martes, 3 de agosto de 2010

Lo que se dijo en la presentación de TIEMPO DE ALMENDRAS, poemario de Zunilda Gaite, poeta santafesina.



TIEMPO DE ALMENDRAS
de Zunilda Gaite.

El poeta chileno Gonzalo Rojas, al referirse a la “palabra”, en su intento por revalorizar esa mágica vibración que su eco puede producir en los lectores, la considera como…un aire, un aire nuevo: / no para respirarlo, / sino para vivirlo…

En efecto, el poemario “TIEMPO DE ALMENDRAS”, de Zunilda Gaite, logra despertar en sus destinatarios las más ricas experiencias poéticas: un lirismo enfocado no como mero ejercicio de versificación, sino como un viaje intimista al país de las emociones, sembrado de imágenes sensoriales ricas y variadas. Es por eso tal vez que Oscar Agú, en el mensaje epistolar dirigido a la escritora, que prologa el poemario, afirma: Uno sabe que siempre hay otro pliegue. Siempre hay otra forma de aparecer y otra manera de percibir.

Pero aclaremos que la palabra, esa materia poética maleable y dúctil como arcilla, en los versos de Zunilda Gaite nos plantea un contacto más que estimulante y complejo, quizás porque esta escritora se propone - al igual que en otras de sus producciones literarias - generar lo impredecible, recreando lo conocido y creando lo “nuevo” (ese aire nuevo al que alude Rojas).
Porque no se trata en este caso de suscitar una tarea de simple decodificación lineal y unívoca, sino que focaliza la palabra iluminando sus distintas aristas: no solamente el significado, sino también el significante (si nos remitimos al concepto biplánico del signo lingüístico según Saussure), e incluso aludiendo al objeto que representa (si en cambio adherimos a la concepción tripartita propuesta por Peirce), cuyo ícono se materializa a través de múltiples códigos: lingüístico + gráfico + pictórico.
De todos modos, según el paradigma semiótico, la lingüística subsume los demás lenguajes, los que se vuelven subsidiarios de ella, a efectos de completar su significación (funciones de anclaje y relevo, de las que hablaba R. Barthes), es decir que aquí se erige en reina y señora, su “majestad”: la poesía.

Cabe acotar que el poemario que hoy nos ocupa, fue galardonado con la 3ª Mención en el certamen organizado por la Municipalidad de Santa Fe, en “Premio a la producción local” - año 2 008 - presentado con el seudónimo “Azul”… como azules son las almendras que coronan el arbolito del diseño de tapa, como azules son las letras del título y de la tipografía del poema de la contratapa, rescatado en un atajo del tiempo, donde se cierran las composiciones que la vida enhebrara con sueños, entrelazando los recuerdos, destinados a honrar - como ella confiesa - a quienes me amaron y partieron. A quienes me aman y permanecen. A quienes amé y amo. A quienes vendrán y amaré. La 2ª dedicatoria se dirige puntualmente A todos los escritores cuyas voces presiden, inician, cruzan o finalizan mis poemas.
Esta expresión de deseo conlleva también una doble connotación: por un lado, alude al carácter multívoco que toda composición literaria posee, es decir, a la multiplicidad de voces que se entrecruzan en la trama textual (el “intertexto” al que se refería el filósofo del lenguaje M. Bajtín, y su seguidora, J. Kristeva): Cuando proferimos un enunciado (…) se hacen presentes otras conciencias a través de las voces de otros hablantes”…
Pero por otra parte, Z.G. nos “ahorra” a los lectores la ardua tarea de bucear dentro del inmenso tejido de la literatura universal, ya que hace explícitas las voces que inspiran o motivan la mayoría de sus poemas (ya sea a modo de epígrafe inicial, o introducido en el cuerpo de los mismos, o bien como remate de la composición). Es así como asistimos al desfile de los “figurones” que fueran instauradores de literaturidad: M. Benedetti, A. Storni, J.L. Borges, G.A. Bécquer, O. Orozco, A. Pizarnik, C. Vallejo, R. Alberti, J. Cortázar, D. Agustini, P. Neruda, J. Martí, O. Paz, R. Darío, L. Lugones, A. Nervo, F. García Lorca, J.L. Ortiz, L. Cernuda, J. de Ibarbourou, sin olvidar a los nuestros, los más cercanos en tiempo y espacio: J. Bepré, A.L. Ponzo, L. Carmona, M. Vecchioli, J. Pedroni, R. Malatesta, D. Doyharzábal, Edna Pozzi, A.E. Lahitte, R. Rubio, J. de Burgos, j. Boccanera, O. Portella y Hebe Solves.

Dentro del pequeño - gran universo de este “TIEMPO DE ALMENDRAS”: existen características recurrentes en el planteo lírico de Z. Gaite. Por ejemplo, el hecho de encontrar los títulos inmersos en el cuerpo poético, e integrados también como versos en las composiciones. Pero la escritora le sugiere “pistas” al lector, para que pueda seguir tras esas huellas en constante desplazamiento de las que hablara Barthes; por eso se hallan destacados a través de la tipografía (en negrita mayúscula).
Otra particularidad de su poesía (a la que ya asistimos en “LUNAS DE ABRIL”) es que si hilvanamos los títulos de los “siete umbrales” (que abren cada una de las “almendras” de Z.G., las que al igual que los frutos pueden ser amargas o dulces, según las distintas variedades de plantas, y en este caso, de acuerdo con los diferentes estados de ánimo por el que transita el “yo” lírico), es posible “armar” otro poema (que denominaría el “árbol”, o el “almendro - madre”): Un perfume a hierbas… / …crujientes y fugaces remolinos…/ …en el corazón de octubre. / Pronuncio tu nombre…/…paisaje del silencio. / Cae el crepúsculo…/…por dimensiones exquisitas…
Otra estrategia que Z. Gaite reitera en este poemario es jugar con la versificación, a fin de añadirle un “valor agregado” a las palabras, porque la tipografía y la disposición gráfica de los versos le otorgan una silueta definida, para hacerse eco de la temática sugerida, o ahonda semánticamente en determinados vocablos (por ejemplo, a través del uso de signos gráficos como rayas o barras. Es en esa “geografía” poética tan original, en la que aparecen penínsulas de palabras y bahías de silencios, donde a las escarpadas sierras le suceden remansos de praderas, cuando se justifica plenamente lo que expresara Cacho Agú, preliminarmente, en el texto epistolar, para destacar el valor del silencio como madre de todas las palabras (…) el aparente contrasentido entre silencio y palabras, entre vacío y forma, (que) tamiza toda la lectura (para) ver lo que está detrás de lo que acontece.
Pero como toda producción literaria se completa a través del acto de la lectura, puede haber tantas interpretaciones del mensaje como destinatarios se acerquen al libro (y cada quien con su inevitable y diversa carga de subjetividad, de emociones y creencias, y hasta de inquietudes lúdicas), con lo cual es posible transitar distintos caminos y vivir experiencias tan fértiles y disímiles; por eso, en la Edad Media se le utilizaba la palabra latina “página” para designar el conjunto de “viñedos”, y “legere” (leer), poseía también la connotación de “recolectar los frutos”, de manera que nos acercamos así al sentido productivo de “cosechar” distintos significados , y a la rica interacción con lo simbólico que se produce cuando entramos en contacto con un objeto cultural, tan particular como lo es la poesía.
Es posible seguir los pasos del “yo” literario en el paisaje silencioso, donde invoca un “tú” prácticamente inabarcable, que se diluye sobre el cauce / de las horas…/ por dimensiones / exquisitas… Es el poema “vertebrador” de las siete almendras que abren su sabor desde cada “Umbral”, donde los deliciosos dibujos de Arnoldo Gaite - hermano de la escritora - ofrecen sustento visual a las palabras (pág. 11, 21, 31, 41, 53, 63 y 73).
Y si en “LUNAS DE ABRIL” el número era el 9, ya que aludía a los nueve meses de la gestación, ¡Qué podemos decir del número 7 de “TIEMPO DE ALMENDRAS”: cabalístico por excelencia, aparece reiteradamente en el texto bíblico, padre de todos los libros… En la trama sutil que teje Z.G. es posible advertir otros hilos que hilvanan el poemario: son las páginas que no aparecen inscriptas en el índice (12, 22, 32, 42, 54, 64 y 74). En cierto modo, parece un juego matemático (…).
Pero vayamos a lo literario: si unimos los “hilos” del “hilván”, obtenemos un micro-poema, cuyo título - según la tipografía interna - es “RITUAL”, el que se halla integrado justamente por siete palabras, coincidiendo con las siete almendras azules de la tapa: Danza / azul. / Sabio / RITUAL. / Tiempo / y memoria. Éste sería - como lo denomina la escritora Rafaelita Margarita Beceyro Oliva - un “poenimio”, e incluso lo podríamos llamar “melisma”, tal como considera Fortunato E. Nari estas composiciones, al exhumar el valor ornamental que éstas tenían en los cantos gregorianos…o más bien denominarlos “poemines”, como los que escribió alguna vez nuestro recordado y siempre presente Horacio Rossi, a quien Zunilda le dedica el último poema - migración: “TIEMPO DE ALMENDRAS”, que resulta clave, porque es el que le da título al libro.

¿Será acaso que estos versos mágicos, gracias al eximio poder evocador del lenguaje - “la casa del ser”, según expresara Heidegger - constituyen algo así como la “almendra mística” que en las pinturas medievales orlaba la cabeza de los santos? O tal vez son como los caireles, esas almendras de cristal, que reflejan en sus múltiples facetas los destellos más fugaces del universo, y hasta resultan capaces de tintinear al menor soplo de la brisa…
De lo que estamos seguros es que como manifestara Maturana, los seres humanos existimos como tales en el lenguaje, expresión a la que nosotros agregamos que no sólo es posible dar cuenta del mundo real a través de las palabras, sino que somos capaces de construir otros mundos, más sutiles y exquisitos, como el que Zunilda Gaite logra comunicarnos a través de su “TIEMPO DE ALMENDRAS”.

Prof. Liana Friedrich


POSTAL DE SILENCIADA NOSTALGIA


La poesía siempre, en toda circunstancia, momento o lugar, es asombro, es maravilla, es celebración del espíritu pero sobre todo, celebración de la vida.
Partiendo de uno mismo, aún en la alegría o aún en el dolor, el estado último de contemplación de la realidad y de lo que está más allá de la realidad, nos lleva a la creación poética. No es necesario destejer literalmente esa medición de fuerzas centrífugas y centrípetas - lo que nos impresiona desde afuera del yo y lo que emana del propio ser - para fluir por los caminos que la belleza de la palabra despliega ante nosotros.
En ocasiones, nos quedamos extasiados ante el telón creativo, sin poder aquilatar del todo el trasfondo del producto; en otros, vamos a tientas , reconociendo ideas, pensamientos, asociaciones, hechos , para alcanzar después, en una segunda mirada, el punto de inflexión entre metáfora y mensaje.

“TIEMPO DE ALMENRAS” nos muestra el camino hacia la poesía y sus misterios desde el inicio: “Un ángel / luminoso / abre / el antiguo / PORTAL / de los silencios…” y concluye con
“ … los milenarios / secretos / del poema”.
Rainer María Rilke es el que había escrito aquello de “Para escribir un solo verso es necesario haber sentido cómo vuelan los pájaros y qué movimiento hacen las pequeñas flores abriéndose en la mañana”. ¿Y qué es lo que vemos acá?... Una poeta extasiada, sentada en la ladera de un cerro rodeada de otoño, a la hora del crepúsculo, mirando al mundo y regodeándose con las maravillas de la naturaleza. Dicho así nos faltaría la esencia, la eterna búsqueda interior de transparencias y silencios, de “mundos etéreos” - como nos dice Gaite - en una estructura de orden muy personal. Con particular estilo creativo vuelca el propio placer de contemplar, desde una serenidad de espíritu subrayable, la soledad del hoy, el pasado añorado y nunca olvidado, a través de la mirada nostalgiosa con que nos abren la puerta de los recuerdos: el otoño, el ocaso, el ámbito serrano…

Retoma la temática de “LUNAS DE ABRIL” y esa original diagramación de incluir el título en el corpus poético. No hay estridencias ni alteraciones en los nudos líricos ni en el manejo del idioma, todo el libro se eleva desde una mirada introspectiva “hasta los espacios inexplorados del pasado”.

Así, la tristeza, el tiempo, el olvido, el silencio, desatan vivencias íntimas que abren el camino a la nostalgia y descorre las cortinas que el andar repetido de los días comúnmente ocultan. Pero la riqueza poética recién comienza, ya que todas las alusiones concretas, las referencias a la naturaleza y a objetos cotidianos, caducan al apuntar a la trascendencia del momento, al inexorable sendero del más allá.
“Las VOCES / OCULTAS / del viento / ovillan / los sonidos. / Me roza / cada instante. / En la quietud / del paisaje / late / el corazón / del cedro / bajo la paleta / gris / de los silencios”.
Los sonidos aquietados, adormecidos, están en el ronroneo de las palabras, en el rumor de la llovizna - no lluvia, ni tormenta - sólo pasos leves, rumor de hojas caídas, crujidos de otoño reluciente (…)
“Un ronroneo de escarcha / bajo los pies enrojecidos del alba… (…) limando esquirlas de cuarzo / en cada piedra / tras el CAUCE DEL ASOMBRO / que atrapan los ojos del rocío / en la maleza.”
Hay un ornamento de vocablos bien escogidos, metáforas suavizadas por la transparencia de imágenes referidas a la naturaleza:
“Apenas alcanzo / en mi infinita desmesura, / a vislumbrar el agobio / de la tarde / y retener EN EL ESPEJO DE MIS OJOS / extrañas formas de dolor / reflejadas en el vacío / del mundo.”(…)

Y una personificación total con los elementos naturales, en especial los árboles - símbolos de la vida y el renacimiento de la esperanza - como una forma de desterrar los agobios :
“Llamo al viento del sur / cuando sufre la siesta / y el canto del crespín / desgarra la tristeza. (…) Pronuncio tu nombre / y se desliza desde mis raíces / hasta el gris rugoso de las piedras… / donde la mano del amor golpea. SOY UN ÁRBOL silencioso / corazón de trigo y azucena”.
En ocasiones la palabra poética adquiere un tono de rebeldía frente al dolor imperante, frente a las injusticias de la vida:
Este dolor / que recorre / los ríos / de la sangre / brota / en la desesperanza, / desde las SEMILLAS / DEL OLVIDO / como una garra / - aferrada - / fielmente / a su destino.”
Destaco un poema que me merece más reflexiones, a través del estado contemplativo del alma poética, de una mirada de agazapada sensibilidad. El camino lírico asumido como un sendero de sueño, de hondura creativa para entender el frágil cristal de los días ya vividos. Se descubre la voladura del momento presente hacia atrás (el pasado) y hacia delante (el futuro).
Se puede asociar libremente la intención de la poeta con la concepción de vida del hombre medieval que veía su materialidad como una cárcel, en un poema logrado y profundo:
“La huella de mi paso / avanza sobre el cauce / de las horas. / Cómo prolongar la tarde / atraída por los misterios / de la noche / con su enjambre de sueños / - atrapados - en redes / de CERTERAS ATADURAS. / Cómo volcar hacia / - adentro - la mirada / y respirar entre jazmines / por dimensiones exquisitas / donde se esparcen los añiles. / Cómo vagar en levedad, / deshabitando el cuerpo, / la memoria y el milagro. / Tal vez… siendo luz en la infinita plenitud de otra morada.”

Concluyendo, este nuevo trabajo de Zunilda Gaite, nos remonta a una calma anhelosa de otras horas que, aunque perdidas inexorablemente en el devenir de la vida, guardan el peso, la sustancia y el perfume de lo auténticamente vivenciado. La danza azul de la vida y la poesía, elevadas a la categoría indiscutible de VERDADES que habitan el espacio interior, del “fuego supremo que conjuran los dioses”, como expresa la autora.

Volviendo al comienzo, a las palabras de Rilke, hallamos en esta producción la consustanciación del mundo natural que nos rodea, con la riqueza espiritual y particular del mundo lírico que aquí se recrea.

Belkys Larcher de Tejeda



Nota del Editor: por una 'limitación' tecnica de Blogspot, la foto de arriba fue incluída aquí en tamaño reducido.
La poeta Zunilda Gaite está en el medio, acompañada por las autoras
de los dos textos incluídos en esta entrada.
Lic. Jose Pivín



domingo, 1 de agosto de 2010

Las raíces no se olvidan: Nancy Muñoz Aparo visita nuevamente la ciudad que la vió nacer, Santa Fe de la Vera Cruz

NANCY MUÑOZ APARO



Esta fonoaudióloga santafesina -hoy jubilada- vive desde hace 53 años en Estados Unidos pero nunca olvida sus raíces. La vida la marcó para elegir su profesión y luego le permitió dedicarse plenamente en aquel país. Trabajó para la campaña de Obama en Miami, su actual lugar de residencia.

TEXTOS. MARIANA RIVERA. FOTO. GUILLERMO DI SALVATORE.

TODA UNA VIDA. “Vengo casi todos los años a Santa Fe por más que la dejé hace 53 años (tengo casi 75 años). Vengo porque estoy jubilada y acá está mi familia, y tengo a mis amigas desde el preescolar en la Normal, la Beleno y luego de nuevo en la Normal, hasta que me fui a Buenos Aires. También tengo mis amigas del barrio y la familia. Estudié un profesorado nuevo porque incluía Educación pero también teníamos Anatomía en la Facultad de Medicina y Audiología, Profesorado de sordos y Fonoaudiología. Cuando fui a Estados Unidos hice el master en Fonoaudiología y Sordera, y después hice otro master en español para poder enseñar idioma a los chicos sordos”.

COSAS DEL DESTINO. “Estudié en Estados Unidos y gané una beca Fullbright para seguir estudiando, y nunca volví. Pero el destino fue decidido por el nacimiento de mi hermano. Luis Emilio nació después de una sorpresa muy grande, porque nosotros teníamos 13 y 11 años. Mi madre siempre dijo que no era sordo y no había ninguna escuela para chicos sordos en Santa Fe; sólo dos escuelas nacionales en Buenos Aires para todo el país. Entonces, mi papá dejó casi su trabajo y empezó con una profesora a hacer todas las gestiones en Buenos Aires para crear una escuela, alrededor de 1954. Empezaron en una casa con un patio, en el centro, a nivel público, que tenía cuatro o cinco alumnos. Finalmente, él estudió en el Instituto Oral Modelo que fue fundado por las primeras tres profesoras que fueron de Buenos Aires a Estados Unidos, porque en Santa Fe la escuela no había empezado a funcionar todavía”.

VARIOS RUMBOS. “Cuando terminé la secundaria con el título de maestra normal trabajé seis meses, estudié Abogacía (pero no rendí nada) y después mi papá empezó con el tema de la escuela de sordos y me llamó. Tuve que cambiar y la verdad es que fue mi destino. Me fui a ver qué había sobre el tema en Estados Unidos con una compañera. Desde el día que me recibí me dediqué a algo que en ese momento era una necesidad: profesora de sordos. Trabajé de profesora de fonética en Connecticut, luego en Pittsburg (adonde nació mi hija) y después nos fuimos a Washington en 1965 (donde nació mi hijo) y ahí nos quedamos. Después nos mudamos a la playa, a Delaware, y estuvimos diez años, y después nacieron mis nietos y nos fuimos a Miami para estar con ellos”.

UNIVERSIDAD DE SORDOS. “Me dediqué a la especialidad durante más de 30 años, en Washington, en la única universidad de sordos del mundo. Hay dos sistemas de educación: la oral y la que utiliza la lengua de señas. Yo era oralista y ahí hacían señas. No di clases con señas ni tampoco sin señas sino con otro sistema, algo intermedio entre ambos. También enseñé español y francés a los chicos sordos, una especialidad poco común. Los chicos van con las mamás desde bebés a esta universidad y hasta tienen la posibilidad de hacer un doctorado”.

LEGADO. “Mis hijos -a quienes les enseñé el castellano como primer idioma- son profesores y enseñan el inglés como segundo idioma a los inmigrantes que están en Miami, ella en el nivel primario y él en la universidad. Hay chicos italianos, españoles, hondureños, argentinos y, aunque los padres sean ilegales, los hijos reciben la educación igual”.

LA ELEGIDA. “Fue un comienzo bravo pero como me había dicho mi abuelo, si había alguien que tenía que ir a Estados Unidos, ésa era yo. Fijate que yo me llamo Nancy, mi hermano Lindberg Roosevelt (recientemente fallecido, que vivía en Santa Fe), el otro Luis Emilio (cuando no se permitía poner nombres extranjeros); mi papá era Nicolás y uno de sus hermanos Rafael, pero los otros tíos son Nobel (por el Premio Nobel), Edison y Franklyn. mi abuelo que vino de España siempre decía que no había tenido que venir a la Argentina sino haber ido a Estados Unidos. Entonces, yo fui la que le cumplió el sueño”.

ESTADOS UNIDOS. “Llegué a Estados Unidos y fue mi país, primero porque me enamoré de mi esposo, pero también porque nunca estuve con un pie acá y otro allá, como hacen muchas personas que se van a vivir a otro país. Si sos refugiado político es otra cosa pero estoy hablando de los que eligen irse. Estados Unidos tiene muchos problemas: hemos elegido gobernantes que no resultaron y ahora a mi pobre Obama lo están tratando muy mal. Trabajé para él: me uní a los independientes y como necesitaban personas bilingües en Miami llamaba a todos los de habla hispana en Miami para que votaran por él”.

así soy yo

PRESENCIA EN EL LITORAL

“Pedro Eusebio es amigo de la familia, es como un hermano para mí, y publicó una noticia en El Litoral, en junio de 1958, cuando terminé el master en Estados Unidos. Además, las notas de mis dos familias, Aparo y Muñoz, también fueron publicadas en De Raíces y Abuelos. Referían a mis abuelos españoles y a los otros italianos. La de estos últimos la tengo encuadrada y puesta en una pared de mi casa. Además, leo El Litoral por Internet en Estados Unidos”.

LEGADO FAMILIAR

“Mi mamá era la segunda hija de ocho hermanos; yo soy la mayor de la segunda generación y tengo 23 primos Muñoz-Aparo; mi hija es la mayor de la siguiente generación y mi nieto Brian es el mayor de la posterior. Por eso, estoy muy contenta porque mi hija -que vino en este viaje conmigo, y su hija- está haciendo relaciones con los hijos de mis primos y está plantando la semillita. Le dije que era el último viaje que venía, porque ella tiene que seguir esta tradición”.
fuente: DIARIO EL LITORAL- SUPLEMENTO NOSOTROS-
SANTA FE- ARGENTINA , 31 DE JULIO 2010



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sábado, 24 de julio de 2010

El Abuelo que no conocí y las Fiestas de Fin de Año en la República Argentina

por JOSE PIVIN



LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO


En muchos países se festeja con "Cohetes ",cañas voladoras, petardos, 'rompe-portones' ( que en forma casera se preparaban en mi infancia con bulones y tuercas conteniendo como materiales explosivos mezclas de azufre y potasio en polvo, que al ser estrellados contra paredes, portones de galpones o el mismo empedrado de las viejas calles de hace 50-60 años, producían un terrible estruendo, que asustaba incluso al que lo disparó), 'estrellitas" ,otros explosivos, luces multicolores, música , etc.

Todos los años, para estas fiestas en la República Argentina, cientos de heridos, con quemaduras en distintas partes del cuerpo, chicos y jovenes que pierden la vista en uno o los dos ojos, son el resultado de esta primitiva forma de expresar alegría por las Fiestas de Fin de Año.


El ABUELO QUE NO CONOCI

Para no ir mas lejos, les cuento mi anecdota personal. Corría el año 1925 en la ciudad de Rosario, Argentina. Fin de año, verano tórrido y húmedo, como corresponde a esa fecha del verano rosarino. Ya había anochecido, pero aún no era medianoche.

Se escuchaban estruendos de explosiones, en casas vecinas o en calles de la zona...La gente festejaba de esa manera, las fiestas navideñas y de fin de año....

En esa epoca no existian aparatos acondicionadores de aire, como en nuestra moderna era. Muy posiblemente tampoco había ventiladores, que tal vez no se habian inventado, o que de haberlos,solamente existian en viviendas de gente con buenos ingresos.

Los habitantes de escasos recursos, y tambien muchos de mejor nivel de vida, trataban de pasar esas noches calurosas y húmedas del verano, plagadas de mosquitos gigantes que enloquecían a todos,sin distinción de clases o recursos...

La mejor solución era dormir en los patios, sobre improvisadas camas o 'catres', tal vez en el suelo, sobre algún colchón arrastrado desde el dormitorio, o sobre una colcha vieja extendida en el patio, alguna frazada encima y sobre ella, finalmente, una sábana.

Otros, preferían abrir las ventanas, sobre todo las que daban a la calle y dejar abierta la puerta del dormitorio, a fin de disfrutar de alguna posible - en realidad ,casi imposible- la brisa que viniera desde el no muy cercano río Parana que rodea a esa hermosa ciudad, la más grande del litoral argentino.

Mi madre, que era una niña de 9 años, se había quedado ligeramente dormida en la cama de sus padres, mientras que su mamá terminaba de limpiar los platos, cacerolas , vasos y utensillos de la cena, en la cercana habitación -cocina de la casa.

Mi abuelo materno, a quien nunca conocí, se dispuso a dormir en su cama matrimonial, en la modesta casa de esa ciudad, que alquilaba con esfuerzo. Abrió la ventana de su dormitorio que daba a la vereda de la calle donde la casa estaba afincada. Se recostó al lado de su hija - la niña-mi madre- que se despertó y ambos miraban pasar las cañitas voladoras que cruzaban el aire rumbo al cielo, mientras que los estruendos de cohetes y 'rompeportones' estremecian la noche veraniega.

De pronto, una bala perdida, que había sido disparada en algun lugar desde algun revolver, posiblemente en dirección al estrellado cielo, entró imprevistamente por el hueco que el marco de la ventana abierta ofrecía.


La bala perdida se incrustó en una de las piernas de mi abuelo, quien se retorció de dolor y sus lamentaciones llegaron a la cocina, donde su esposa - mi abuela, estaba terminando sus tareas caseras de la noche.

Mi mama, con sus escasos 9 años rompió en llanto, mientras gritaba pidiendo ayuda.


No se exactamente quien y como trasladó a mi abuelo al Hospital Público mas cercano.Allí quedo internado y debió ser operado de esa pierna herida, que fue amputada luego por temor a una gangrena.
Hablamos de 1925, allá lejos y hace tiempo...


El abuelo nunca se recuperó.Empezó a usar un par de muletas, mientras hacia equilibrio con una sola pierna para desplazarse y no caerse. A los pocos meses falleció, no se si de tristeza o de algun infarto al miocardio.Nunca lo supe.Nadie lo sabe.


Y asi terminó su corta vida a los 49 años, mi abuelo Yaacov Rabotnicoff. Oriundo de una pequeña aldea ( cercana al pueblo de Bereznehuavate), en la Provincia de Gerson en la Ucrania dominada por el Imperio Ruso de los Zares .

Había logrado sobrevivir al frío aterrador de esa zona.

Había sobrevivido al Regimen Zarista opresor y antisemita y a los cosacos ucranianos antijudíos.
Habia engendrado una familia amplia y solidaria, allá lejos. El vislumbró la posibilidad de una vida mejor y en plena libertad . Cruzó países europeos, buscando un barco para llegar a la soñada tierra sudamericana. Se embarcó en tercera Clase en algún Barco medio oxidado que lo trajo a las costas de Buenos Aires, en la Promisoria Republica Argentina, a principios del 1900.

De la vida sacrificada como agricultor en la Colonia Dora, en la Provincia de Santiago del Estero, junto a su delicada esposa Slave Zelde Rabquin y sus nueve hijas e hijos, luchando contra las condiciones del terreno, suelos salados, en parte desmontados por ellos mismos; con felinos y ofidios, con la escasez de agua potable, con los mosquitos y el calor reinante y otras, no me extendere ahora.

La llegada a la ciudad de Rosario ,se produjo varios largos años despues de su vida de chacarero humilde y trabajador en el pequeño "campito" situado a varios kilómetros del pauperrimo pueblito santiagueño conocido como "Colonia Dora", y que reunía a pocas familias de colonos judíos llegados de Ucrania y posiblemente Rumania.
Cuando mi abuelo y su familia dejaron la chacra, solo tenian deudas, pero nada de bienes. Eso despues de años de sacrificio, trabajando duramente de sol a sol, sufriendo las inclemencias del tiempo y viviendo frugalmente en una humilde vivienda campesina ...

Lic. Jose Pivín- 1 de Julio de 2010
frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo.





miércoles, 21 de julio de 2010

Zunilda Gaite, poeta santafesina: APRENDÍ A GUARDAR TU RECUERDO.




APRENDÍ A GUARDAR TU RECUERDO.



Para que no te desvanezcas en el tiempo

y permanezcas siempre conmigo

aprendí a guardar tu recuerdo

en un lugar secreto, escondido.



Queda bajo la piel de mis párpados

entre luminosas sonrisas

mucho más allá de los llantos

en las horas azules de los días.



Zunilda Gaite.

De: EL CIELO DE LAS PALABRAS.


EDICIONES AMAUTAS. Córdoba.
Argentina. 1990.






domingo, 18 de julio de 2010

Nora Didier y Patricia Severín presentarán libros de poesías de Carlos O. Antognazzi y Luisina C. Crespi, el viernes 23 de Julio en Santo Tome



Presentación de libros

"Interludio"

de Carlos O. Antognazzi


"Canciones nocturnas"

de Luisina C. Crespi

Presentan:

Nora Didier
y Patricia Severín

Viernes 23 de julio,

20:00 hs.

Sala Cultural

de Fundación Bica

25 de Mayo 1774,

Santo Tomé

Auspician:
Ediciones Tauro y Fundación Bica

Entrada libre y gratuita

Se agradecerá su difusión


Carlos O. Antognazzi

Páginas personales:

http://www.elfisgondigital.com/

fsgnw/arte/nota.vsp?nid=58104

http://www.castalia.es/Shop/
Detail.asp?IdProducts=1324

http://www.mundoculturalhispano.
com/spip/auteur.php3?id_auteur=142

http://axxon.com.ar/wiki/index.
php?title=Antognazzi%2C_Carlos_O.

http://www.tyhturismo.com/data/
destinos/argentina/literatura/escritores/
Antognazzi/Antognazzi.html






sábado, 17 de julio de 2010

José Martí, poeta y heroe de Cuba: su poema "Yo quiero salir del mundo"



Retrato de Martí tomado por W. F. Bowers, Photo Artist-340 Fulton Street, Head of Court St. Brooklyn, Nueva York, 1885.


Yo quiero salir del mundo


Yo quiero salir del mundo
Por la puerta natural:
En un carro de hojas verdes
A morir me han de llevar.

No me pongan en lo oscuro
A morir como un traidor:
¡Yo soy bueno, y como bueno
Moriré de cara al sol!





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jueves, 15 de julio de 2010

18 de Julio 1994-Atentado terrorista en la sede de la AMIA en Buenos Aires: 85 muertos y mas de 300 heridos. La Justicia Argentina no ha avanzado en

los últimos 16 años en este terrible Caso !!!



El 18 de julio de 1994 a las



9.53 horas, 85 pares de ojos


se cerraron para siempre.


Abramos nuestros ojos,


pidamos justicia. !!!!