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miércoles, 12 de marzo de 2014

CRONICAS DE LA CIUDAD DE SANTA FE: "Obituario" , por EL GIORGIO.


Una nueva colaboración recien 

recibida en mi PC:


En enero de 2009 vimos un ratón que se escondía debajo de una de las alacenas de la cocina. 

Por más que fumigamos y pusimos cebos, no salía, aunque los cebos desaparecían.

Hasta que un día dejaron de desaparecer.

Con el auxilio de varios familiares vaciamos la alacena y la sacamos. 

Allí yacía el finado "mouse".

Después de tanta lucha, sentí lástima por el "finadito" y redacté el obituario que adjunto.

 Lo reenvío para quienes no conocían la anécdota (y también para quienes la conocen) esperando que la lean con recogimiento por el deceso del infortunado huésped.

QEPD

…..

Obituario.

Mouse, N. N. (Q.E.P.D.) Falleció trágicamente la semana pasada, a los 22 cm de longitud (más otro tanto de cola) en un amplio Penthouse de 90 x 40 cm que había ocupado bajo la alacena Oeste de la cocina. El deceso se precipitó por su exagerada gula, que le llevó a ingerir diariamente hasta 3 
cucharadas soperas de veneno en forma de triguillo rojo, especialmente preparado para él por la firma Sanitek en Santa Fe.

Las exequias tuvieron lugar el viernes 23 de enero. Sus restos, trasladados en un camión recolector de residuos domiciliarios, descansan en el basural Municipal en un ataúd de plástico verde oriundo de Estambul, lima-limón, de 2,25 litros.

……………………………………

Mouse, N. N. (Q.E.P.D.). Minnie and Mickey Mouse, Ratón Pérez, Ratisalil, Datontito y Flia., participan del trágico suceso y elevan preces por su descanso eterno.

…………………………………….

Mouse, N. N.
(Q.E.P.D.) “Sanitek venenos S. A.”, adhiere al duelo y acompaña en su dolor a los allegados al difunto consumidor de sus afamados productos.

………………….


Comentarios:

De José Augusto Weber:

UNA VERDADERA OBRA LITERARIA, BASTARÍA IMAGINAR PROFUSAMENTE Y DESDE LA ÓPTICA DEL RATÓN LA ENORME Y DIVERSA CANTIDAD Y CALIDAD DE DIÁLOGOS FAMILIARES QUE SEGURAMENTE HABRÁN SUSCITADO EN EL "MOUSE" UNA GRAN CONFUSIÓN, A VECES ALGÚN LLANTO Y, PORQUE NO, TAMBIÉN ALGUNAS ALEGRÍAS...

UN ABRAZO

JOSÉ

………….

De Marilu:

Hola, Giorgio, a juzgar por las dimensiones (22 cm de largo más otro tanto de cola) no se trataba de un "mouse" sino de una RAT. Por estos lares son comunes, ya que hay varios aserraderos y en distintas oportunidades se metieron en mi galpón de herramientas, lo que dio lugar a cacerías encarnizadas hasta que tuvieron el mismo final trágico de tu "mouse"...Muy bueno el Obituario!!!....Maria Luisa



NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG,













EL GIORGIO, un cronista de la vida cotidiana.
Experto en ciencias, es un filósofo popular que recien ahora comienza a difundir públicamente sus textos, que son siempre humanos, a veces más o menos humorísticos. 
Ya he publicado anteriormente algunas de sus narraciones, y seguire en esta tarea de difusión cada vez que reciba un original suyo. 
Estoy seguro que sus lectores sonreirán al finalizar la lectura.

Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo



 

viernes, 4 de enero de 2013

EL GIORGIO: EL “INDIVIDUALISMO” ARGENTINO





EL “INDIVIDUALISMO”[i] ARGENTINO


En Santa Fe (ciudad) los residuos domiciliarios (vulgo “la basura”) -separados en reciclables y no reciclables- son recogidos en días distintos; cada vecino debe instalar un “cesto en altura” (sic) frente a su casa y depositar allí las bolsas, para que no sean rotas por animales ni arrastradas por lluvias a obstruir desagües. Quienes los instalamos somos minoría; los demás eluden la norma. Si un inspector municipal halla, bolsas con contenido indebido para el día, o fuera de horario, puede multar al frentista correspondiente.


Hasta aquí, todo bien; sin embargo, después que pasa el camión recolector, aparecen en muchos de esos cestos (y si no los hay, sobre las veredas) bolsas con residuos no correspondientes a ese día, depositadas sigilosamente por vecinos desaprensivos ¿Se dan cuenta? Hay vecinos que endosan su basura a otros, para que la multa no les caiga a ellos y sí a quienes cumplen las ordenanzas. Ellos se c… en los demás. Son, pues, auténticos mecaguistas, neologismo que pretendo introducir para calificar a esos tipos (o tipas, pues las hay) que actúan artera y subrepticiamente para endilgar sus faltas al prójimo.

A esas personas les queda chico el apelativo de individualista. Por eso propongo denominarlos mecaguistas. Muchas de ellas viajan a otros países, generalmente del “primer mundo” y vuelven maravillados por el orden y la limpieza que observaron en calles y paseos del extranjero; pero aquí actúan como acabo de relatar. Y no exagero, pues conozco a más de uno.

Esa conducta ladina no es un invento argentino; hay mecaguistas” en todo el mundo, pero en esto de destacarnos individualmente y fracasar en conjunto, somos sobresalientes. Son proverbiales  los ejemplos en el ámbito deportivo.

Claro que sólo hemos descripto una aberrante clase de mecaguistas; pero hay más. Podemos clasificarlos:

Clasificación de los mecaguistas:


Aplicando un sistema de clasificación “tipo americano”, podríamos elaborar este esquema (no exhaustivo)



Excesivamente mecaguistas: Su mecaguismo pone en riego vidas ajenas: Ej.: Pasan semáforos en rojo (incluye a ciclistas y motociclistas) / Mientras conducen hablan por su celular / Fuman en reuniones o en lugares públicos.


Fuertemente mecaguistas: Aquellos cuyo accionar molesta o perjudica voluntariamente a personas o la comunidad. Ej.: Los vándalos que destruyen o dañan cosas públicas o ajenas / Los que estacionan en lugares indebidos, transitan por la izquierda, se adelantan por la derecha o bloquean garajes / Colocan basura en veredas de otros.


Moderadamente mecaguistas: Son displicentes, cómodos y egoístas; se atribuyen derechos en perjuicio de otros: Por Ej. Se adelantan en las “colas”, ante la pasividad de quienes cumplen con la regla; si alguien protesta, dicen que “están apurados”, dejaron el auto mal estacionado, etc. /  Estacionan frente a los garajes o en las ochavas, conducen con lentitud obstruyendo las trochas rápidas (generalmente van por el medio de la calzada o por la izquierda.


Ligeramente mecaguistas: La mayoría de las personas restantes. Actúan como si los demás no existieran.  Durante las comidas se sirven bebidas y dejan los envases a su lado y no al alcance de otros comensales. / Al sacar ropa del tendedero, encajan a fondo los broches libres, impidiendo su ulterior deslizamiento lateral a quien tienda la próxima tanda/ En una reunión monopolizan la conversación y hablan más fuerte para que se los atienda a ellos en lugar de a otros más prudentes.. 


No mecaguistas: Estos no perjudican al prójimo, aunque no se preocupan por ellos (Individualistas “stricto sensu”)

Anti-mecaguistas Las personas solidarias y generosas, que piensan en el bienestar de los demás. Trabajan en fundaciones, ayudan a los desvalidos, tratan de solucionar problemas ajenos.

Bueno, para ejemplo, basta un botón (dice un refrán). Si  están de acuerdo, los invito a completar la lista. Seguramente hay muchos más.


Taiwan….. En Santa Fe, a los 31 días del mes de diciembre del año de gracia de dos mil doce, mientras maldigo a los basureros mecaguistas, que, por 6ª vez en un mes, me dejaron una bolsa con material putrescible en el “cesto en altura”. Y mañana no es día de recolección de “basura húmeda” (¡La س۴px@:# いたま!)



El Giorgio



[i] individualismo.  1) Tendencia a pensar y obrar con independencia de los demás, o sin sujetarse a normas generales. Real Academia Española © Todos los derechos reservados. 




















NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG,

EL GIORGIO, un cronista de la vida cotidiana.
Experto en ciencias, es un filósofo popular que recien ahora comienza a difundir públicamente sus textos, que son siempre humanos, a veces más o menos humorísticos. 
Ya he publicado anteriormente algunas de sus narraciones, y seguire en esta tarea de difusión cada vez que reciba un original suyo. 
Estoy seguro que sus lectores sonreirán al finalizar la lectura.




Jose Pivín

frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo



martes, 16 de octubre de 2012

CRONICAS DE SANTA FE: EL GIORGIO, nos trae sus recuerdos de antes y su visión crítica de hoy.




Basta que sea


Cuando era chico, mi madre y la suya –mi abuela- solían llevarme con ellas a Pilar, a la sazón un pueblo del departamento santafesino Las Colonias. Íbamos a visitar a mis bisabuelos maternos, piamonteses ya muy viejitos, pero que aún trabajaban: criaban cerdos y fabricaban chacinados. Por entonces vivían en Las Colonias muchos auténticos piamonteses, colonos de esos que trabajaban de sol a sol, vivían frugalmente e hicieron crecer a nuestro país. A propósito: mi bisabuela murió a los 95 años, de gangrena, por caer de una escalera al sótano llevando ristras de chorizos para que se orearan. Obviamente, no tenían una cámara frigorífica.
Aunque hacía más de medio siglo que habían arribado a la Argentina, todavía hablaban mal nuestra lengua: sus frases estaban plagadas de voces y refranes propios de su “Piemonte” natal. De ellos aprendí ciertos giros y expresiones, algunas de los cuales se han incorporado, en otros términos, a nuestras costumbres.
Por ejemplo, el "basta que sea", expresión muy común que se usaba para indicar que algo se hacía "de cualquier manera" como “para cumplir”.
-       ¡Envolvelo con cualquier papel!; basta que sea
Actualmente, el “basta que sea” es remplazado por  "zafar". El profesor desarrolla su clase de cualquier modo, como para cumplir con lo mínimo: lo importante es zafar.  El alumno se prepara más o menos, con la idea de poder zafar.  Cuando te dan un comprobante de pago (boleta, factura, etc.) casi siempre falta algún dato que es obligatorio incluir, o el comprobante es “trucho”. Lo importante es zafar; lo hacen de cualquier modo, es decir "Basta que sea".
Esa falta de rigor en nuestros actos diarios, ya fuere manejando un vehículo, elaborando algo, leyendo "al bulto", denota la carencia de rigor en nuestros actos; falta el afán de perfección , de José Ingenieros, Somos como El hombre mediocre, pues actuar de tal modo trasluce un claro signo de mediocridad. Y, como consecuencia de ese modo de actuar, en la gran mayoría de nuestra sociedad, así nos va; a nosotros y al país.
Perdoname que te diga esto a vos, que no sos mediocre ni materialista. Lejos de eso. Pero ¿Quién otro me entendería?  Los mediocres me darían una respuesta para zafar de la situación y justificarse basta que sea.
El Giorgio

















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Experto en ciencias, es un filósofo popular que recien ahora comienza a difundir públicamente sus textos, que son siempre humanos, a veces más o menos humorísticos. 
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Jose Pivín
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lunes, 17 de septiembre de 2012

CRONICAS DE LA CIUDAD DE SANTA FE:"EL ASADO", por EL GIORGIO





EL ASADO


        Era una jornada calurosa y húmeda de enero del 2006. Algo muy común en los pagos santafesinos. Al mediodía, alguien propuso asado para la cena; pero cuando me ofrecí como asador hubo quienes se asombraron, porque siempre se ocupaba otro de esa tarea.
   -¿Vos te animás? Dijeron, enfatizando el “vos”.
   - ¡Seguro! ¿Cuál es el problema? ¿Por qué no puedo hacerlo yo? ¡No es tan difícil!
       Nadie osó contradecirme, pero noté una ansiosa expectativa en los demás.
      Al atardecer, cuando el sol ya no calcinaba el patio, aparecí descalzo, en short y "musculosa", decidido a cumplir mi cometido. Primero retiré del asador los trastos allí acumulados, pues desde que mis hijos se casaron el asador había pasado a ser depósito de objetos sin destino definido.
      Entre los trastos hallé una bolsita de carbón, sobrante de algún asado anterior. Estrujé un manojo de diarios viejos y sobre él volqué el contenido de la bolsita pensando si no estaría algo humedecido.  Le acerqué un fósforo encendido, que se consumió entre mis dedos sin que el combustible se comportara como tal. Luego otro fósforo; después otro y otro. Eché alcohol sobre el carbón, arrimé otro fósforo... y se consumió el alcohol. Eso sí, salía mucho humo, aunque el carbón seguía intacto. A veces aparecía alguna llamita, pero enseguida se extinguía.
      A esta altura de los acontecimientos el humo producido había invadido el patio nuestro… y hasta los contiguos de los vecinos. Por un momento pensé que llamarían a los bomberos.   De la humareda emergió de pronto mi cuñada empuñando una pala de plástico; con ella venteó las pocas llamas que surgían, apagándolas y encendiéndolas alternativamente con cada pantallazo.
      En tanto, alarmada por nuestro fracaso, “la patrona” volvía de la verdulería de la esquina con otra bolsita de carbón que, como suele suceder, no sería necesaria.
      Por fin se alzó una fogarada. El carbón tomó fuego, crepitando y lanzando bocanadas de humo y nubes de chispas que nos obligaban a saltar continuamente para evitar quemaduras, como si bailáramos una danza ritual, al estilo de los indios de las viejas películas de cow-boys.
      Ya íbamos a “tirar a la parrilla” los ingredientes del asado cuando llegó uno de mis hijos quien, como buen abogado, “se las sabe todas”. Cual experto en el tema, dio precisas instrucciones sobre el modo de cortar las costillas y acomodar el resto sobre el asador. Allí aproveché para darme tres duchas consecutivas. El agua salió negra de hollín y recuperé mi aspecto canoso.
       Cuando llegaron los demás el asado estaba a punto y se sirvió, acompañado de varias ricas ensaladas preparadas por las mujeres. Increíblemente todo estuvo muy bien, quedando demostrado que las claves del éxito de un asado residen en conseguir buena carne y “hacer el fuego”.
      Como de costumbre, no faltó el obligado “aplauso para el asador”, oportunidad que aproveché para agradecer a aquellos que “de una u otra manera” habían contribuido a plasmar el asado, incluyendo en el agradecimiento a mi equipo y - especialmente - a la vaca, que estaba muy tierna. 
      También puntualicé que era no era la primera vez en mi vida que hacía un asado: Era la segunda, ya que 40 años antes había asado exitosamente unos pollos “al oreganato”.
      El recuerdo del acontecimiento perduró. Y durante las mañanas siguientes, al levantarme, notaba un persistente olor a humo en toda la casa.
Una duda me carcome desde entonces: Habiendo tantas comidas ricas…¿Por qué a todos les apasiona comer asado? 

El Giorgio

En Santa Fe(Argentina) un calcinante día de verano.














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Jose Pivín
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