sábado, 5 de junio de 2010

Voces poeticas de la gesta gringa

VOCES POÉTICAS DE LA GESTA GRINGA
Por Adriana Cristina Crolla

Jorge Luis Borges afirmó que la identidad argentina no debe ser buscada en su
pasado indígena sino en la cultura occidental y en el crisol de razas que la configuraron. A
los argentinos, se los debe considerar “europeos en el exilio”.
El exilio se fue corporizando en un entramado espiritual de voces que dieron palabra
y reconstruyeron poéticamente las imágenes al diálogo de culturas. En el fenómeno
inmigratorio de las “colonias santafesinas” la más fuerte por número y presencia es
indudablemente la itálica. En ese vasto espectro, Italia se destaca como fuerza matricial de una vasta zona, la así denominada Pampa Gringa, extendida en el espacio geográfico de la llanura santafesina que se prolonga hacia el norte de Bs As y las tierras limítrofes con la provincia de Córdoba.


Pero en los textos poéticos que nos hablan de la colonización no encontraremos la
palabra directa de los verdaderos actores de la gesta, ya que los italianos que arribaron a estas tierras en las sucesivas oleadas inmigratorias de fines de siglo XIX y comienzos del XX eran en gran medida hombres iletrados que eligieron, por dolor y nostalgia, un marcado mutismo y olvido del mundo que habían dejado atrás. Aunque portaron consigo, sin reconocerlo, valores ancestrales que transmitieron a sus hijos y que, fructificados en la savia de la nueva tierra, armaron el entramado ideológico de la nueva sociedad.

Será la segunda generación, la de los poetas “del” exilio, las voces que dan cuerpo
a un entramado de bienes espirituales no mensurables que constituyen el patrimonio total que Italia transmitió de su progenie. La generación de los hijos ya definitivamente argentinizados que empezarán a poetizar en la nueva lengua, para amasar con sus voces el canto heroico de la gesta gringa que sus padres habían amasado en el trabajo cotidiano de la siembra y en la agónica conquista de la tierra virgen.

Eese saber colectivo que los inmigrantes inconscientemente portaban en su lengua y
en su sangre, Italia lo había heredado antes de la gran matriz cultural romana. Y si,
careciendo de relato épico supo Italia legitimar su epopeya en el gran relato mítico de Roma: la Eneida de Virgilio, intermediada a su vez por Dante, estos nuevos virgilios del exilio, los poetas de la nueva tierra, tomarán la materia histórica de la colonización para elaborar la epopeya del trabajo y de los días.

Dante señaló que mientras el imperio romano se estaba reduciendo a cenizas, el
pueblo italiano, para distinguirse de esos bárbaros que dominaban el país “en familia, gustaban evocar las hazañas de los troyanos, de Fiesole y de Roma”
Frase que sintetiza magníficamente las características que definen la etnia italiana:
aquellos códigos sémicos que constituyen el eje matricial de la
ITALIANIDAD: hondo
sentido de familia y progenie, el amor a la tierra y a la casa, la concepción religiosa del trabajo, la solidaridad grupal, el respeto a los manes(3), la conservación de las tradiciones y costumbres seculares, el mito matricial de la maternidad, la identidadlingüística, el espíritu estoico y el canto
.Valores que operan, resignificados, en la palabra poética de los nuevos vates.

La interminable llanura, incitó a los poetas locales, a cantar la pampa cultivada, la
tierra conquistada y conquistadora con sus verdes y sus soles. La penosa historia de los trabajos y los días y el indómito paisaje que millares de manos fueron poco a pocodomando. Una naturaleza tan particular por nueva porque “todos los días son igualesdonde florece el lino” pero que se hizo carne para que los poetas vinieran luego a atestiguarlo con sus cantos.
Iniciamos esta merecida recuperación con una propuesta que pretende no ajustarse a
un formato rígidamente antologizante ni abiertamente crítico. Es nuestra intención
organizar series de lecturas que pongan a las voces y sus creaciones en dialogo fecundo y
fraterno. Porque así lo quisieron y fundaron sus propios hacedores.
Incursionemos entonces con agradecida reverencia en este epistolario poético que
demuestra el sentido profundo de fraternidad experimentado por los poetas de la gesta
gringa. Diálogo y poesía en la común experiencia de la italianidad reconocida.

JOSÉ PEDRONI A CARLOS CARLINO:

CARTA A CARLOS CARLINO
(de “El pan nuestro” 1945)


Carlos: aquí tengo tu libro “Poemas con labradores”,
esto es, aquí tengo tu ramo de flores.
Como yo, tú eres santafesino;
poetas ambos de la tierra del lino
(llevas el lino hasta en tu nombre, Carlino),
y es de ambos la dicha de cantarla,
que es una forma de ararla.
Cantámosla en su valor humano:
el cordial labrador,
el oscuro artesano,
el albañil cantor...
Cantámosla en el ademán
del sembrador,
y en la respuesta multiplicada:
el pan.
Cantámosla en la bestia inclinada
que la mira en los ojos,
y en la florecilla silvestre,
dormida entre abrojos.
Cantámosla en el pájaro obrero:
el hornero,
y en el otro, celeste,
que prende fuego al rastrojo:
el pechirrojo.
Cantámosla en el hachero
que resuelve su ira en hachazos.
Cantámosla en el parvero
con el trigo en los brazos.
Cantámosla en el herrero
que hace estrellas a martillazos.
Cantámosla en su verdad pasada:
el nono piamontés,
que en honor de la nona bienamada,
que era la propia mies,
sembróla en oro por la tierra arada,
hasta morir en paz;
y el buen nono lombardo,
que a cuchara y a martillo
edificó su casa y treinta más,
sin perder un ladrillo.
Cantámosla en la madre prudente,
signadora del pan,
siempre en la casa como un ángel guardián
-según tú lo dices admirablemente-.
Cantámosla en los humildes nombres
de las mujeres y los hombres
de allende el mar,
que para rendirla en su vellón bendito
aguantaron hasta el grito
la quemadura de regresar.
Carlos: Honrado tu libro que honra al labrador.
Carlos: y hermoso como un linar en flor.

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MARIO VECCHIOLI LE CANTA A PEDRONI
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DOS CANTOS A JOSÉ PEDRONI
(de “De otros días”, 1970)



PALABRAS PARA EL CANTO TARDÍO
Salud, hermano. En este año tuyo
de celebrados versos primerizos,
te nombro entre calandrias.
Aquí la chacra, el ángel del balido,
la dulcedumbre bíblica del campo,
el maternal cloqueo y el relincho.
-Oh, dioses de la edad de los patriarcas,
qué bienaventuranza. Qué prodigio
de beatitud del alma.
Dentro de poco ha de venir el trigo
con su opulenta parición dorada.
Mientras aguardo, viajo por tus libros
en ausentarme deleitoso
y bebo tus racimos.

LA ÚLTIMA SIEMBRA
Le dijeron que el mar era infinito,
que era más bello que la pampa dura,
y oyó en su corazón de tierra pura
que lo llamaba el mar como un gran grito.
Se fue al océano, a llevarle el rito
del viejo surco donde el pan madura,
para fundar también en él la obscura
milagrería del trigal bendito.
Y vio la pampa líquida. Y su pena
supo que allí no iba a sembrar la espiga.
y erguido sobre un pedestal de arena,
puesto que el mar huía de su anhelo
y estaba arada la gran tierra amiga,
partió a sembrar la pampa azul del cielo.
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JORGE ISAÍAS LE CANTA A PEDRONI
VERSOS PARA JOSÉ PEDRONI
( de “Crónica gringa” 1976)


Sobre su molde
escribo.
Nadie que lo quiera
lo echará al olvido.
Su silencio cabe
en las manos de un amigo.
Sus canciones
dicen del pájaro,
del hombre,
de la anchura del trigo.
Sobre su molde
hago mis versos.
Su canto es grande
inmenso de mares tiernos,
el mío es apenas
un granito humilde
de trigo.
Escucho la voz
del chacarero que canta
en el rastrojo perdido.

Escucho el canto del tordo
y me acuerdo de sus versos
que dicen de paloma y olivo.
Sobre su molde
escribo.
Sus poemas
muchas veces me ayudaron
a seguir estando vivo.

1984, primavera

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GASTÓN GORI CANTA A PEDRONI Y CARLINO
CARTA A CARLOS CARLINO

Santa Fe, 1 de octubre de 1969
Querido Carlos:
Releí tu libro
“Abril se inclina hacia el oeste”;
tu libro triste, enfermo de la peste
que enferma al siglo;
enfermo de cemento, contaduría y ludibrio;
pleno de nostalgia por la vida y por la muerte.
¡Hermoso como un lirio!

En la calle, soldados con fusiles y cañones
Inauguran un octubre de rencores.

Releí tu libro.
Un sol de primavera dora de luz a la ciudad,
se endulza el viento en el junquillo;
en la casilla duerme el perro
cabalgadura de mis hijos.
No sé si el hombre es algo horrible
o triste o víctima de error divino,
cuando tiene el pan y le sobra oro y vino.


Un octubre proletario de amargura,
Silencia el grito, arría la bandera pura.
Releí tu libro
de lágrima iluminada, apenas en los ojos;
de mirada hacia atrás en el tiempo
de vacas, trigales, dulces hinojos,
y de sangre querida;
de amada gente que vinieron por ellos y por otros,
por el cereal, por la oveja y por el potro.
El ensueño de dinero
se hizo libro de amor y versos en nosotros...


En la estación ferroviaria muere el sueño de distancias;
el ojo del soldado, vigila muertes en las balas.


Releí tu libro
sin actas de acusación precisas, necesarias
-Hermoso como un lirio que
dice, sin embargo, al filo de una muerte
con canto y sin olvido,
lo que ha de vivir para siempre:
cosas de amor, y fundamentos del hastío.


En las calles, no está muerta la luz de Mañana;
lo que es imposible que maten las balas.


Releí tu libro.
Comprendí que mi propia tristeza, no conocida,
puede ser la tuya, pasada en limpio,
hecha versos de entrañable ritmo.
Pero también, sentí la fuerza inmortal de los gringos,
la potencia rediviva del trabajo
robado en la vaca, y en la parva del trigo;
sentí esperanzas heroicas, el grito de Alcorta,
y el lagrimal vacío...


Un octubre de cascos vergonzosos
-los soldados no nos miran- es octubre en la patria mía.
Releí tu libro.
Te abrazo como hombre, te espero, como amigo,
en la esquina de campos y talleres
donde esperan obreros y campesinos.

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PATRIA ADENTRO

Aquí estoy, con dos campesinos.
Levanto mi frente al aire y nombro:
-Pedroni y Carlino.


Uno, Pedroni, viene del fondo y memoria,
el otro, maduro como el trigo
en noviembre,
es presente argentino
caminando en asfalto porteño.
-¡Párese usted, señor, y mírelo!


Aquí estoy, con dos campesinos.
Uno cantó la epopeya
del barco, del mar, del amor y el olvido;
éste es Pedroni,
el que una vez dijo
a hombre con metralleta y uniforme.
-que además era vecino
de Esperanza-
-Tu arma es un peligro,
aquí todos somos mansos
se puede escapar un tiro...


El otro es Carlos Carlino,
una racha milagrosa
de inteligencia y lirismo,
un fruto amargo y dulce
a la vez, -desilusión y optimismoun
fondo ardiente de rosa
y azul angustia de lino.
-¡Párate, hombre de la patria,
párate y míralo!
Aquí estoy, con dos campesinos.
De uno tengo la imagen
desde que se ha ido,
junto al mar.
El otro está conmigo,
aquí, con su carta,
con su libro,
con su poema a Santos Vega,
con su vocación de Esquilo.


Siento pena por mi patria
-en su tiempo de olvidoy
recupero el tesón, la fuerza de lo vivido,
y de lo que viviremos,
mientras recuerdo dos campesinos,
uno lejano
-que se ha idootro
floreciendo sus rosas;
Pedroni, Carlino
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Las poesías de Gastón Gori fueron proporcionadas por Mónica Marangoni, hija y albacea de la obra del poeta y escritor. Se agradece su gentileza.
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ELDA MASSONI DIALOGA CON

TIEMPO DE COMPRENDER
( de “¿Dónde quedó Arauz, Lermo”? 1978).

Más allá del límite está lo que ya no nos pertenece
el pueblo que una vez amamos.
Inconmensurable riqueza de la infancia.
Ahora en este tiempo de comprender”.
qué tiempos de penumbras nos traspuso.
Tal vez debimos intuir las añoranzas
y aferrarnos a esa tierra
para soñar cada noche con la ciudad.
Pero no hay retornos.
Quien intenta desandar sus propias huellas
termina burlando la memoria.
Se nos han ido tantos pájaros,
tanto sol se fue gastando,
sin embargo habrá quedado
de nosotros, /acaso un duraznero crecido
de algún carozo que arrojamos,
o ni eso.
Los pueblos nos dejaron afuera de sus ritos,
marchándose hacia la distancia; Elisa junto a Arauz, a Soledad
y a Constanza.
Nosotros aquí,
ceremoniosos, educados,
a veces buscamos la complicidad de una medianoche
para llorar lo que perdimos.


LERMO RESPONDE A ELDA 1
1 Copia de la carta de Lermo R.Balbi a Elda Massoni en respuesta al envío de su poema “¿Dónde quedó Aráuz, Lermo?”.


Tuvimos acceso a la misma en 1993 gracias a la gentileza de Amilcar E. Torre, amigo y albacea de la obrade Balbi. Como los tres protagonistas de este fraterno círculo de voces gringas ya no nos acompañan físicamente, sirva esta incorporación como sentido homenaje.


Santa Fe, 19 de junio de 1978
Estimada Elda:
Ayer recibí tu poesía que me llenó de emoción y de
orgullo por ser el depositario de tanto mérito y quise comprenderlo con
la profundidad que merece haciendo un esfuerzo sobrehumano para
ser inocente y puro como esos versos tuyos. No sé si algún día volveré a
escribir alguna otra cosa que no esté motivada por la etapa que vos y yo
recordamos y reconstruimos desde esos pueblos de Dios; pero lo cierto
es que desde hace unos años (desde “La tierra viva”, posiblemente) no
tengo ni paz, ni descanso, detrás de mi Aráuz muerto y celeste, detrás
de las Margarita Barale, de los Erredente Demarchi, de los Cheppa
Sartori, de los Juan Peretti que tanto urgen a que los eternice a través
de las palabras y los recursos literarios. Sin embargo, queda la duda
siempre de conocer el alcance y la universalidad de este mundo que
hemos reservado al mito, a la evocación, a la belleza, y el tiempo
presente urge con su velocidad inasible y el tiempo pasado nos apabulla
con sus fantasmas.
Ah, ¡qué de fiebres de lluvias absorbidas por la tierra caliente y seca;
qué de durazneros nacidos de un carozo olvidado a la vera del huerto y
más allá de los caminos; qué de tiempo – en fin- transcurrido desde
entonces!. Tu poema es ahora parte de mi “Aráuz muerto y celeste”,
tiene la misma sustancia, pero inmensamente más bello, más dulce,
más femenino como mi madre y mi abuela. Todos los días recibo algún
estímulo nuevo como para entusiasmarme por un proyecto diferente y
para hacer las obra que todavía no concreté alrededor de toda esa
maravilla campesina, de su génesis, de su evolución y de sus personajes
tan rústicos, tan puros, tan trascendentes sin siquiera sospecharlo.
¡Cuantos elementos nos dieron todos ellos para construir un poema,
una página o simplemente una conversación! ¿verdad Elda?
Le debemos el mayor de los agradecimientos. Y a vos te debo también
una gran alegría: la que me diste con tu envío, porque ella, sin que lo
hubieras sospechado, me ha abierto nuevamente los cauces para pensar
otra vez en hacer la obra que le dé eternidad a todo aquello.
Hasta la vista amiga y gracias con el calor y los soles
de Aráuz, Elisa, Soledad, La Pelada y Costanza…
2Con el amor de
Margarita Barale, con la ternura por el langostero muerto y el recuerdo
de los pájaros laguneros y la caricia del viento norte con mariposas
amarillas y blancas.
Lermo


2 Nombres de colonias agrícolas fundadas por inmigrantes italianos en la zona rural cercana a la ciudad de Rafaela, al oeste de la ciudad de Santa Fe


http://www.fhuc.unl.edu.ar/portalgringo/itinerarios/biblioteca/ensayos/voces.pdf




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