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martes, 23 de febrero de 2010

Realizan controles aéreos de las defensas contra inundaciones en la zona metropolinata de Santa Fe




Realizan controles aéreos de las defensas contra inundacionesEl subsecretario de Protección Civil, Marcos Escajadillo realiza vuelos de reconocimiento para monitorear la evolución de la crecida y el funcionamiento del dispositivo de prevención y emergencia.

19-02-2010 06:33 hs.Autor: · Fuente: Información Pública

El subsecretario de Protección Civil del Ministerio de Seguridad, Marcos Escajadillo, realizó un vuelo de reconocimiento por el área metropolitana de la ciudad de Santa Fe, a fin de constatar la evolución de la creciente del río Paraná y el estado de las defensas.

En compañía de integrantes del equipo técnico del Ministerio de Agua, Servicios Públicos y Medio Ambiente de la provincia, Escajadillo realizó el sobrevuelo este mediodía en el helicóptero del Gobierno de la Provincia, corroborando el comportamiento “satisfactorio”, hasta el momento, del funcionamiento de las defensas. Estas inspecciones continuarán los próximos días en otros lugares críticos de la ribera, en todo el territorio provincial.

El objeto de la misión fue observar el comportamiento de las aguas, poniéndose particular énfasis en el funcionamiento del anillo de defensa de la ciudad de Santa Fe y el área metropolitana, tanto en la zona de Alto Verde, Colastiné y Bajada Distéfano, como en Rincón, llegando hasta el arroyo Leyes.

También se monitoreó la defensa oeste de Santa Fe y la costanera de Santo Tomé, a efectos de verificar también el comportamiento del río Salado en estos puntos, incluyendo además la zona de Recreo.

Estos controles complementan los estudios en terreno que se vienen realizando periódicamente –en el marco de la actividad del Comité Operativo Interministerial de Emergencia– con vistas a realizar una observación más exhaustiva del estado integral de las defensas y del escurrimiento de aguas por acciones de los ríos y de las aguas que se suelen acumular producto de las lluvias.

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Vista de las defensas costeras en Alto Verde.
fuente: NOTIFE, 19 febrero 2010

domingo, 21 de febrero de 2010

Media ciudad de Santa Fe se quedó sin electricidad

Por el anegamiento de varias cámaras subterráneas de la EPE y el incendio de una celda de distribución, gran cantidad de vecinos fueron afectados por los cortes del suministro eléctrico. También hubo innumerables cables cortados.


Por diversas causas, algunas relacionados con la lluvia y otras con el alto consumo de anoche, el sistema eléctrico de Santa Fe registró serios inconvenientes. Alrededor del 50 por ciento de la ciudad -principalmente el centro y sur- quedó sin energía eléctrica durante la mañana. Al cierre de la edición, el servicio se iba restableciendo de a poco en las zonas afectadas.

Más de 8 cámaras subterráneas de la Empresa Provincial de Energía (EPE) que distribuyen energía a los domicilios se inundaron y dejaron sin suministro a un gran número de vecinos del radio comprendido entre avenida Freyre, General López, Juan del Campillo y Avellaneda, según informó la empresa.

Algunas líneas fueron restablecidas en forma intermitente a medida que las bombas iban desagotando las cámaras. “El problemas es que no deja de llover y las napas están altas con lo cual el bombeo no alcanza”, comentaron desde la EPE. En tanto, un transformador aéreo ubicado en San Jerónimo y Pedro Zenteno explotó y dejó sin luz a los vecinos de alrededores.

En cambio, en el barrio Sur y en parte del centro de la ciudad los cortes se debieron a otro motivo. Por el alto consumo de anoche, debido a las altísimas temperaturas, se incendió una celda de la EPE ubicada en Lisandro de la Torre, entre 25 de Mayo y Cruz Roja Argentina. Se trata de una cabina metálica que distribuye el servicio en forma inteligente. En esos sectores, la empresa logró restituir parcialmente la energía y seguía trabajado al cierre de la edición.

El combo se completa con innumerables cables cortados en el norte de la ciudad y barrios anegados que fueron privados del suministro a pedido de la Municipalidad, por precaución ante el peligro de electrocución. Es el caso de Alto Verde, Centenario y Santa Rosa de Lima.

Hospitales y sanatorios

A pesar de los inconvenientes energéticos, los hospitales y sanatorios privados de la ciudad funcionaron con normalidad, gracias al apoyo técnico de grupos electrógenos. Muchos de ellos sufrieron cortes, pero pudieron resolverlos con celeridad, por lo que no se vio afectada la atención. El sanatorio Mayo estuvo dos horas sin luz en la mañana de hoy debido a que no funcionó el generador. Debió recibir asistencia de la Empresa Provincial de la Energía, que conectó a la institución a una línea no afectada por el temporal.

/// el dato

366

milímetros


cayeron desde que se inició este mes. Hasta ahora, el febrero más lluvioso había sido el de 2003 -año de la inundación- con 264 milímetros, mientras que el valor medio histórico de lluvia caída en febrero de los últimos 10 años es de 122 milímetros, según datos aportados por el municipio
.

fuente: Diario EL LITORAL- SANTA FE, 20 FEBRERO 2010.

Consecuencias del temporal en Santa Fe: Cayeron 130 milímetros en 2 horas y colapsó la ciudad


A las 9 los colectivos dejaron de circular. Corrían riesgo las unidades y los vecinos no dejaban pasar los coches porque les ingresaba más agua a sus hogares.




De la redacción de El Litoral

redaccion@ellitoral.com

La ciudad de Santa Fe amaneció colapsada por la lluvia torrencial que se abatió desde anoche. Cayeron 198 milímetros en menos de 13 horas, un registro de lluvias pocas veces visto. Varios sectores de la capital provincial volvieron a quedar bajo el agua, hubo al menos 330 evacuados, media ciudad permaneció sin energía eléctrica y se interrumpió el servicio de colectivos. Un panorama catastrófico que llevó desesperación a gran cantidad de santafesinos.

La zona más afectada por el fenómeno climático fue el oeste, porque hacia esos reservorios escurre el agua pluvial de la mitad del radio urbano. Las estaciones de bombeo funcionaron al límite de su capacidad pero el intenso caudal de precipitaciones provocó la acumulación de agua en las zonas cercanas a los reservorios. La Costa y Pompeya -en el norte- también estuvieron muy complicados.

Unos 130 milímetros cayeron en dos horas (entre las 6.30 y 8.30 horas) en el momento más fuerte de la tormenta que comenzó anoche. Desde ese momento, el municipio debió comenzar a abrir centros de evacuados en distintos puntos para recibir a los vecinos que ya no podían permanecer en sus hogares anegados.

Guadalupe Oeste

En la zona centro-norte de la ciudad el panorama era desolador. Uno de los puntos más críticos fue Guadalupe Oeste; a la altura de Javier de la Rosa y Sarmiento, los pasos de las calles habían sido cerrados por los propios vecinos, para evitar que las correntadas de los automóviles metieran más agua en sus viviendas.

La dueña de una despensa mostraba desesperada su local comercial: “Mirá como tengo las heladeras y el freezer”, señalaba los equipo de frío que estaban levantados sobre ladrillos y tacos de madera. Dentro del pequeño comercio había casi 20 centímetros de agua. “Ya perdimos mercadería, esto es desesperante”, se lamentaba. “Esto pasa cada vez que hay una lluvia intensa. Tienen que hacer algo, porque nos cansamos de perder electrodomésticos y objetos de valor”, denunció a El Litoral.

“Hace 14 años que vivo acá, y nos inundamos permanentemente. Estamos hartos”, se quejaba otro vecino para quien el ingreso del agua en su vivienda comenzó a la hora 7.30. “Nos desayunamos con este desastre, y con la angustia de saber que esto pasa una y otra vez, y va a seguir pasando”.

“Yo ya lloré todo lo que había que llorar, así que pasen y vean nomás”, sollozó Fabiana. Hernán, su marido, invitaba a la vivienda ubicada sobre calle Sarmiento al 7500, también en Guadalupe Oeste. “Vean este desastre”, decía. Allí había 15 centímetros de agua, en toda la vivienda. La base de los muebles se hundían en el agua. En la pared todavía quedaba la marca de humedad de la última inundación. “Ya estamos curados de espanto”, decían al unísono.

La familia había alcanzado a salvar unos pocos electrodomésticos, como el televisor o el secarropas. Habían levantado la heladera sobre una base improvisada con ladrillos. “No sabemos si con el nuevo desagüe de calle French esto va a cambiar definitivamente. Lo cierto es que vivimos en una zona baja de la ciudad, y estamos desguarnecidos, a la merced de lo que cualquier lluvia intensa como la de hoy quiera hacer con nosotros. Las autoridades han hecho poco por nosotros”.

San José y Don Bosco

El recorrido prosiguió más al norte, hacia los barrios Nueva Pompeya y San José. Allí la situación era más complicada, porque la cantidad de agua era mayor y su nivel no descendía. Había sectores totalmente anegados, y se veían grupos de vecinos que comenzaban a autoevacuarse, con sus pertenencias a cuestas, con lo poco que habían alcanzado a salvar. Era un éxodo resignado hacia uno de los centros de evacuados habilitados por la Municipalidad local, en el Cedepro.

Los fantasmas de viejas tragedias agitaban. El agua estaba allí, otra vez cubriéndolo todo, y con ella los olores nauseabundos, la basura, los desperdicios, las alimañas. Los niños jugaban sin conciencia de la emergencia, descalzos, en una vereda inundada. Los perros sucios y mojados buscaban en las aceras un sector adonde refugiarse.

A la altura de Regimiento 12 de Infantería al 3700, también en barrio San José, Daniel había improvisado una defensa con bolsas en la puerta de su hogar, y se apresuraba en levantar un pilar con cemento y ladrillos. El agua no bajaba, sobrepasaba el cordón de la calzada y amagaba con llegar a la entrada. “Estoy haciendo todo lo que está a mi alcance, no me dan las manos”, decía desesperado. “Esto no es nuevo, yo vivo hace 15 años acá, y estamos cansados de inundarnos toda vez que llueve más de 50 milímetros”.

Más al sur

A las 9, aunque la lluvia era intensa, los vecinos de Sargento Cabral en Salvador del Carril y Pedro Vittori salían a la vereda a impedir la circulación de vehículos. Es que cada uno que pasaba generaba un oleaje que empujaba el agua de nuevo adentro de las viviendas. Otros, optaron directamente por prohibir el tránsito en ambas vías atravesando de vereda a vereda alambres y cintas plásticas.

“Por acá no sigan por favor y no se metan para el lado de la vía -hacia el norte- porque no salen más”, gritaba un vecino desde la puerta de su casa en la esquina de J.M. Zuviría y Pedro Vittori. Según dijo, el agua ingresó a su casa alrededor de las 6:30, tal como ocurre cada vez que llueve mucho.

En barrio Fomento 9 de Julio, en la zona de las cuatro vías el paisaje se repetía: el agua estancada en las calles superaba los 50 centímetros y el esfuerzo de la gente por sacarla de las habitaciones era en vano.



La mitad del ejido urbano se quedó sin energía. Los colectivos dejaron de circular. El municipio habilitó 9 centros de evacuados, pero muchos vecinos prefirieron quedarse en sus hogares.


Hacia el oeste, la esquina de Lamadrid y Juan Díaz de Solís de barrio Roma era un río. Adentro de las casas se veía cómo los mayores levantaban muebles y los chicos esperaban afuera empapados. “Vayan para Santa Rosa de Lima que están peor que acá”, aseguraba a los gritos un hombre que barría frenéticamente el líquido que insistía con permanecer y aumentaba con la lluvia.

En barrio Alfonso por calle Corrientes hacia el oeste, se veía el peregrinar de gente de todas las edades saliendo con algunas pertenencias, una imagen conocida.

De la vereda de enfrente, Leandro gritaba enfurecido: “Mirá lo que es esto, todos los muebles arruinados”. A su lado, tres mujeres y varios niños se cubrían la cabeza con toallas. “Vengan a ver la cantidad de mercadería que perdí”, pedía una mujer señalando su despensa.

Al 4200 de Corrientes, Claudio tomaba mate y miraba la calle apoyado en una defensa de madera que improvisó en la puerta de su vivienda. A la madrugada tuvo 60 cm. en su casa. “Volvemos a lo mismo de siempre”, dijo.


En barrio San José, un vecino improvisaba una defensa con bolsas en la puerta de su hogar, y se apresuraba a levantar un pilar con cemento y ladrillos, en un intento desesperado por frenar el avance del agua a su vivienda

Llamados a la redacción

Aunque la recorrida por barrios afectados empezó temprano, se recibieron en la Redacción de El Litoral gran cantidad de llamados de vecinos advirtiendo la situación que estaban atravesando a los que fue imposible llegar. Las comunicaciones se recibieron de: Ayacucho y Caferatta -Juventud del Norte-, 12 de Infantería y Alberdi -Guadalupe Oeste-, Colón y Rodríguez Peña -Centenario-, Pasaje Paraguay entre Espora y Boneo, barrio Policial, barrio Los Angeles, Sargento Cabral y Presidente Perón.


Fotos:
José Gabriel Vittori

fuente: Diario EL LITORAL de Santa Fe- 20 Febrero 2010

martes, 1 de diciembre de 2009

El drama de las inundaciones : A merced del clima y la falta de inversión



Expertos consultados por Hoy coincidieron en que es posible atenuar los daños que provocan los fenómenos meteorológicos. Pero para ello es preciso invertir no sólo en la construcción de defensas, sino también en satélites y radares meteorológicos.




Las imágenes remiten a 2003, pero permanecen muy frescas en la memoria de los argentinos. Madres y niños huyendo en bote de lo que era su barrio, proliferación de las enfermedades, y familias viviendo en improvisados campamentos. Ese año la ciudad de Santa Fe sufrió una de las más crueles inundaciones de las que se tenga memoria, al punto que hubo 22 muertos, más de 60 mil evacuados, daños en las viviendas y pérdidas de cosechas, entre otros males.

Aquel drama mostró dos caras contrapuestas: la solidaridad de los argentinos y la ausencia lisa y llana de una efectiva estrategia de prevención. Se pensó que semejante desastre serviría para no repetir los errores. Pero, lamentablemente, volvió a ocurrir; ahora en Resistencia (Chaco), Concordia (Entre Ríos) y otras ciudades.

No hace falta ser un experto para comprender que lo que se invierte en prevención se gana en seguridad. Pero las prioridades del Gobiernosnacional y de los provinciales parecen haber sido otras, y las consecuencias están a la vista. Alcanzará con decir que el sistema de bombeo con el que cuenta la capital chaqueña es considerado obsoleto.

Abunda la escasez

Consultado por Hoy, el ingeniero hidráulico y docente de la Universidad de Santiago del Estero Héctor Daniel Farías dijo que no se le puede echar toda la culpa al cambio climático, ya que “no es el único responsable de lo que estamos pasando”.

“Desde mediados de los ‘70 las mediciones indican que las precipitaciones aumentaron, es decir que llueve más en esa zona”, dijo y aclaró que, de todos modos, “las herramientas para predecir los fenómenos meteorológicos con las que cuenta el país no son suficientes”.

Según el experto, nuestro país “carece de instrumentos adecuados como radares y satélites meteorológicos que permitan conocer cómo se comportará el clima en cada región y ciudad”.

En ese sentido reclamó una mayor inversión en alta tecnología como política de Estado nacional, ya que de ese modo se podrá anticipar el pronóstico y saber cómo se comportarán las tormentas. “La información es fundamental para poder mitigar esos efectos construyendo desagües pluviales urbanos, cunetas y sistemas de evacuación”.

“Es importante tener datos sobre cada lugar, pero no los tenemos por falta de inversión, tanto del sector público como del privado”, dijo y concluyó que “los costos se amortizarían con los beneficios que traerán”.

Lamentablemente, la desinversión se paga con vidas humanas. Como ocurrió en Santa Fe y ahora volvió a ocurrir en el Norte de nuestro país.

Este medio también consultó al director del departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, Pablo Romanazzi, que explicó que no es mucho lo que se puede hacer frente a esas grandes masas de agua, e hizo hincapié en la necesidad de reforzar las mediciones del clima. Consideró que son pocas y deficientes, además nuestro país “no tiene una base de datos que concentre la información, como sí ocurre en otras naciones”.

El ingeniero hidráulico dijo además que “sin presupuesto y confiando sólo en la buena voluntad de las universidades no se puede llevar adelante una continuidad en los registros”.

Culpa del Niño

La docente e investigadora del departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Inés Camilloni, dijo a Hoy que “las inundaciones que se están produciendo en el Norte y Litoral del país responden al fenómeno del Niño, que se vio intensificado por el cambio climático”. Sobre ese punto dijo que “en esas zonas se produce lo que en Meteorología llamamos variabilidad climática, es decir, se pasa de la sequía extrema a la inundación”.

También agregó que “cuando estos fenómenos están instalados ya no queda otra cosa que evacuar a la gente. Pero para amortiguar su efecto, se deberían tener medidas estructurales y control de las defensas, políticas de uso del suelo y políticas territoriales”, que obviamente no existen y quienes lo sufren son los pobladores.

Entre ellos, una mujer chaqueña que padeció las consecuencias del tiempo y contó con desesperación que “de tanta lluvia están inundadas no solamente las calles sino las casas. Entró agua en las casas, se mojaron colchones, hay gente que no tiene ni ropa, ni calzado, ni para comer. Los chicos no tienen pañales porque se les mojó todo lo que tenían”.

Lacerantes y conmovedoras, las imágenes mostraron a habitantes del Chaco abandonando sus viviendas en bote ¿Servirán para que de una vez por todas se realicen las inversiones que demandan todas y cada una de las ciudades del país?

La angustia de Concordia

Concordia vive una situación crítica. La fuerte tormenta que cayó en la madrugada de ayer sobre la localidad entrerriana agravó el panorama y elevó a más de 7 mil los evacuados.

El río Uruguay superó los 36 metros y obligó a las autoridades a abrir las compuertas de la represa de Salto Grande y evacuar a todos los habitantes que viven bajo la cota 15 del río.

“La cantidad e intensidad de las lluvias (solamente en Concordia cayeron casi 70 milímetros) y el aporte de agua de los afluentes del río Uruguay, la represa de Salto Grande -que registraba 36,64 metros- está recibiendo una cantidad de agua muy importante que, inevitablemente, deberá ser evacuada en las próximas horas”, advirtieron las autoridades en un comunicado emitido ayer.

El ingeniero Carlos Máscimo, gerente general de la represa Salto Grande, estimó que en las próximas horas el río se aproximará a los 15 metros de profundidad en el puerto de Concordia.

En tanto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronosticó más lluvias para la zona, pero señaló que el clima comenzaría a mejorar hoy por la tarde y anunció buen tiempo, al menos hasta el jueves.

El castigo de Chaco

En Chaco el castigo no cesa. A las lluvias se sumó otro temporal (el cuarto en diez días) que aumentó el número de evacuados que, según los últimos datos oficiales, eran alrededor 4 mil.

Además, Resistencia sufrió un apagón debido a la falta de funcionamiento de una línea de 500 kilowatios, las calles están anegadas, los transportes públicos funcionan de forma parcial y el Río Negro está al borde del colapso.

Hasta antes del temporal la cantidad de evacuados era de 3.956. En la ciudad de Resistencia había 3.335 pobladores fuera de sus casas, mientras en Barranqueras eran 100, en Puerto Vilelas 429 y en la localidad de Fontana 92. Pero las autoridades estimaron que las últimas lluvias habrían obligado a más personas a dejar sus viviendas.

El gran temor de los habitantes y de las autoridades sanitarias es que después de las inundaciones reaparezca el dengue, enfermedad que durante el último verano golpeó sin piedad a esa provincia.

Los inundados

En todas las ciudades que están inundadas las escenas e historias de damnificados se repiten: años de trabajo perdidos en minutos y calles transformadas en ríos donde todo flota, desde muebles y juguetes, hasta bolsas de residuos y animales muertos.

Marcelo, de Concordia, es una de las víctimas que pidió ayuda de manera desesperada: “Soy inundado, estoy parando a una cuadra de donde está el agua. Perdí casi todas mis cosas con la crecida del río Uruguay. No nos dio tiempo a nada. Nos sacó al llegar a la altura de 13,50 metros”.

Por su parte, familias que se autoevacuaron en tres vagones de trenes, en el Barrio Puerto de esa ciudad, reclamaron baños químicos. “Cuando los funcionarios de turno nos necesitan tenemos que estar, hoy ya hace tres días que reclamamos baños químicos y no tenemos respuestas”, manifestaron.
En Santa Fe, los testimonios se repiten, como el de Andrea, de 30 años, que una vez más volvió a perder todo. “Me levanté a las dos de la mañana y cuando miré hacia afuera tenía el agua adentro y perdí todo como hace dos años. Nos quedamos sin nada, todo se hizo agua y necesitamos ropa, calzado y colchones”.

A pocos metros, otra mujer vivía un drama similar. “El agua me llegó hasta el techo y no tengo ropa para mis cuatro hijos. A la madrugada me levanté a tapar a los chicos y tenía un mundo de agua en mi casa”.

En Chaco, la situación empeoró cuando damnificados que llevaban adelante una protesta en reclamo de ayuda y comida fueron reprimidos por la Policía en la Ruta Nacional número 11 de la capital chaqueña.

“Nos golpearon sin preocuparse por el hecho de que de la manifestación estaban participando ancianos, niños chiquitos y embarazadas. Lo único que nos movió fue el hambre”, dijo uno de los vecinos.

Esa provincia además debe lidiar con una tecnología obsoleta. “Las bombas que tienen todas las estaciones de desagote son de los años 1981-1982, además algunas son recicladas de la inundación de 1997-1998. Todo el Gran Resistencia está a merced de un sistema de bombeo que debe ser actualizado”, advirtió la presidenta de la Administración Provincial del Agua, Cristina Magnano.

Diario Hoy