Mostrando entradas con la etiqueta escritoras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritoras. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de mayo de 2016

POETAS Y ESCRITORES DE LA PROVINCIA DE SANTA FE: ADRIANA DIAZ CROSTA, EN LA ANTOLOGIA "POR HABER ESTADO.." - Colección Luz Azul, Cuadernos y Palabras no. 33, Editada por el conocido poeta y escritor santafesino OSCAR A. AGU.















ADRIANA DIAZ CROSTA



LOS PUÑOS DE LA PALOMA

Una gota de cartón
una mano
        mirando hacia arriba
un pico mordiendo
               la intemperie
una sangre descuidada
pisada por la calle.
Detrás de un paisaje de plumas
nosotros
        con fe descobijada
        y lunas desnudas
        y vuelos de barro
nosotros
        entre sudadas azucenas
        y estetoscopios caídos
        puños masticando el aire.
Un racimo
        desmigajado
un canto ardido
               un hijo que se va
un matutino cerrado
un pensamiento debajo de la mesa
el parto de una flor
un sueño en remojo
               por la boca
               de la palangana
nosotros
        una cólera de palomas.




ME PARTE EL ALMA



ver
los hollejos de la noche
tirados sobre la gramilla
niños anónimos
abiertos de sombra
que empujan un carrito.
Me duele el alma
oír su silencio
de cartón prensado
los zapatos rotos –y chicos-
por donde conversan los dedos
con una luna desde el pico.
Cargan bolsas deshiladas
florecidas de sueños duros
gajitos de menta
angustiados por mendrugos.
Me parte el alma
ver tanto olvido
tanta rayuela sin cielo
tanta cajita de fósforo
ahuecada en el ombligo.
Me tiembla el alma
ver estos pequeños cristos
llevando como lombrices
sus cruces de tierra en los anillos.




IMÁGENES DEL SALADO


II.

En las barracas
los panaderos del agua
arrojan las cañas.

El pez es un pan
en el espinazo de la madrugada.


III.

Del horno del río
sacan la hogaza
con una línea
extendida
hacia los remos del alba.


V.

Hay un niño
sentado
en el catre del alba
tomando matecitos.
Hay nidos vacíos
enhebrando los nudos
de su panza abultada.
Hay un niño
chupando frío
sentadito
esperando
algo más
que una esperanza.





ADRIANA DIAZ CROSTA:

Nació un 11 de enero de 1960 trayendo bajo el brazo una forma distinta de comprender el mundo. Durante 35 calendarios luchó a pie firme, a pura prepotencia con la desesperanza. Y en 1995, andando el mes de mayo, el día 25, su fecha preferida para hermanar las artes en medio de las plazas, entregó ese baluarte que defendió con uñas y colmillos en obstinada pugna con la muerte.

Editó con Graciela Geller y con Patricia Severín ese libro de amor y desamor que las uniera tanto y solamente un libro personal “Los puños de la paloma”. Título destinado a definirla y a apadrinar un movimiento universal de escritores que año tras año, reunido en la ciudad de Santa Fe, intenta homenajearla rescatando esa actitud debida y de vida, solidaria y fraterna que la diferenciaba.

Porque, al pensar en ella, todavía la vemos vistiendo un mameluco rebelde como pocos. Acomodando el corte irregular de su cabello detrás de algún zarcillo solitario. La dentadura intacta dibujando en el rostro esa sonrisa pulcra. Y los ojos vivaces escudriñando todo.

Porque ya no podemos siquiera imaginarla sin practicar el ejercicio pleno de una bravura joven, audaz, desenfadada. Nunca antes percibida en círculos de lunas, jazmines y crepúsculos. En tiempos de apariencias y remilgos. O enjambres de palabras malogradas.

Ella fue un corazón brindado a mano abierta. El amor sin frontera o cobardía. Por su hombre, por sus niños, por la infancia girando en la intemperie, los oficios del alba, las mujeres gastadas, la poesía luchando a puro compromiso en la heroica tutela de los sueños o la consagración del albedrío.

Fue inclemencia de voces desgarrantes denunciando censuras, indulgencias y desidias descalzas.

Y un día caminó hacia los territorios del silencio con bolsillos cuajados de biromes azules y el enorme cuaderno espiralado abrigado en su pecho de paloma dispuesta a dar batalla.   
                             

Norma Segades-Manias



Las poesías que leyeron,  junto a otras de la misma autora y de otros 6 poetas forman parte , de la Antología titulada
"Por haber estado..."que editó el conocido poeta y escritor santafesino -argentino Oscar  A. Agú.

JOSE PIVIN.



ABRIENDO LA LECTURA



        Estamos recordando a siete palabreros.
        Recordando, que es volver a pasar por el corazón, a siete hacedores de la palabra que nos dejaron su modo de mirar y de decir el mundo; de nombrarlo, de señalar el camino, si lo hay, de la escritura.
        El suelo santafesino supo de su pasos y aún el sonido, el son corazón de su decir, sigue latiendo entre nosotros.
        A ellos un ¡GRACIAS! Por todo su trabajo, por abrir las puertas de su casa para la charla amena, por su amistad.
        Sólo queda que Ud., como lector, se acerque al decir de estos siete palabreros y los disfrute. Gracias por hacerlo.
  

Oscar A. Agú



AGRADECIMIENTOS:

       A Norma Segades por su aporte en la biografía de Adriana Diaz Crosta.

Oscar A. Agú



        A Oscar A. Agú por tenerme al tanto de la poesía y la narrativa santafesina y por haberme enviado este hermoso libro nostalgioso, que me permite estar en "Santa Fe, mi País",Argentina, a 43 años de mi
partida de la misma.

Jose Pivín
Editor/director de este Blog.

abuya1@gmail.com


POR HABER ESTADO…


ORESTE ABIATTE
ADRIANA DIAZ CROSTA
GASTÓN GORI
HUGO MANDON
ELDA MASSONI
HORARIO C. ROSSI
BEATRIZ VALLEJOS


FOTO: Diario EL LITORAL, de Santa Fe.
De izq. a derecha:
Patricia Severín, Graciella Geller(qepd)
            y Adriana Diaz Crosta(qepd)

miércoles, 6 de enero de 2016

MARÍA BEATRIZ BOLSI, talentosa poeta y escritora de la Ciudad de Santa Fe




























CREAR EL CAUTIVERIO


Incómoda, rebelde duda que subleva:
No comprender
                          por qué ignota jugada del azar
asumió como propio de su humano destino
atávico mandato de armar mundos
de ordenar las costumbres
                                            y los gestos
de organizar el tiempo, conjurado huésped,
                    con desolada irreverencia de pétalo tardío.

Largo oficio del hombre
de remontar en la raíz
su condición de brizna
                              alzar en vertical los ritos cotidianos
                               que visten
                                                    desde lejos
quién sabe qué estrategias de cristales
                                             para ceñir el tiempo.

En la yerma terraza de su miedo
le inventa los paisajes a la nada
pone escarchas al rumbo de los pájaros
y un calendario estricto
                                   para fijar el beso.
Un escozor de cruz y de destierro aguardan.
Bajo un cielo
donde la lluvia muerde
su gastado  ademán entre las grietas
se yergue, avanza, cae, se interroga:
                         nutre con avidez de siglos
la impiadosa hoguera


                                       de su cautiverio.





Lo necesario


Busqué un lugar
donde los derrotados laberintos de los hombres
no quebraran el silencio.
Un lugar
donde los ojos
ardieran de llanura.
Busqué
      cayendo
presintiendo el fondo
la rama de un árbol
de nuevo un relámpago
o acaso
la sombra cambiante de un cirio
para develar
         la clave primera de un poema.

Buscaba lo innecesario.

Bajo la piel estaba.
            En la espuma del agua que ha olvidado su sombra,
            en el cuenco de un instante recobrado
            en la sencilla luz
                       de un patio antiguo.
Tan cercano el poema
                        para nombrar
                                     lo necesario.





                    
ANDAR EN PALABRAS


Quizá  ya me parieron
atada a la palabra.
En el húmedo nido
            un alba de palabras.
Allí
      desde la misma fuente.
Crecí con ese lazo.
Balbuceante.  Sonoro.
Con puñados de sílabas
               con fragmentos de frases
que nombraron el árbol
                 el abrigo y el tiempo,
                 el desgarro del sol
la orfandad de los vasos
                 la jaula de los sueños
                           el barro de la ausencia.
Camino
     y se mojan con la lluvia,
resuenan con el eco
                       de antiguas cavernas minerales,
se abruman en otoño
                  y un espejo de azul las tornasola
como a los transparentes
                        frutos de la tierra.
Por ellas sigue viviendo
               todo lo que he perdido.
Tiemblo
          si amanezco un día
                             desnuda de palabras.




REMAR EL SOL


Dormita el río
-paloma de fuego-
                           en la mitad del día.
                                                                  Y en su fluir
                 desmadejado
                         leve
nace en brazos de sauce
                                       y de silencio.

Remar el sol
                              y hacerlo germinar
en las orillas.

El pescador mira a lo lejos
y es la lejanía
costumbre de sus ojos
                 para empujar
                                        la vida.

                                                              Río arriba
                        canoando el tiempo
                                     sin bajar los brazos.



ESA MUJER QUE ESCRIBE


Inclinada
              sobre el escritorio
percibo
una mujer
        entre papeles.
Un aire de silencio
                   la circunda.
No la sobresaltan las voces
                                          cotidianas.
Ella guarda voces
                     más antiguas
ecos en la marea de sus días
escalofrío
                     de algún dolor
entre un siempre
                                y hasta nunca.
Unidos al papel
            los ojos y las manos.
Escribe
        con brasas
                         de su memoria
                                   para perpetuar lo que no dura.

Se hizo noche en el cuarto.
Ella
         seguirá escribiendo
hasta que también
                        se haga noche en su vida.






MARIA BEATRIZ BOLSI


CURRICULUM:

Profesora en Letras, egresada de la Universidad Nacional del Litoral. Docente e investigadora universitaria.

Disertante en Congresos de Lingüística y Encuentros de Escritores en el país y en el extranjero (En Las Palmas de Gran Canaria-España; en Quito-Ecuador; en Santiago de Chile y Montevideo-Uruguay).  
Sus cuentos y poemas han merecido numerosas distinciones en certámenes literarios provinciales, nacionales e internacionales. En el Certamen Nacional de Poesía “Duilio Ferraro”Edición 2007,  organizado por la Asociación Dante Alighieri de Buenos Aires y la Casa de la Cultura Greco-latina, su poema “Nonno immigrante”- obtuvo Mención Especial- (entre más de 300 poemas presentados).

Ha sido distinguida como Mujer destacada de la Colectividad Italiana por el Co.Mi.tes, de Rosario en marzo de 2007, por su trayectoria cultural.

Libros publicados: en 1991 “Los caminos del aire”(poemas); en 1999 “El trazo infinito” (poemas) ; en 2005 “Imprevistas criaturas” (poemas y relatos) ; en 2007 “Tradiciones y leyendas del mundo”; en 2011 “La vida por delante” Reflexiones y vivencias de un tiempo sin relojes. Editado por la U.N.Litoral ; en 2012 “Mujer que escribe” (poemas.

Su obra poética se encuentra en más de treinta antologías.

Participante en la Campaña Nacional de Lectura del Ministerio de Educación de la Nación y el Gobierno de la Prov. de Santa Fe “Santa Fe lee y crece”.( 2005).

Fue  Presidenta de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.) Filial Santa Fe desde el año 2005 y organizadora de la Biblioteca de esta Institución.



 Fuente: recibido directamente de la autora,
 a la que agradezco y felicito por las mismas.