miércoles, 15 de febrero de 2012

EN CIUDAD SANTA FE DE LA VERA CRUZ: Se inauguró "Santa Fe: Memoria y Decires" en el MMAV

Se trata de la muestra patrimonial con la que el Gobierno de la Ciudad abre la temporada 2012 del Museo Municipal de Artes Visuales. "Esta exposición representa cabalmente a Santa Fe a través de las obras de nuestros destacados artistas", destacó el intendente José Corral en el acto inaugural que se desarrolló en la noche del viernes en el espacio artístico de San Martín 2068.


Este viernes, ante un importante marco de público, se inauguró "Santa Fe: Memoria y Decires", la primera exposición del año del Museo Municipal de Artes Visuales "Sor Josefa Díaz y Clucellas" (MMAV). Se trata de una muestra patrimonial integrada por dibujos, grabados, pinturas, y esculturas; una propuesta compleja por la pluralidad de técnicas, estilos, paletas; por la cantidad de artistas y obras; y por la diversidad de `decires´ que trabajan sobre la memoria de nuestra ciudad.

El acto fue presidido por el intendente José Corral, que estuvo acompañado por el secretario de Cultura, Damián Rodríguez Kees; la subsecretaria de Diversidad y Proyección Cultural, Isabel Molinas; y la curadora de la muestra, Raquel Garigliano. Aprovechando este marco, las autoridades del Municipio reconocieron a los artistas Benito Postogna, Roberto Daniel Romero y Norma Guastavino por las donaciones de obras que efectuaron poco tiempo atrás; a la Asociación Amigos del Museo Municipal de Artes Visuales (AAMMAV) por tarea permanente en pos de la institución; al periodista Roberto Schneider por su generoso y permanente apoyo a la labor del MMAV; y a las empresas Tersuave SA y a Cervecería Santa Fe por sus importantes contribuciones en favor del enriquecimiento cultural en su condición de padrinos del Museo.

Vale destacar que esta exposición, inscripta en un ciclo de exposiciones que el Gobierno de la Ciudad coorganiza con Cervecería Santa Fe, podrá visitarse de forma libre y gratuita hasta el lunes 5 de marzo en el espacio artístico ubicado en San Martín 2068.


Patrimonio de los santafesinos


"Esta exposición representa cabalmente a Santa Fe a través de las obras de nuestros destacados artistas", afirmó Corral al dirigirse a la nutrida audiencia y remarcó: "Es el quinto año consecutivo que abrimos la temporada del MMAV con una muestra patrimonial. Es una nota distintiva de este espacio cultural: el Museo expone su patrimonio, comparte con los vecinos una propuesta de obras de su acervo permitiendo así su difusión y dando cuenta a la ciudadanía del valor y cuidado de las mismas". En esta línea, explicó que en propuestas de esta naturaleza se destaca especialmente "la decisión institucional de seguir profundizando en la historia de las artes visuales en Santa Fe; el interés por la diversidad en los modos de representación, es decir, disciplinas, técnicas, estilos, temáticas, y en las múltiples lecturas que a diario hacemos de la ciudad, con especial hincapié en la mirada sensible de nuestros artistas que nos dan este sentido de la ciudad en diferentes momentos de su historia. También da cuenta del diálogo y la generosidad de instituciones, familias y vecinos que participan de la muestra con el préstamo de obras que, por la autoría y temática, es necesario exponer junto a las patrimoniales".


Rescate


La constante puesta en valor del MMAV fue otro de los puntos sobre los que ahondó el intendente José Corral. En este sentido, destacó los "permanentes trabajos de conservación de salas y depósitos; la reciente instalación del sistema de aire acondicionado central, con control de temperatura y humedad, indispensable para la adecuada conservación de las obras del Patrimonio del Museo, atesoradas en los depósitos; el incremento del patrimonio, a través de Premios Adquisición y donaciones, tanto de obras como de libros para la Biblioteca Especializada `Julio César Botta´; el diseño de una nueva señalética que responde a una necesidad de comunicación y da cuenta de la presencia del MMAV en el medio; el desarrollo de un programa educativo que se fortalece a partir de la participación de historiadores, investigadores, docentes, graduados y alumnos de Arte en las numerosas actividades que organiza el MMAV".


Finalmente, el intendente agradeció "especialmente a Raquel Garigliano, curadora de la muestra; a la Asociación Amigos del Museo; a las instituciones y familias que prestaron obras de sus colecciones públicas y particulares; a los artistas que han donado obra; a quienes colaboran permanentemente en la difusión de la tarea del MMAV; a los padrinos; y a todo el personal del Museo".


Memoria, visiones e idiosincrasia


Cerrando las intervenciones, la Prof. Garigliano explicó que "al analizar la historia del arte de Santa Fe nos encontramos con que casi el 80% de los artistas que han tomado este tema para desarrollar su obra se han referido a una característica esencial de nuestra ciudad: la costeidad. Sin embargo, esta vez preferimos hacer una mirada diferente. El eje se centra en los espacios urbanos y portuarios de nuestra capital". Continuando con sus palabras, la curadora reflexionó en torno al nombre de la muestra: "Memoria, Mnemósine, es una de las diosas originales de la mitología griega; sabe lo que es, lo que fue y lo que vendrá. Esta muestra no tiene un sentido nostálgico sino que apuntamos a que todas las memorias urbanas que recuperamos nos sirvan como instrumento para ialogar con el testimonio de nuestro pasado. Ahora bien, la memoria no tiene únicamente una función instrumental; Mnemósine unida a Zeus es la madre de las Musas. Son sus nueve hijas las que inspiran a nuestros artistas para que con sus `decires´ nos muestren todos estos contenidos de nuestra ciudad que nos van a permitir recuperar nuestro pasado y, al mismo tiempo, entender nuestro presente para proyectarnos hacia el futuro".


La curadora calificó a esta muestra como "compleja" y explicó que esta "característica está dada por una idea directriz que atraviesa el guión curatorial: la Santa Fe de los contrastes. Esta exposición es `contradictoria´, como la vida y la historia misma: en las salas del MMAV, lo antiguo convive con lo moderno; alegrías con tristezas; dramas humanos con felicidades exultantes; impulsos de la modernidad arrasando con la herencia colonial; políticas de construir y políticas de demoler; la jocosidad de las chismosas de un barrio con el silencio atroz de una casa marcada por los militares. Todos estos elementos son parte de nuestra ciudad, de nuestra idiosincrasia".


Luego, Garigliano instó a los santafesinos a "recorrer la muestra, a descubrir estos contrastes y a disfrutar del trascendental aporte de los artistas que apelan a la memoria". Además, destacó la "confianza y el apoyo de las autoridades del Gobierno de la Ciudad y la labor cotidiana del equipo de trabajo de Cultura municipal y del MMAV". Y, finalmente, confió: "Clio, la Musa de la Historia, me ha inspirado para asumir esta vocación y me ha guiado para buscar todas estas `memorias y decires´ para que Leteo no las sumerja en el agua del olvido".


Decires


Las obras que son patrimonio del MMAV corresponden a los artistas Gustavo Cochet, Enrique Estrada Bello, Lausen Freyre Beñatena, Julián N.C. González, Demetrio Iramain, Kazutaka Ishikawa, Roberto López Carnelli, Eduardo Luisi, Oscar Esteban Luna, Luis Macaya, Beatriz Martín de Espino, Matías Molinas, Abel Monasterolo, Carlos Alberto Montalbetti, Juan Manuel Oliva, Ludovico Paganini, Richard Pautasso, Manuela Pintos Texanos, Ana María Pizarro, Clemente Francisco Puccinelli, Raúl Schurjin, José Sedlacek, Juan Shur, Juan Sol, Ricardo Supisiche, Nanzi Vallejo, Agustín Zapata Gollán.


En tanto, las que corresponden a colecciones particulares son trabajos de los artistas Juan Arancio, Mariano Arteaga, Carlos Demiryi, Eduardo Elgotas, Lola Freixas, Manuel Garcilaso, A. González Echenique, Hugo Lazzarini, Raquel Minetti, Zulma Molaro, Abel Monasterolo, Sonia Nicolini, Clemente Francisco Puccinelli, Humberto Salomone, María Teresa Serralunga, Nanzi Vallejo.



http://santafeciudad.gov.ar/noticia/inauguro_santa_memoria_decires_mmav




lunes, 13 de febrero de 2012

HUGO GOLA, Vueltas y ritmos de un poeta santafesino de regreso a su ciudad natal

El retorno de Hugo Gola a su Santa Fe natal, tras las décadas pasadas en México, se corona con Resonancias renuentes, última prueba de una obra lírica concentrada y etérea

Por Jorge Monteleone


| Para LA NACION






Resonancias renuentes

Por Hugo Gola

En Danza

74 páginas

$ 50

B orges, que soñaba con que el infinito se concentrara en un solo punto - acaso inspirado por aquella frase del Hamlet , de Shakespeare, que cierta vez citó: "Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme el rey del espacio infinito"-, imaginó el Aleph, o la moneda Zahir, o el libro de arena, o la incesante memoria de Funes, pero también la poesía de los "urnos", que constaba de una única palabra que podía representar el Todo. ¿Podríamos imaginar los lectores, como un ansioso juego inútil, las palabras clave, los nombres que concentraran las obras de algunos poetas? Octavio Paz es poeta de la "otredad" y Neruda de la "materia" -terrestre, oceánica, pétrea, elemental-; Vallejo inventó "Trilce", Huidobro "Altazor" y Girondo la "masmédula"; el Individuo, el " myself " de Whitman se pluraliza en el "heterónimo" de Pessoa; el spleen es baudelaireano; la "Idea" de Mallarmé se torna "cosa" u "objeto" en Ponge. Nada cuesta imaginar que en la poesía de Hugo Gola (Santa Fe, 1927) reverbere la palabra "vuelta".

El dinamismo de la vuelta es a la vez espacial y temporal: hay una vuelta porque hubo una ida, hay un regreso porque hubo un comienzo, hay una resonancia porque hubo un sonido inicial. Esa lógica poética domina la concepción del poema de Gola y en el vocablo Retomas , título de su libro anterior (publicado en 2008), prevalece la idea del retorno, que era evidente, por ejemplo, en un poema de aquel libro, "Rotación". Se trataba de recuperar, de "retomar"algo que se redescubre en el pasado y que se prolonga en el presente, algo imperceptible salvo para el poema, hallado en la vuelta: a la vez rotación y retorno, en el "más allá de la apariencia".

Cada vuelta es a la vez repetición y metamorfosis. Allí se produce la gran paradoja que la poética de Gola revela y que Resonancias renuentes explora con extremada sutileza: todo comienzo, que puede vivirse como una epifanía, una irrupción, un incremento de lo real, se revela como tal bajo alguna forma de su retorno -ya sea en un recuerdo, en el efectivo regreso, o en un poema que nombre la evocación-: "en cada vuelta/ todo florece de nuevo/ en cada nueva vuelta/ del sol/ todo se construye otra vez".

Pero esta vuelta, este retorno, ya transforma el comienzo y, a menudo, algo de él, o acaso todo, fuga o se pierde; algo, irremediablemente, se resiste a entregarse, a revelar su singular núcleo de sentido para restaurar la permanencia y, finalmente, vencer al tiempo en el ciclo de la vida y de la muerte: "imágenes del retorno/ de la pérdida total/ y del retorno/ del fin y del comienzo/ vida y muerte/ son acaso sólo rostros de una misma realidad?/ fases sucesivas de una permanencia?". Por eso aquello que nombra el poema es la repetición de un hecho que ya ha sido y sin embargo nombra otra vez, como de vuelta a la vida. Resonancia: "apenas un eco/ de un sonido/ anterior/ sin el cual no existiría".

El poema, en efecto, es así resonancia , pero renuente , es decir, dificultosa, trabajosa para ser alcanzada, elusiva y fugaz. De ese comienzo, donde lo real esplende, la palabra elegida para nombrarlo nunca es un acto virginal y genesíaco, sino un trabajo poético, un hacer (la póeisis ), que obra por incesantes rodeos para capturar aquellas filtraciones del sentido, su decantado residuo: "no quisiera/ que arraigue/ una ocurrencia que suele/ repetirse/ la de la belleza/ nacida del milagro/ detrás de la palabra/ elegida/ hay montañas océanos/ de dudas/ la incertidumbre es la constante/ idas y vueltas / desolación sin fondo/ cada término/ que llega hasta el final/ cada sonido aéreo/ que se agrega/ no vienen del milagro/ llegan después/ de infinitas filtraciones". Filtraciones es el título de un volumen de 1996 que Gola repitió para su obra reunida, publicada en 2004. Así sus tres últimos libros acentúan en sus títulos esas nociones centrales de su poética: filtraciones, retomas, resonancias.

Resonancias renuentes consta de dieciocho poemas que no superan las dos páginas cada uno, con esa modalidad característica del último Gola: versos breves, sin puntuación, en los cuales las palabras parecen oscilar entre los blancos, y se dibujan como la figura de un zigzagueo fluyente, o acaso mediante un avance y retroceso en su disposición en la página. Ese ritmo espacial -ya que no hay rimas ni juegos fónicos en la poesía de Gola, y su dicción es austera y como asordinada- conviene a ese tono reflexivo e interrogativo, que a veces cuestiona de inmediato su propia afirmación o la invierte, como si todo aserto literalmente tuviera un contrapunto, un ida y vuelta: "la muerte/ el origen de la vida/ la vida/ el umbral de la muerte?/ ?en el principio/ está su fin/ en su fin está/ su principio'?"

La vuelta a una escena originaria en el poema no es sólo un aspecto conceptual en este libro, sino también conforma un imaginario. Gola evoca "los primeros pobladores de la zona" en la llanura abierta de Santa Fe, la expansión en los espacios vacíos, la ciudad alzada frente al río, los caballos salvajes, los mojones: "no es posible olvidar ese comienzo/ está enredado en las vueltas/ y revueltas de la sangre". Pero esa evocación no tiene el aliento épico y promisorio de los colonos de José Pedroni en Monsieur Jaquín, ni el gesto nostálgico de Jorge Isaías en Crónica gringa -ambos santafesinos-. El espacio de Gola es una relación de fuerzas, un desafío, un llamamiento, y tiene la potencia imaginaria y a la vez abstracta del paisaje de Juan L. Ortiz, una "orilla que se abisma"; o la dimensión fenomenológica de la "zona" o el "lugar" de Juan José Saer. De inmediato ese espacio se vuelve palabra, relato, poema: ese principio, ese comienzo es la ocasión de un regreso material -otra resonancia, aunque no menos conjetural ni renuente-. Su materialidad ("la movediza materia del entorno") se extiende a los poemas donde la naturaleza es la investidura de lo real: el verano ardiente, los vértigos imprevistos de los pájaros, el hilo resistente de la araña, los pedregales atónitos junto a los riachos, los abandonos de la tierra, los cielos desgarrados. "La realidad -repite Gola- la realidad/ una manera de mirar". Esa mirada es invención, imagen cargada de materia y sutilizada en ritmo, forma, poema: la vuelta al origen hace que en la poesía "las mismas cosas pueden ser otras" y el mundo resuene, renacido una y otra vez y, al fin, se vuelva una "imagen quieta/ desbordada de sí", que "perfora el tiempo/ y lo aprisiona".

Este volumen se enriquece con una sección llamada "Voces", precedida por una pintura a color de Hugo Padeletti (que también ilustra la tapa). Incluye una carta sobre el libro del poeta y crítico uruguayo Eduardo Milán, un texto del propio Gola sobre su primer poema y un brillante reportaje de Osvaldo Aguirre al poeta, donde revela claves de su arte. Milán finaliza su texto así: "Si defendiera la obra te diría que es una obra maestra. Pero como no creo ya en eso te digo que es un trobar total". Ese entusiasta circunloquio autoriza a repetir: Resonancias renuentes es la nueva obra maestra de uno de los grandes poetas argentinos.

Donde no reina la voluntad

Hace poco más de un año el poeta Hugo Gola estaba aún radicado en México, pero ya manifestaba su deseo de regresar a su provincia natal, Santa Fe. "Me gustaría volver porque siento que en el país hay una especie de cobijo: la patria para mí es ese cobijo. Fuera de eso, estoy a la intemperie", dijo. Y ahora Hugo Gola está de vuelta en Santa Fe, desde febrero de 2011. En aquella ocasión así nos hablaba sobre la escritura poética: "Escribir genera una situación placentera, no angustiosa. Más bien hay angustia cuando no escribo, porque uno nunca sabe si volverá a escribir. Incluso he pasado muchos meses en los cuales no podía escribir absolutamente nada y, de pronto, todo comenzaba de nuevo. Creo que eso se debe a una característica personal, pero también al hecho de que considero la poesía como algo donde nada puede hacerse con la voluntad. Es un fenómeno que se produce de una manera espontánea, natural, y que a veces es provocada por las cosas más inesperadas: una palabra, un gesto, un rostro...".





domingo, 12 de febrero de 2012

MARTA RODIL, POETA Y ESCRITORA SANTAFESINA SALUDA A LA BANDERA ARGENTINA EN SU BICENTENARIO


Oración canyengue a la bandera

Alta en el cielo

Ofrenda que incluye parte-citas

que florecieron en tu cumpleaños

(27.2.1812 – 27.2.2007)

Dios te salve en las alturas,

señora que cobijas en tu manto la

utopía/

y te apiadas de las almas que

buscan su destino/

en este mapa de maltrechas

ilusiones/.


Tu pupila es azul, enseña que

nos legó Belgrano,/

nacida del costado de su

estrategia y su fervor/

por luchar hasta el confín

para fundar con vos la patria./


Estercita, hay hombres que te han

hecho mal/

y huyes del polvo y el espanto

adonde el viento pueda acariciar

tu seda o tu percal./


Qué te voy a hablar de amor…,

pero sí, lo necesitas,

sirena adormecida sobre

nuestro río de plata/

que despierta con un sol

argentino en su regazo./


Y qué nos vas a decir vos,

tan cerquita de Dios,

tan ajena al ultraje de los años,

sin embargo cada vez que se

hace justicia, se vence al odio,/

se supera el desatino, se cumple

la esperanza/

o se comprueba que la verdad

puede no ser un espejismo,/

cae la rosa que engalana tus

propias ilusiones/

y nos besa, sonriéndose triunfal.


Señora de las tantas décadas

sobre el azul del cielo,/

desde tu signo infinito que

avizora/

esta cruz de congojas y de

esperas,/

perdona los pecados

y líbranos de teñir esta

tierra en sangre hermana./

Tiéndenos siempre la mano

y sálvanos.


c a r t a

el 27 de febrero de

2007 se cumplieron

195 años desde que

Manuel Belgrano creara la

bandera argentina

cuando en diciembre último yo estaba lejos del país

sentí la necesidad de escribirle a nuestra bandera,


¡¡¡¿una oración a la bandera…..?!!!,


a los ojos de la razón jamás se me hubiera ocurrido

pero no pude negarme al mandato,


y a medida que la iba escribiendo

no dejaba de extrañarme

por lo que me dictaba

ese "otro que escribe por mí", como dice Borges.


la mía se trata de una bandera de confección humilde

y no de la suntuosa de ciertas ceremonias,


se trata de la bandera que responde a la utopía personal,

ésa a la que se apunta en la vida

y que uno trata de sostener

-fallidamente en la mayoría de los casos

a causa de nuestra precaria condición humana-.


una bandera hecha también de retazos,

pedacitos o fragmentos

que se nos quedaron grabados

de las letras del tango, de marchas y oraciones, de poesía

o incluso de títulos ajenos y propios.


como por ejemplo ese “tu pupila es azul”

que Bécquer pone en boca del enamorado

que le habla a su amada

y que yo necesité decirle a nuestra bandera,


quizá porque su mirar es celeste,

porque aspira al universo

y porque no deja de ser una única pupila azul

en la escarapela,

que arraiga en nuestro pecho hasta el corazón y más allá

o en el más allá.


me he animado

a alternar el tratamiento que correspondería

al uso del vos, del tú y del usted

en las conjugaciones verbales, tal como sucede

en nuestra realidad de hablantes,


y a jugar, a consagrar,

a sacralizar y desacralizar un símbolo

porque para mí la bandera es la más linda

“pebeta de trenzas” que acaricia el viento,


ésa a la que algunos hombres

(algunos seres humanos) le “han hecho mal”,

parafraseando algunas frases de “Milonguita”,

y no deja de ser una señora, como también Nuestra Señora

y la madre que ilumina y se compadece.


por eso yo la convoco:

“tiéndenos la mano y sálvanos”

(como hace Prevert, con el amor en su caso)

porque ella siempre podrá salvarnos.


en fin, me he puesto a...

y en poesía no...,

pero a veces vale.


a medida que la iba cosiendo y bordando

la iba limpiando de hilvanes, de pelusas y de hilachas,

de cacofonías, redundancias o cositas por el estilo

y para el 27 de febrero la oración estaba terminada.


la noche anterior, el diario

me sorprendió con la noticia de que ese día

se cumplirían los 195 años de su creación.


ya tenía entonces

mi regalo de cumpleaños.


gracias.


Marta Rodil