación dos novelas. Una de ellas, “Los leopardos son cosa del atardecer”, ya terminada.




III



Brascó habla bajo y pausado. A pesar de que dice que tiene “unas lagunas del tamaño del Iberá”, como todo lector, construye perfectamente y precisamente sus respuestas. Y tiene una prodigiosa memoria. Lo que sigue es una síntesis de la conversación.


- Cuando tiene que llenar un formulario, ¿qué pone en “ocupación”?

- Es un problema que se me planteó en un momento, porque es un destino equívoco el mío. Cuando era joven me parecía divertidísimo, (tener) esa cosa como “renacentista”. Después te das cuenta de que es un error garrafal. Los escritores amigos dicen “ahí viene Brascó, que dibuja muy bien”, y los dibujantes me evalúan como crítico de vinos, y así (...) pero en general pongo escritor.

- Puede haber sido o no un error, pero también hay que tener talento para abarcar tantos campos...

- O suerte (...) Lo que yo quería ser desde joven, desde muy chico, era escribir (...) escribía todas las cosas imaginables (...) menos sobre vinos (risas); aunque en esa época, mi generación tuvo la gran suerte de no convivir con la Coca Cola. Entonces tus padres te daban un poco de vino tinto, con soda, que era nuestra Coca Cola. Era como irte dando de a poco el certificado de adulto. Y ahí entrabas en la cultura del vino; para los jóvenes es difícil porque el vino es una cultura compleja, si la comparás con otras.

- La juventud tiene más relación con la cerveza ¿no?

- En el mundo la cerveza tiene preeminencia sobre el vino; la explicación es que hay una cultura mediterránea por lo cual el vino es un elemento de la comida: tomás vino mientras comés, lo cual mejora el sabor de la comida (...)

- Se me ocurre que también hay una cierta idea en los jóvenes respecto de que el vino es una bebida para adultos

- Es una verdad, en la medida en que cuando uno sabe comer, sabe tomar vino. Cuando la gente me para en una cola de supermercado y me dice “quiero saber de vinos”, yo les digo que todo el mundo sabe de vinos; el argentino es un pueblo particularmente despierto y sofisticado en sus gustos. Argentina tiene una capacidad de consumo y producción de vino fuera de la común, es el quinto consumidor de vino del mundo (...).

- Siempre repite que en el mundo de la crítica de vinos hay mucho “macaneo”...

- La única manera de describir el vino es la poesía, para lo cual hay que tener el concepto de la metáfora y poder hacer comparativamente las cosas.


IV



- ¿Tiene presente el primer libro que le provocó una verdadera conmoción, y porqué?


- Yo vivía en la Patagonia; desde que tengo memoria siempre leí mucho, es lo que hacía la gente en aquellos años y en aquellos lugares, veíamos películas ocasionalmente. Me recuerdo de chico leyendo. Los primeros que leí fueron los de Dumas, Los tres mosqueteros, por ejemplo. Me llamaba la atención porque Dumas era un tomador de vinos muy conocido, y en sus historias están mencionados los vinos, con marcas precisas (....) En Guerra y Paz, de Tolstoi, también hay muchas marcas mencionadas.

- Si tuviese que mencionar a dos o tres autores que hayan sido trascendentes para su carrera, ¿a quién ponemos ahí?

- Escribo novelas, cuentos y poesía. Y ensayos. En ficción, una persona que tuvo una gran influencia sobre mi estilo fue John Dos Passos, contemporáneo de Hemingway. Escribió dos trilogías, que inauguran un estilo de narrar, porque él utiliza el estilo cinematográfico (...) cuenta parte de diversas historias separadas que luego se entrelazan; en poesía tengo una gran influencia de la música. Todo verdadero poema es en el fondo una composición musical (...) Entonces, en un artículo de diario, cuando está escrito por un periodista que tiene un manejo particular del estilo, te das cuenta (de que la influencia de la música está presente), o en un discurso de Churchill uno puede notar las cadencias musicales


V



- ¿Cuándo y cómo escribe?

-Con una computadora (risas).

-¿Tiene un método, necesita una atmósfera, prefiere trabajar bajo presión?

- Ningún escritor en su sano juicio puede preferir trabajar bajo presión. Eso pasa con las entregas periodísticas. Soy muy metódico y trabajo con la suficiente antelación (...) en general trabajo todo el día. A medida que he ido avanzando en la vida, y que me he podido desligar de las cosas secundarias, le dedico un porcentaje muy alto de mis horas de trabajo a escribir y dibujar...

- ¿Le cuesta separar sus actividades?

- No, para nada. Puedo pasar de una cosa a la otra. Hay días en que uno está inspirado para algo (...) también descubrí que la actividad genera la actividad y la inactividad, la indolencia; (las diversas actividades) son un subproducto, porque por ahí estoy atascado con algo y paso a otra cosa.

- Leí que dijo que Quino era un “alma torturada”...

- Todos los dibujantes y humoristas son un poco torturados. En el fondo es alguien que quiere transformar la realidad que lo rodea, por otra un poco mejor (...) salvo los humoristas negros (...) Quino es tímido, poco conversador, pero buena persona.

- Hay una idea extendida del creador como alguien atormentado, ¿está de acuerdo? ¿Le parece un lugar común?

- Es un disfraz como cualquier otro. En general el escritor que está en su tarea y le va bien disfruta con su trabajo y en el fondo es feliz. Lo otro es un look del siglo XIX.

- Otra cosa que leí es que perdió la amistad con Walsh y Cortázar a partir de cómo ellos cambiaron por su compromiso político...

- El ejercicio de la política en determinado nivel se ve que tiene un efecto como obsesivo. Yo era muy amigo de ambos. Con Walsh trabajé en varias revistas. Y con Julio empezamos un libro (...) Lo escribíamos en Suiza. (....) Walsh era una persona muy alegre, muy divertida; y de pronto van metiéndose, como quien avanza por un lugar estrecho lleno de barro, y a medida que pasa el tiempo, cambian. Cuando uno se enfrenta con la muerte con su cara bien clara no debe ser fácil (...) Cambian la expresión del rostro, que se corresponde con la del alma.


(*) egimenez@ellitoral.com



http://blogs.ellitoral.com/ocio_trabajado/







Los americanos están haciendo un esfuerzo por imponer un tipo de vino que sea suficientemente general, universal, global, como para que lo adopten países y comunidades que no toman vino, todo ello merced al enorme poder de la mass-media norteamericana”




“Cada uno tiene un aporte distinto. Un escritor argentino moderno no puede dejar de ver el enorme aporte que trajo Borges. Simplemente con cambiar la actitud del escritor frente al lenguaje. La Argentina venía de una literatura ceremoniosa, más española, y Borges fue el primero que empezó a escribir como se habla, con la cadencia con la que se habla (...) Hizo más legible la literatura” M. Brascó.


fuente: DIARIO EL LITORAL- SUPLEMENTO "NOSOTROS"
4 DE DICIEMBRE DE 2010


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