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martes, 28 de octubre de 2014

Atahualpa Yupanqui, uno de los más grandes compositores y cantores del folclore argentino: nos regala su canción "Preguntitas sobre Dios."
















Preguntitas sobre Dios.



Un día yo pregunté: 
Abuelo, dónde está Dios. 
Mi abuelo se puso triste, 
y nada me respondió.

Mi abuelo murió en los campos, 
sin rezo ni confesión. 
Y lo enterraron los indios, 
flauta de caña y tambor.

Al tiempo yo pregunté: 
¿Padre, qué sabes de Dios? 
Mi padre se puso serio 
y nada me respondió.

Mi padre murió en la mina 
sin doctor ni protección. 
¡Color de sangre minera 
tiene el oro del patrón!

Mi hermano vive en los montes 
y no conoce una flor. 
Sudor, malaria, serpientes, 
la vida del leñador.

Y que nadie le pregunte 
si sabe donde está Dios. 

Por su casa no ha pasado 
tan importante señor.
Yo canto por los caminos, 
y cuando estoy en prisión 
oigo las voces del pueblo 
que canta mejor que yo.

Hay un asunto en la tierra 
más importante que Dios.
Y es que nadie escupa sangre 
pa que otro viva mejor.

¿Que Dios vela por los pobres? 
Tal vez sí, y tal vez no. 
Pero es seguro que almuerza 
en la mesa del patrón.


La huella indeleble y sonora 
de Atahualpa Yupanqui

 La obra de Atahualpa Yupanqui no requiere de presentación alguna. Está implícita en los caminos, navega metafóricamente por la pampa argentina, trova con el gaucho si es que el gaucho no es una invención que decía Macedonio Fernández. Yupanqui es un filósofo del silencio, un trovador solitario, un místico errante que construyó un cancionero ejemplar capaz de sublimar lo nimio.

A su modo Don Ata renovó el folclore para luego abanderar cierta tradición, cierta pureza que parecía estar perdiéndose en los años 70 en el que muchos grupos y cantantes le citan como referente. No fue amigo el habitante de Cerro Colorado de las rupturas drásticas, de las vanguardias sonoras (“la zamba ya no es la zamba / del provinciano cantor…”) y con ello no parecía acordarse de que él mismo fue un renovador. Es muy conocida también esa faceta suya de mostrarse inflexible con quien le versionaba. Eso lo sufrió Alberto Cortez cuando registró sus poemas y canciones y mezcló a Don Ata con Don Antonio Machado.

Pese a esa imagen inflexible de Yupanqui hubo quien supo interpretarle y sentirle como aquella cantante asturiana llamada Maya que grabó un hermoso elepé dedicado al maestro argentino. Maya se adentró en la selva esmeralda de sus canciones con rigor, cuidando el fraseo y ajustándose a unos arreglos sumamente reposados. Por ahí Yupanqui sí se sentía a gusto, cuando no le alteraban su estilo.

La imagen de Yupanqui es la de un cantor hecho a sí mismo que suplió sus carencias educacionales a base de caminar mucho, de buscarse en la cadencia sonora de las palabras y en la riqueza expresiva del folclore argentino. No tuvo esa gran biblioteca de la que sí dispuso Borges pero siempre viajaba con libros aferrándose a los clásicos como los del Siglo de Oro Español. Yupanqui fue a su modo rayo incesante como ese eterno pastor de cabras llamado Miguel Hernández. Y con esa constancia anduvo sin intermitencias, en un eterno exilio, con la fiel guitarra al hombro y sin perder nunca la fe en el hombre de a pie y en el paisaje que enmarca la odisea del caminante.

Escuchando Caminito español viajamos a sus raíces vascas y si nos adentramos en Recuerdos del Portezuelo lo hacemos en un territorio amoroso que siempre se sustentará sobre la máxima del pudor más absoluto. Yupanqui fue hombre de ideales pero no de panfletos. Le cantó al indiecito dormido y dijo que le teníarabia al silencio y miró como nadie a la luna tucumana y como al cineasta sueco Ingmar Bergman le azoraba el silencio de Dios y por ello compuso esa joya siempre vigente llamadaPreguntitas sobre Dios.

No cabe la obra monumental de Yupanqui en unas líneas. Suena bien en la tesitura imperfecta de Andrés Calamaro y hasta llevado al flamenco como demostró el gran cantaor gaditano Chano Lobato o como me demostró la cantaora gaditana Carmen de la Jara cuando presentamos mi libro Yupanqui, coplas del payador perseguido. El porte, la esencia, la huella viajera de Yupanqui están permanentemente con nosotros, nos iluminan permanentemente. Con su poncho y su mate, con su alazán y su misterio Yupanqui sigue floreciendo en sus canciones.

En mayo de 1968 cantó en España. Coincidió con Paco Ibáñez y dibujó su poesía verdadera sobre el muro grisáceo de la dictadura franquista. Aquel cantor traía un equipaje de coplas y bagualas que lanzó al viento en recitales que tenían mucho de litúrgicos. No demasiado lejos en aquel 68 París proclamaba una revolución que se quedó en tentativa frustrada, en sueño irrealizable. Pero Yupanqui siguió cantándole a la vida, siguió indignándose ante la injusticia, abrazado a la intrahistoria, creyendo en el valor de la poesía y en el de aquellos seres sobre los que nadie escribe la historia. Y lo hizo hasta el final de sus días, cuando calló, lejos de la patria querida, el viejo vendedor de yuyos, la vieja chacarera, el viejo tambor vidalero que él hizo universales.

Luis García Gil
Escritor y poeta

http://www.cancioneros.com/ct/69/0/atahualpa-yupanqui

domingo, 15 de julio de 2012

Murió Leda Valladares La poeta, cantora, compositora y musicóloga falleció a los 93 años. Integró un recordado dúo con María Elena Walsh y trabajó incansablemente para rescatar y promover la música folclórica argentina.

13.07.2012


 La poeta, cantora, compositora y musicóloga Leda Valladares murió hoy los 93 años. Valladares padecía mal de Alzheimer y se encontraba recluida en un geriátrico de la Capital Federal. 

Su fallecimiento fue informado a la agencia Télam por su sobrino, Eduardo "Tuco" Valladares, hijo del recordado "Chivo" Valladares.

 La música nació en San Miguel de Tucumán en 1919. Si bien sus comienzos estuvieron ligados al jazz, con la edad 22 años desató su pasión por el folclore.

 Promediando los años 50 viajó a Francia, donde se encontró con María Elena Walsh para integrar el recordado dúo folclórico "Leda y María". 

Una de sus obras cumbre editadas entre los años 1960 y 1974 fue una serie de álbumes testimoniales y documentales, Mapa musical argentino, a cargo del sello Melopea, de Litto Nebbia.

 Valladares tiene en su haber además obras de la talla de Igual rumbo, grito en el cielo (1989), Grito en el cielo II (1990) y la impecable América en Cueros (1992), por la cual fue declarada miembro de honor de la UNESCO.

  Hermoso! Gracias Leda, gracias María Elena!

Alitapc 19 hours ago
 

 yo escuchaba estas cajas en los carros de 

Fuerte Quemado cuando era chica, e iba a pasar
 las vacaciones con mis tías... no escuchaba los 
cantos, pero la caja retumbaba por los cerros...

 cheugii 1 day ago

 hermoso!!! Hnilitze 3 months ago Uploaded by musicaquerida on Feb 16, 2011


 Leda Valladares: Aquella alta exploradora A los 92 años, murió una de las más significativas investigadoras e intérpretes de nuestro folclore del Norte. 


Sus discos con María Elena Walsh. Su acercamiento a los rockeros.

 Leda Valladares 13.07.2012 |

 Por Diego Jemio

Especial para Clarín

 La imagen resulta conmovedora. Ella viajando con un grabadorcito desde Santiago del Estero hasta Ecuador. Pasaba días enteros en los ranchos conversando y cantando con la gente. 

Pensaba que el folclore debía ser anónimo y colectivo. Pensaba también que había que buscarlo en las montañas, en los campos y en los valles. Editado en ocho discos documentales, ese trabajo de recopilación se llamó Mapa Musical Argentino . 

Le llevó 60 años de vida y es, quizá, uno de sus grandes legados que deja Leda Valladares. La poeta, compositora, cantante y recopiladora tucumana murió ayer a los 92 años. 

Desde hace más de una década, padecía el Mal de Alzheimer y vivía en un geriátrico de Capital Federal. Los restos serán enterrados hoy en el panteón de Sadaic en el cementario de la Chacarita.

 Leda Valladares nació el 21 de diciembre de 1919 en una familia de clase media. Hija de Aurora Frías, ama de casa, y de Delfín, escribano, poeta y músico, tuvo una infancia feliz, con veraneos en Maimará (Jujuy). Una noche, durante los carnavales en Cafayate (Salta), escuchó una baguala y se prometió recuperar ese canto olvidado. 

En ese momento, tenía 21 años y era estudiante de filosofía en la Universidad Nacional de Tucumán. Antes, como un juego, había formado el grupo FIJOS (Folclóricos, Intuitivos, Jazzísticos, Originales y Surrealistas), en el que cantaba en inglés por fonética.

 A principios de los ‘50, formó con María Elena Walsh el dúo “Leda y María”. Se instalaron en París, dieron conciertos y grabaron discos. A esos shows iban artistas como Jacques Brel, Pablo Picasso y Charles Chaplin. Al regresar a Argentina, realizaron giras y grabaron varios discos, entre ellos el recordado Canciones del tiempo de María Castaña .

 En los años ‘70, cuando los cruces no eran frecuentes, Leda tendió un puente entre el folclore y el rock. Fue una pieza fundamental de De Ushuaia a La Quiaca de León Gieco. Años después, se encontró con Pedro Aznar, Fito Páez y Gustavo Cerati para recrear canciones de canto con caja.

 La gran mayoría de su trabajo de investigación fue a pulmón, sin ayuda oficial, sosteniéndose con su carrera de “cantante ambulante”. Alguna vez, tuvo una discusión con Ernesto Sabato, que habló de culturas superiores e inferiores. Ella dijo que un Miguel Ángel era tan valioso como una vasija guaraní.

 En plena dictadura, juntó a cientos de chicos con sus maestras en el dique El Cadillal de Tucumán, con el fin de cantar bagualas y vidalas. Alguna vez, le preguntaron qué era el folclore. “Es la sabiduría del pueblo, que implica tradición, que implica al menos un siglo de asentamiento, de acumulación y de tiempo, donde se maduran las esencias”, dijo la mujer, miembro de la UNESCO y colaboradora del documentalista Jorge Prelorán.

También criticaba al folclore actual (“Cosquín es un circo”) y al canto europeo. “En el canto milenario nada está prohibido. Es anterior al esteticismo europeo”. A finales de los ‘90, se retiró a raíz del Mal de Alzheimer que le fue minando la memoria. Justo a ella, que recitaba una copla salteña: 

Si te preguntan por mí/Diles que estoy en la noria/En una cárcel de pena/perdido de la memoria . 

En 2008, murió su hermano, Rolando “Chivo” Valladares, poeta y cantor, autor de más de 120 obras, como la vidala Subo y la zamba Bajo el sauce solo .

 Fanática de las cábalas y de los horóscopos, pensaba que estaba destinada a ser longeva. Alguna vez, le preguntaron sobre la muerte y contestó: “Al final de este camino, me iré de este ciclo del planeta Tierra con la tranquilidad de que siempre, con mis escasos recursos, hice lo que estaba a mi alcance por nuestra música. 

Hasta que llegue ese momento seguiré adelante con o sin mayores auxilios. Pero siempre me las arreglaré para escarbar y sacar alguna canción de algún agujero en la pared o en la tierra”.

 En estos momentos, en algún pueblo de los Valles Calchaquíes, alguien debe estar improvisando una copla con caja. Lo hará con ese llanto arrastrado, con esos falsetes que son un lamento. “El canto de la baguala es el canto llorado”, decía ella. Hoy el llanto es todo nuestro.
  FUENTE: los dos textos son de CLARIN. Uploaded by hljorge on May 31, 2011 Leda Valladares y María Elena Walsh - Argentinas Imagen de http://arindabo.blogspot.com/2011/01/hasta-siempre-maria-elena-walsh.html