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jueves, 5 de mayo de 2011

El escritor argentino Ernesto Sábato, fallecido este sábado a los 99 años, pronunció durante su vida numerosas frases que dan cuenta de sus reflexione



El escritor argentino Ernesto Sábato, fallecido este sábado a los 99 años, pronunció durante su vida numerosas frases que dan cuenta de sus reflexiones ante la evolución del mundo, la vejez y la globalización, entre otras temáticas.





* "Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte". (Diálogos con Jorge Luis Borges)


* "Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás".



* "Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables".



* "El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria. Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse".



* "A cada hora el poder del mundo se concentra y se globaliza. La masificación ha hecho estragos, ya es difícil encontrar originalidad en las personas y un idéntico proceso se cumple en los pueblos, es la llamada globalización".



* "¿Qué se puede hacer en ochenta años? Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo habría que vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena". (Uno y el universo)



* "Habrá siempre un hombre tal que, aunque su casa se derrumbe, estará preocupado por el Universo. Habrá siempre una mujer tal que, aunque el Universo se derrumbe, estará preocupada por su hogar". (Uno y el universo)



* "Se discute si Dalí es auténtico o farsante. Pero ¿tiene algún sentido decir que alguien se ha pasado la vida haciendo una farsa?".



* "¿Por qué no suponer, al revés, que esa continua farsa es autenticidad? Cualquier expresión es, en definitiva, un género de sinceridad". (Uno y el universo)



* "El presente engendra el pasado". (Uno y el universo)



* "El oficio -en el arte-, consiste en que no se lo advierta". (Uno y el universo)



* "¿O será uno de esos seres solitarios y a la vez temerosos que sólo resisten la soledad con la ayuda de ese gran enemigo de los fantasmas, reales o imaginarios, que es la luz?" (Sobre héroes y tumbas)



* "Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Antes del fin)



* "Todo hace pensar que la Tierra va en camino de transformarse en un desierto superpoblado ... Este paisaje fúnebre y desafortunado es obra de esa clase de gente que se habrá reído de los pobres diablos que desde hace tantos años lo veníamos advirtiendo, aduciendo que eran fábulas típicas de escritores, de poetas fantasiosos".



fuente: EFE



domingo, 1 de mayo de 2011

Con Ernesto Sabato se va un tipo de intelectual, típico del siglo XX, un intelectual comprometido con la ciencia, la política y la cuestión pública


La literatura argentina despide a uno de sus íconos populares. El velatorio a Ernesto Sabato comenzó pasadas las 17 horas en el Club Atlético Defensores de Santos Lugares, que abrió las puertas de su salón de actos para que quienes esperaban en la vereda pudieran ingresar al velatorio del notable escritor, quien murió esta mañana a los 99 años. Desde ese momento, el ingreso de lectores, vecinos y admiradores es constante, y ya se han acercado hasta el lugar varias figuras de la política y el periodismo.



La primera en llegar fue la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, que aseguró que “conocer a Ernesto y Matilde – su compañera durante décadas – fue un gran honor y una satisfacción” y que “cuando se muere una persona tan buena e inteligente, el país sufre”. Graciela Fernández Meijide, que compartió con el autor de El túnel el trabajo en la Conadep, destacó sus principios, su ética, y su valentía “para aceptar formar parte y dirigir una comisión investigadora cuando nadie podía asegurar que los militares habían abandonado su ambición de ocupar el poder”.



Enseguida llegaron el diputado nacional Francisco De Narváez, que definió al escritor como “un gran argentino, no sólo un gran escritor sino un gran luchador por la libertad y los derechos humanos”, y Daniel Filmus, senador nacional y precandidato a Jefe de Gobierno porteño, que lo recordó como un humanista y como un “defensor de la paz”, más allá de la profundidad de su obra literaria, señaló el funcionario, que también destaco su rol en la Conadep.


José Miguel Onaindia, abogado y ex director del Centro Cultural Rojas, comentó que “con Ernesto Sabato se va un tipo de intelectual, típico del siglo XX, un intelectual comprometido con la ciencia, la política y la cuestión pública; él fue el último de todos ellos”. Juan Carr, presidente de Red Solidaria, coincidió con Filmus al definir a Sabato como “un hombre de la cultura por la paz, que marcó a toda una generación y que arriesgó su vida; merece un gran aplauso y que su herencia se desparrame”.



El salón del Club Defensores, donde Sabato pidió expresamente ser velado, mezcla los saludos a su hijo Mario, el silencio respetuoso, el olor de las flores – entre ellas, la corona que envío la presidenta Cristina Fernández de Kirchner -, y el llanto de muchos; que apenas salen cruzan la calle y leen atentos los mensajes que se multiplican en la puerta de su casa: “Gracias, maestro”, le dicen.


La presidenta, Cristina Kirchner, la secretaría de Cultura y la embajada de España ya enviaron coronas para expresar sus condolencias. También los vecinos acercaron flores y pegaron carteles expresando su dolor por la partida del escritor.


El adiós a un intelectual emblemático


El fallecimiento de Sabato fue confirmado por su colaboradora, Elvira González Fraga. "Hace quince días tuvo una bronquitis", contó en diálogo con Radio Mitre. "Estaba sufriendo hace tiempo, pero todavía pasaba algunos momentos buenos, principalmente cuando escuchaba música", le contó al canal de cable Todo Noticias.


Testigo y paradigma de su tiempo, la figura de Sabato adquirió una dimensión diferente luego de la dictadura militar con su labor al frente de la Conadep (Comisión Nacional de Desaparición de Personas).


Lejos de asumir un rol incontrastable, el autor de la trilogía de novelas "El Túnel" (1948), "Sobre héroes y tumbas" (1961) y "Abbadón el exterminador" (1974) fue un escritor y un ser humano polémico, cruzado por sus propias contradicciones, presentes en algunos de sus personajes literarios.


"Nunca me he considerado un escritor profesional, de los que publican una novela al año. Por el contrario, a menudo, en la tarde quemaba lo que había escrito a la mañana", declaró una y otra vez para referirse a esa obra que marcó las generaciones del 60 y 70 y se desdibujó cuando sus ojos comenzaron a fallar, para ser reemplazada por la pintura.


Sus escritos finales, que incluyen memorias y crónicas de la vejez, constituyen su postrera despedida con la escritura, más allá de algún destello vital como la conmovedora confesión de amor a su colaboradora Elvira Fernández Fraga, hoy al frente de la fundación que lleva su nombre.


Su figura recobró fuerza como portavoz de valores añorados por una sociedad atravesada primero por la dictadura militar y luego por el neoliberalismo de los 90. Su mensaje se concentró en los jóvenes: "Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía -dijo- serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido".


Sabato había nacido el 24 de junio de 1911 en la ciudad bonaerense de Rojas. Iba a ser homenajeado mañana en la Feria del Libro por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, ya que este año iba a cumplir 100 años.


Durante su larga trayectoria, por solicitud del entonces presidente Raúl Alfonsín presidió entre 1983 y 1984 la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), cuya investigación, plasmada en el libro Nunca Más, abrió las puertas para el juicio a las juntas militares.


Sabato en 1984 recibió el premio Miguel de Cervantes, máximo galardón literario concedido a los escritores de habla hispana, por lo cual fue el segundo escritor argentino en recibir este premio, luego de Jorge Luis Borges en 1979.


En 1975, Sabato obtuvo el premio de Consagración Nacional de la Argentina y un año más tarde se le concedió el premio a la Mejor Novela Extranjera en Francia, por Abaddón el exterminador.


Luego, en 1977 Italia le otorgó el premio Medici y al año siguiente le otorgaron la Gran Cruz al mérito civil en España, y en 1979 fue distinguido en Francia como Comandante de la Legión de Honor.





lunes, 12 de julio de 2010

Festejo de las letras nacionales- Ernesto Sábato, camino a los cien


El ilustre escritor argentino


cumplió 99 años. Un homenaje


a su trayectoria.

por Ana Lis Señorena-


cultura@elsoldiario.com.ar


El 24 de junio de 1911 nació Ernesto Sábato, uno de los autores argentinos más notables de todos los tiempos. Sin dudas, el escritor vivo más relevante de la literatura nacional. Equiparado con Cortázar y Borges, heredero de la tradición arltiana y ungido por la filosofía existencialista, este narrador es renombrado internacionalmente por su obra artística y social. Ha merecido muchos premios y distinciones, entre ellos, el Cervantes. De sus tres novelas, Sobre héroes y tumbas está catalogada como una de las mejores creaciones nacionales del siglo XX. Además de la ficción, numerosos ensayos se agregan a la lista de sus obras. Desde el 2000, tras la publicación de La resistencia por internet, que lo convirtió en el primer escritor consagrado de lengua española en difundir sus escritos, antes que en papel, gratuitamente por la red, se alejó de la literatura, por recomendaciones médicas que le prohibieron leer y escribir. Actualmente, reside en Santos Lugares, Buenos Aires, y se dedica a la pintura, una de sus pasiones.

Nace un escritor. A los 34 años, Sábato, doctor en Física, obtuvo una beca en el Laboratorio Curie, en París. Una crisis personal y sus contactos con el grupo surrealista parisino lo llevaron a abandonar la ciencia para dedicarse a las letras. “La ciencia físico-matemática había sido para mí más bien como un paraíso artificial. Cuando en 1943 abandoné definitivamente la física, Houssay (su profesor y premio Nobel de Fisiología) me retiró el saludo, diciéndome que ‘abandonaba la ciencia por el charlatanismo’, tal es el puritanismo científico”, ha señalado el autor al rememorar esa época que significó una radical transformación en su vida. A partir de entonces se vinculó con los intelectuales reunidos en torno a la revista Sur, en la que publicó su primera novela, El túnel.

El informe Sábato. En 1984, Alfonsín designó a Sábato como presidente de la Conadep para acopiar los testimonios de las víctimas de la dictadura militar. El resultado de las investigaciones se plasmó en el volumen Nunca más, conocido como El Informe Sábato, base fundamental para los juicios contra los torturadores. En el prólogo a la edición, Sábato expresa: “El más terrible drama que sufrió la Nación servirá para comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar al pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana”.

Homenaje. Sus libros, inquietantes y provocativos, tienen gran densidad simbólica y un mensaje esperanzador destinado a los jóvenes. Injustamente criticado en ocasiones, Sábato constituye, sin dudas, no sólo una página de nuestra literatura cuya existencia debemos celebrar, sino, además, una viva representación de la conciencia crítica y memoriosa de nuestra sociedad.
Palabras

“Todo naturalismo es superficial, porque no alcanza a la condición humana más profunda, que siempre es sobrenatural”.

“Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas”.

“Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más”.

“Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse”.

“Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables”.

“La historia no es mecánica, porque los hombres son libres para transformarla”.
Obras

Uno y el universo (1948)El túnel (1951)Hombres y engranajes (1953)Heterodoxia (1956)El rostro del peronismo (1956)El caso Sábato. Torturas y libertadde prensa. Carta abierta al general Aramburu (1961)Sobre héroes y tumbas (1963)Tango, discusión y clave (1963)El escritor y sus fantasmas (1968)Abaddón, el exterminador (1976)La cultura en la encrucijada nacionalApologías y rechazos (1979)Entre la letra y la sangre (1988)Antes del fin (1998)La resistencia (2000)España en los diarios de mi vejez (2004)

24 de Junio 2010-
fuente: El Sol- diario.com.ar de Mendoza


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