Argentino de Teatro: “desmesuras” sobre tablas
Con unipersonales, revisiones de clásicos y
espectáculos de clown finalizó la novena edición del encuentro
organizado por la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fe. Rubén
Szuchmacher, Javier Daulte y Lola Arias fueron algunos de los invitados
porteños, que se sumaron a los elencos de Santa Fe, Rosario, Córdoba y
Mendoza.
POR
Ivanna Soto
- Enviada especial a Santa Fe
En el centro de la ciudad de Santa Fe de la Veracruz vive Berta
Ritvo. Con 99 años -cuenta, con orgullo- asiste cada noche a casi todas
las funciones de teatro que se dan en la ciudad del litoral. "El teatro
es mi vida", dice. Por este motivo, hace ocho años recibió el premio
Máscara a la espectadora. Eran tiempos en los que el Argentino de Teatro
recién arrancaba. Ahora que va por su novena edición -del 6 al 11 de
noviembre reunió a un puñado de actores y directores de distintas
latitudes del país en Santa Fe- como era de esperar, Berta no faltó a
ninguna de las funciones, que se sumaron a las presentaciones de libros,
paneles de “Diálogos sobre Teatro Argentino” -con dos directores de la
talla de Rubén Szuchmacher y Javier Daulte- y muestras relacionadas, que
se concretaron durante seis días en las cuatro salas que albergaron al
festival: el Foro Cultural, el Teatro Municipal, el Centro Cultural
Provincial y El Solar de las Artes.
Pese a ser una ciudad con una
tradición teatral que se sostiene activamente desde finales de la década
del '50, la producción y difusión de espectáculos no es la misma desde
la llegada del festival, que dio una solución a la dificultad de
encontrar alternativas para ver teatro en la ciudad. De todos modos,
como su nombre lo indica, este es un festival “argentino”. Por lo tanto,
el objetivo es doble: acercar al público teatral santafesino un
panorama de algunos de los espectáculos más destacados del circuito
teatral del país y convocar, al mismo tiempo, a los más destacados
creadores de la escena teatral argentina.
Los criterios para la
convocatoria se redefinen cada año en función del panorama de
espectáculos. En otras ediciones, la apuesta fue la comedia, las
temáticas sociales o la revisión de los clásicos desde las visiones
actuales. Esta vez, no hubo una apuesta única que defina toda la
programación, sino una variedad de propuestas diversas: un día dedicado
al unipersonal, otro a la poética generacional y otros destinados a
comedias.
El martes, la apertura estuvo a cargo de La penúltima oportunidad,
con dramaturgia y dirección de Rafael Bruza, producción 2011 de la
Comedia de la Universidad del Litoral: una obra sobre los actos
terribles y sublimes a los que nos conduce el amor. Como todas las
ediciones, también el cierre fue local: se estrenó Una cruz en el mapa,
la producción de la Comedia UNL de este año. De Sandra Franzen y
Patricia Suárez, la obra cuenta la historia de dos costureras en un
pueblo olvidado del pasado en el que las viejas tradiciones permanecen
vigentes e incorruptibles.
Un año antes de la primera edición del
Argentino de Teatro, la UNL creó la Comedia Universitaria de Teatro, a
la que más tarde se sumó la Compañía de Danza. Desde este espacio, todos
los años se convocan directores, tanto de la región como del país, para
realizar sus proyectos teatrales con intérpretes santafesinos. Así, en
cada edición, los elencos se renuevan y, luego de ocho meses de
funciones en la Sala Maggi del Foro Cultural Universitario, los
espectáculos pasan a ser cooperativas independientes.
Estos dos
espectáculos son los representantes de la parte local de las 12
propuestas que integraron el encuentro que celebró al teatro en Santa
Fe. Con 450.000 habitantes, la ciudad cuenta con 18 salas teatrales, que
van desde grandes teatros a la italiana, como el centenario Teatro
Municipal, a salas experimentales como la sala Marechal -del mismo
teatro municipal- o viviendas y negocios reconvertidos en salas.
Históricamente, los teatros más estables son los oficiales –a los que se
suman los espacios de la UNL-, pero en los últimos años también se
abrieron salas independientes como El Taller, La Abadía, LOA Espacio de
Arte o 3068. “En Santa Fe existe un teatro independiente con mayor o
menor grado de riesgo estético y de búsqueda de nuevos lenguajes
teatrales que circula y se representa en los diversos espacios de la
ciudad”, explicó Paulo Ricci, uno de los organizadores del Festival
desde sus inicios.
Del resto del país participaron las propuestas
que el festival consideró más atractivas de aquellas ciudades que son
caja de resonancia cultural y artística. De Buenos Aires llegaron
estéticas vinculadas a subjetividades tan fuertes como disímiles. Lola
Arias presentó Mi vida después, realizada con seis
actores nacidos en la década del setenta y principios del ochenta que
reconstruyen la juventud de sus padres; Osqui Guzmán llegó con El centésimo mono; Rubén Szuchmacher llevó el unipersonal Escandinavia, de Lautaro Vilo; y Diego Lerman estuvo con Nada del amor me produce envidia, el melodrama musical situado en los ’30 escrito por de Santiago Loza.
Desde Córdoba hizo su aparición el grupo La Convención Teatro con Al final de todas las cosas, de Daniela Martín, basada en textos de Sófocles; también Teatro Minúsculo
con sus clásicas piezas teatrales improvisadas, a cargo de Luciano Del
Prato; y el grupo Cirulaxia presentó la excelente obra de clown DeSastres,
con Víctor Acosta, Gastón Mori y Carlos Possentini, dirigida por Elena
Cerrada. Con dirección de Ariel Blasco, se presentó la obra de ciencia
ficción Biónica, de William Prociuk, que llegó desde
Mendoza, sobre una fábrica que puede programar seres humanos; una
posibilidad no tan lejana desde el descubrimiento del genoma humano. Y
más cerca de la capital santafecina, de Rosario estuvo una versión
descarnada y violenta de La tercera parte del mar, de
Alejandro Tantanian, dirigida por el joven director Felipe Haidar y la
actuación del grupo Enjambre P; y el genial clown José Guirado que vive
en un mundo maquinal, con Naturaleza rota.
Todo esto para las más de 6.000 personas que asistieron al festival, sumado a la presentación de los libros Inventario del teatro independiente de Santa Fe, una compilación de Jorge Ricci-también organizador-, y La flecha y la luciérnaga. Itinerarios de un viaje por la obra de Griselda Gambaro, de Alberto Catena. Además de las muestras El legado de un regalo, sobre el archivo profesional del director Osvaldo Neyra, e Inventario del Teatro Independiente Santafesino.
"El
teatro argentino es un teatro desmesurado, en varios sentidos; pero
también, como producto de esa propia desmesura, siempre dispuesto a
sorprendernos y a deslumbrarnos. Por eso vale la pena mostrar aunque sea
una ínfima parte de su incesante producción", opinó Ricci.
De todo el
teatro independiente en la Argentina, esta es una muestra de las
búsquedas constantes de nuevos lenguajes que, vinculados a las
peripecias de hacer arte, termina por encontrar en la dificultad una
gran belleza poética.

http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/teatro/argentino-teatro-santa-fe_0_809319278.html