martes, 25 de mayo de 2010

Isabel Allende: Para las Madres




Por culpa del azar o de un desliz, cualquier mujer puede
convertirse en Madre. La naturaleza la ha dotado a
mansalva del 'instinto maternal' con la finalidad de
preservar la especie. Si no fuera por eso, lo que ella
haría al ver a esa criatura minúscula y llorona sería arrojarla.
Pero gracias al 'instinto maternal' la mira embobada, la
encuentra preciosa y se dispone a cuidarla gratis hasta que
cumpla por lo menos 21 años.

Ser Madre es considerar que es mucho más noble sonar narices
y lavar pañales, que terminar los estudios, triunfar en una
carrera o mantenerse delgada. Es ejercer la vocación sin
descanso, siempre con la cantaleta de que se laven los
dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no
fumen, y que tomen leche.
Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los
estudios, las palabrotas, los novios y las novias, sin ofenderse
cuando la mandan a callar o le tiran la puerta en las narices,
porque no están en nada...

Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta
y, cuando llega, hacerse la dormida para no fastidiar. Es
temblar cuando el hijo aprende a manejar, anda en moto, se
afeita, se enamora, presenta exámenes o le sacan las amígdalas.

Es llorar cuando ve a los hijos contentos y apretar los dientes y
sonreír cuando los ve sufriendo. Es servir de niñera, maestra,
chofer, cocinera, lavandera, médico, policía, confesor y
mecánico, sin cobrar sueldo alguno.

Es entregar su amor y su tiempo sin esperar que se lo
agradezcan. Es decir, que 'son cosas de la edad' cuando
la mandan a volar. Madre es alguien que nos quiere y nos cuida
todos los días de su vida.

El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes
de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho.
Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano.

Por suerte hay una sola...Porque nadie aguantaría el dolor de
perderla dos veces...

Isabel Allende


fuente: llegó en un e-mail




No hay comentarios:

Publicar un comentario