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miércoles, 25 de noviembre de 2015

En la ciudad de Santa Fe: Presentación del libro: IMPULSOS VITALES Y OTROS RELATOS, de la escritora local ADELINA ALARCON- Jueves 26 de Noviembre - 19.00 hrs. Centro Balear-



ATENCION !!! SANTAFESINOS 
EN SANTA FE !!!

INVITACION A LA PRESENTACION 
DE SU PRIMER LIBRO:

Mi amiga ADELINA ALARCON DICE:

El momento que nunca me animé a soñar, está llegando.

El jueves 26 de noviembre a las 19.00 , 

en El Centro Balear, Calle 4 de Enero 2478
junto a mi Profe. Maria Clara Gaziano,
y a mis compañeros de LA PUERTA 
VERDE, haré la presentación de mi primer libro:


IMPULSOS VITALES Y OTROS RELATOS. 

Los espero a todos, para compartir este
momento...para que estén como siempre 
han estado: a mi lado. 

Cariños.

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Están invitados a concurrir- 
entrada libre y gratuita.

JOSE PIVIN.


domingo, 23 de septiembre de 2012

LA ESCRITORA IRMA VEROLIN PRESENTA SU LIBRO "El camino de los viajeros " hoy domingo 23/9- 18 hrs. en la XIX Feria del Libro de Santa Fe



Irma Verolín
presenta
 
El camino de los viajeros
 
Primer Premio de Novela Mercosur
 
Coedición Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe y Universidad Nacional del Litoral
 
Domingo 23 de setiembre, 18:00 hs.
Auditorio La Redonda
(Salvador del Carril y Belgrano, Santa Fe)

XIX Feria del Libro de Santa Fe
 





Irma Verolín (Buenos Aires, 1953). Escribe para niños y adultos. Publicó los libros Hay una nena que gira (1988), La fantástica familia Fursatti (1989), La casa del cedro azul (1991), El misterio del loro (1992), El puño del tiempo (1994), Una luz que encandila (2009). Obtuvo, entre otros, los premios Emecé (novela), Fondo Nacional de las Artes (cuentos), Mercosur de Novela, Premio de Cuento “Ciudad El Colorado”. Fue finalista de los premios Fortabat y Planeta Argentina.
 Viene especialmente desde Buenos Aires para este acto.


Carlos O. Antognazzi
Páginas personales:

IRMA VEROLÍN. FRAGMENTOS DE LA NOVELA "EL CAMINO DE LOS VIAJEROS"



Sospecho que es más fácil hablar de la propia vida que de la escritura personal, posiblemente nunca logramos establecer la debida distancia con las palabras escritas como para alcanzar algún grado de rigor. Ya sabemos que cada artista se siente único en lo suyo y pensar la escritura nos obliga a encuadrarnos en algún tipo de tradición literaria. Por un lado amamos pertenecer, pero por otro, aparece una indomable necesidad de diferenciarnos. Entre esas tensiones se ubica el texto y de la transacción posible entre esas dos instancias surge o muere su originalidad. Escribí esta novela “El camino de los viajeros” a mediados de los noventa cuando la perspectiva histórica me permitía -esta vez sí- tomar una distancia con los años de la dictadura militar. La novela transcurre poco después de la guerra de Malvinas.  Intenté narrar la vida cotidiana de un modo sesgado, quise contar desde adentro lo que vivimos y ubicar el relato en  una frontera geográfica fue la simbología más apropiada para hacerlo: vivir en la orilla temiendo caer de este o del otro lado, la frontera de la vida y de la muerte, la frontera política que divide dos países, dos idiomas, la frontera del mundo social y la de la reclusión. Y tantas otras. Para mí fue un gran desafío salirme de escenario natural: el barrio en la ciudad  para componer lo que podría llamar una novela rural,  que impone un cambio en la mirada.  Frente a la tradición ineludible de Horacio Quiroga  se me planteó el dilema de cómo  presentar el paisaje  al contar una historia que transcurre en el monte misionero considerando que  el paisaje funciona como un personaje más. El trabajo de escritura que me facilitó este  tránsito es otra historia que también forma parte de mi vida. En mi caso escritura y vida han ido por carriles paralelos, claro que sufriendo una distorsión a veces bastante tajante. Como mi línea de escritura no está en la del realismo quiroguiano, en cierto sentido no corrí el riesgo de la imitación, digamos que en este caso puedo correr el riesgo de la extravagancia y sabemos que en arte el riesgo es parecido al  ideograma chino que equipara crisis con peligro y oportunidad al mismo tiempo. Sea como fuere, confieso que no me resultó fácil escoger algunos tramos de la novela que funcionaran individualmente de manera tal que al leerlos no se perdiera el sentido de la trama y la información general que otorga leer la novela en forma completa. En fin. Lo de siempre, con las palabras, todos lo sabemos, entramos en un terreno resbaladizo. 
Fragmentos de 
“El camino de los viajeros” - 
Ed. UNL- Santa Fe 2012

Estoy lavando ropa en la piletita. Una araña se enrosca y se desenrosca en su tela, se abre, es temible, la espío mientras el agua fría y escasa va cayendo sobre la tela estrujada, sobre mi piel que se paspará, sobre el pórtland rugoso y gastado de la pileta, sobre el aire que traspasa hasta llegar al agujero de la rejilla y se escurre musicalmente. Lavo la ropa, le quito la suciedad del mundo, del cuerpo, los recuerdos, las formas que mis codos, mis rodillas, mis senos le dejaron, la retuerzo y los infinitos hilos del entramado de algodón forman ángulos, dobleces, ondulaciones, forman una inaguantable desproporción con la naturaleza. Enjuago, enjuago, enjuago, ya nada queda de lo que dejó mi cuerpo sobre la ropa, el agua lava, bautiza de nuevo, el agua estira, estira, llueve sobre mi ropa, el agua se escurre por todas partes y una araña enorme y negra que tiene el tamaño de mi mano abierta, imita en la intemperie del aire los descuartizamientos de esta ropa mojada que estrujo una vez más, mis manos se cierran para retorcerla, mis ojos se achican para acompañar su tamaño. Hago desaparecer la forma de mi cuerpo en mis manos y la araña pendula, arañosa y negra la araña. Mientras tanto se precipitan, suben y bajan los pájaros de alas dientudas por el cielo, y la araña y yo aquí estamos, silenciosas, retorciendo lo que queda de nosotras y el agua cae y se escurre y se precipita hacia un fondo que soy incapaz de imaginar. El agua, los pájaros, la araña, yo. Mi ropa estirada en el aire chorreando agua. Agua. No muy lejos, a orillas del río, otras mujeres con los pies en el agua golpean ropa mojada contra las piedras. Golpean y golpean. Ese golpeteo intenso, perturbador, resuena en la boca de mi estómago.

                                           …………………

A veces pienso que viajábamos no para escapar de esos días chatos ni para vivir en la transitoriedad sino porque sinceramente creíamos que existía el final del camino. O al menos una parte de nosotros conservaba la ilusión de que sobre esta tierra había un lugar que equivalía al Paraíso. Es factible que alguna memoria ancestral nos empujara a emprender ese trayecto hacia la cuenca vacía, hacia ese sitio sin nombre que buscábamos afanosamente cuando mirábamos un mapa. Los puntos rojos de las ciudades no nos llamaban la atención ni nos incitaban a mirar por detrás queriendo averiguar si, en el reverso o más allá del reverso, se replegaba ese final que adivinábamos de una manera confusa. Entonces desplegar el mapa indicaba el principio de la búsqueda de un tesoro. Y las islas perdidas eran un punto infinitesimal, tan liliputiense que nuestros ojos ávidos sólo descubrirían luego de trasladar el esquema del mapa al escenario del mundo. Ese pasaje obligado de descifrar primero un mapa para después constatar su veracidad llevando el cuerpo por el mundo, me retrotrajo en varias ocasiones al pizarrón negro de la escuela secundaria. Las fórmulas algebraicas eran ininteligibles, pero la monja, que se había recibido con honores de profesora de matemáticas en Italia, insistía en su futura aplicación y nos juraba y perjuraba su incuestionable practicidad. Alguna vez nos había dicho que esas equis y esas íes griegas seguidas de tanto número absurdo bastaban para medir el tamaño de una montaña. Me costaba aceptar aquello; en el fondo nunca le creí a la monja, que terminó regresando a Italia porque una carraspera fue seguida por una intensa tos y luego por una neumonía. En el fondo yo pensé que era un castigo por decir tantas mentiras. La misma perplejidad sentía yo cuando, no bien llegábamos a algún sitio, Marcos, sonriente, desplegaba una vez más el ajado mapa y señalaba con su dedo aquel intento de restringir el mundo a la chatura geométrica, a un declive de líneas celestes y ondulantes o a una cantidad de puntos rojos. Repentinamente me acordaba de la monja y la imaginaba en un monasterio tosiendo y tosiendo, penosamente, sin cesar. En el extremo superior derecho, el ajado mapa que Marcos desplegaba y plegaba como las velas de un barco, tenía el dibujo de una veleta. Los cuatro puntos cardinales eran cuatro extremos que nos hundían en la angustia. Hacia dónde ir. ¿Hacia el calor?, ¿hacia el frío?, ¿hacia el océano o la selva? La línea firme que separaba una nación de otra me despertaba temblores. Los guiones que marcaban el final y el principio de una provincia me retrotraían a las conocidas entonaciones y a los chistes del lugar. Jamás podía pensar en un árbol, en un clima o en un paisaje. Tantas veces sentí lo mismo que tuve que aceptar que allí estaba mi sello de la ciudad. Veía sólo construcciones, espacios demarcados, fechas y nombres. Nada que estuviese vivo se adelantaba en mí al contemplar el mapa. Todo era cultura ante mis ojos anticipados, no adivinaba ni siquiera lejanamente a la naturaleza. Así que se me ocurrió especular que tal vez eso me impedía ver el monte como era en realidad: un espacio entregado enteramente a las leyes de lo natural. Quizá la prueba o el desafío mayor había sido tener que entreverarme en ese código inusitado. También —no era nada improbable— mi rechazo al agua explicaba mis incomprensiones. Una vez uno de los hombres que solíamos levantar en la ruta, un buceador submarino, nos aseguró con un tono de voz sentenciosa, que la gente que rehúye el agua es gente que no ama la vida. De más está decir que no volví a dirigirle la palabra en todo el viaje, y sólo lo hice en el momento en que descendió del coche y nada más que para indicarle que cerrara bien la puerta. Si el monte se me presentaba como un garabato se debía a que miraba con ojos de ciudad aquello que exigía un enfoque nuevo. Me hubiera gustado arrancarme los ojos para entrar en el monte, arrancármelos en todos los sentidos de la palabra, lo que no hubiese sido más que un gesto absolutamente literario que hubiera acusado mi profunda ligazón a la cultura, a ese repertorio conocido de saberes que se reiteran una y otra vez con voces y formas. Lo natural, al menos en el monte, tiene más de sorpresa que de repetición y al parecer yo no estaba dispuesta a aceptarlo, por eso insistía en no comprender. Con el tiempo llegué a establecer alguna relación entre los arranques furibundos por viajar y nuestra vida de todos los días. Cuando yo lograba aceptar que me encontraba situada a medio camino entre mi alma y mi cuerpo, sentía el impulso loco de hablar de un viaje. Por lo general trataba de olvidar ese desencaje mío, esa constante necesidad de quitarme el cuerpo de encima recurriendo al vestido oloroso que colaboraba malamente. Por entonces mi única estratagema conocida para sacudirme el alma del cuerpo era viajar. Tenía el total convencimiento de que los viajes me daban esa sensación única de que mi cuerpo y mi alma se separaban. Así lograba ser sólo cuerpo, al menos por un rato.

                                               ……………….

  Los milicos desconocían la relación estrecha que sus pobres personas mantenían con la muerte, con esa misma muerte, la de todo el mundo, la que continuaba unida a mí por el lado izquierdo y me acompañaba dejando que un hilo de aire me confirmara su compañía. Para los milicos, en cambio, la muerte era el resultado de una acción que ellos podían realizar o a la que ellos se enfrentaban. La muerte podía acompañarlos o estar a su lado, era tan sólo un agregado de la vida, podía aparecer o no, y nada cambiaba. La muerte para ellos brotaba de una maniobra del cuerpo, a la que únicamente el cuerpo era capaz de responder. Ellos no creían que a la muerte se la pudiera mirar a los ojos. Es muy probable que, en el fondo, los milicos carecieran de ese don, de ese sentido de la simbolización y que sin duda, en el caso de haberlo poseído, los hubiera acercado a alguna forma de sabiduría o les habría cambiado el rostro para siempre y quitado la postura rígida y la sequedad de la mirada. Tal vez su prolongado, legendario contacto con las armas de fuego contribuyó bastante a que el acto de morir se les hiciera cotidiano, a que se les fuera metiendo adentro de las intenciones, al punto de que se les mezclara en sus quehaceres, tanto y tanto, que ya nunca más pudieran quitársela de las entrañas y de los escondites más escondidos de su cuerpo. Es muy factible que ese contacto repetido con las armas les hubiera pulverizado la capacidad de hacer de la muerte algo semejante a una sombra con la que, acaso, se pudiera conversar. Para ellos ver matar o convertir a las personas en muertos eran acciones simples, tan simples que hasta podía evitarse hablar de ellas. Después ningún resto, ningún vestigio, nada les quedaba, salvo el recuerdo o la memoria de un cuerpo que, al haber pasado por el acto de morir, se convertía en una cosa. De cualquier modo se trataba de una memoria insignificante. Si la vida era un envoltorio de celofán, la muerte era un objeto frágil, frágil o poco consistente o, tal vez, escurridizo como el agua que con todo se mezcla, menos con el aceite. Y la frágil muerte, simple, muy simple y enhebrada hilo por hilo, estaba en la torpeza de cada uno de sus movimientos, de la mañana a la noche. En ese sentido prácticamente nada en común tenían con Marcos. Por el contrario, Marcos sentía que la muerte era lo que era: una presencia que merodeaba a la gente y cada tanto se le escapaba por los ojos. Si en algo se vincularon y se enfrentaron los milicos y Marcos tal vez fuera en la relación que cada uno de ellos tenía con la muerte. Para los milicos la muerte no existía por sí sola, surgía de un acto de necesidad, eso que se desprendía de la gente o de la voluntad del cuerpo de la gente. Para Marcos, en cambio, se trataba de una contrincante casi sagrada. Sagrada y bestial. Por eso cada noche, al acariciarme, la acariciaba y la acariciaba sin descanso, con una lentitud exagerada, hasta volverla translúcida.

                                       …………………

   Inexplicablemente nació en nosotros una verdadera pasión por las películas de Chaplin. Nos desvivíamos por ir una y otra vez a las universidades y a los cineclubs donde las circunstancias y los policías vapuleaban al hombrecito gris, donde todo sucedía demasiado rápido y el cuerpo del hombrecito era flexible e inmaterial. La vida se volvía contundente y precisa, cada acción provocaba una consecuencia que se encadenaba a otra serie de consecuencias enlazando a las personas en una trama disparatada. Así el destino podía ser blanco o negro y en cinco minutos volverse grisáceo. La vida era efectiva en las películas de Chaplin y a la vez era devorada por el tiempo, cada hecho tenía un significado y un peso irrevocable, pero ese hecho no aplastaba ni decidía nada, se diluía en el instante y de esta manera cada instante, pleno y rotundo, era a la vez fugaz.
En las películas de Chaplin no había por ejemplo un monte ni ninguna frontera, en todo caso había frontera y ninguna era más importante que otra. No había un policía sino muchos policías y la ciudad era muchas ciudades. El mundo se veía tan extremadamente intangible y las personas tenían una trascendencia tan opaca que daban ganas de quedarse a vivir allí, de dejarse estar en esas avenidas blancas y hasta de poner la cabeza bajo el cachiporrazo de los policías. El mundo se podía inventar y descomponer con igual intensidad, se lo podía modificar sin que se lo tuviera una que tomar en serio. Ninguna cosa ocupaba un excesivo espacio en las películas de Chaplin y, aunque había máquinas que se olvidaban del cuerpo de la gente o tranvías infernales, todo parecía leve y antojadizo, la muerte no existía en las películas de Chaplin, porque nada duraba demasiado. Y eso ya era una gran ventaja para nosotros.
 
  fuente: FOTO Y TEXTOS DE SUS BLOGS:

viernes, 24 de agosto de 2012

EN RAFAELA: SE PRESENTA EL LIBRO "LAS ESTACIONES" DE CARLOS O.ANTOGNAZZI, VIERNES 24/8- 19,39 HS.



Se presenta el libro
 
Las estaciones
de Carlos O. Antognazzi
 
 
Viernes 24 de agosto, 19:30 hs.
 
Biblioteca Sarmiento
(Güemes 144, Rafaela)
 
Entrada libre y gratuita
Se agradecerá la difusión



 
Carlos O. Antognazzi
Páginas personales:

Las estaciones, libro de Carlos Antognazzi

El viernes 24 de agosto, a las 19:30 horas, el escritor Carlos O. Antognazzi (Santa Fe, 1963) presentará en la sede de la Biblioteca Sarmiento de Rafaela (Güemes 144) su nuevo libro, Las estaciones. La entrada es libre y gratuita.
El libro, editado por Ediciones Tauro, cuenta con 48 poemas y un texto de contratapa del poeta Roberto D. Malatesta.
Anteriormente el libro fue presentado en junio en la Feria del Libro de Gaiman (Chubut) y en la Feria del Libro de Paraná (Entre Ríos), y en julio en la ciudad de Santa Fe.

LAS ESTACIONES

En la contratapa del libro Malatesta sostiene: "Al inicio del poemario vemos una cita de Virgilio que evoca las antiguas preocupaciones del hombre en cuanto al suceder de las estaciones, marcadas principalmente por sus necesidades básicas como lo son el cultivo y el comercio por mar, pero en este libro Carlos O. Antognazzi no tiene otras preocupaciones que la del hombre de ciudad, en este caso una pequeña ciudad, cuyo ser convive con el medio y hace del frío o el calor una forma, ya no de leer el clima, sino de leer el alma de ese hombre, su mujer, su hija, y de esta manera conocerse a sí mismo y a los suyos".

"Decimos que desde esta perspectiva la «lectura del clima» no es otra cosa que la lectura del alma humana sensible a los acontecimientos de la atmósfera, como si esta, y el lector convocado a la misma creencia, constituyese su parte inseparable. De esta forma traslada toda esa preocupación pastoril de Virgilio a nuestros centros urbanos, alejándose de todo pragmatismo, ahondando en un intimismo que nos involucra".

"Sabe que «en ese puro devenir pasamos como el río», y en este pasar nos aproximamos a las plantas y a las nubes. En esta aceptación serena de la naturaleza no hay queja, el ojo capta los acontecimientos de la luz como una gesta del tiempo".

"Bien podría decirse que a la poesía de hoy ha dejado de importarle «las estaciones»; Antognazzi desestima este punto de vista, él cree en la primavera como cree en el invierno, puntos referenciales de un hombre que se resiste a la masificación y el aislamiento que una sociedad con su tecnología propone. Siendo así, a contrapelo de esta maquinaria avasallante, nos dice que sentir frío o sentir calor son necesidades primordiales, y no se avergüenza de ello".


EL AUTOR

Antognazzi publicó los libros Historias de hombres solos (cuentos, 1983), Punto muerto (cuentos, 1987), Ciudad (novela, 1988), El décimo círculo (cuentos, 1991), Llanura azul (novela, 1992), Narradores santafesinos (ensayo, 1994), Apuntes de literatura (ensayos y entrevistas, 1995), Cinco historias (nouvelles, 1996), Mare nostrum (cuentos, 1997), Zig zag (cuentos, 1997), Road movie (cuentos, 1998), Inside (poesías, 1998), Al sol (cuentos, 2002), Arte mayor (poesías, 2003), Los puertos grises (novela, 2003), Riverrun (poesías, 2005), Señas mortales (novela, Castalia, Madrid, 2005), Triplex (nouvelles, UNL, 2008), Ahab (poesías, 2009), Interludio (cuentos, 2010), Leve aire (poesías, haikus, UNL, 2010), Las estaciones (poesías, 2012).

Obtuvo los primeros premios "Diego Oxley" 1984, "Mateo Booz" 1985, "Nacional de cuento" 1986, nacional de cuento inédito "Más Allá" 1987, "Anual de novela" 1987, "Trayectoria destacada" 1988, provincial "Alcides Greca" 1992, internacional "Felisberto Hernández" 1993, "Los destacados" 1994, "Santo Tomás de Aquino" 1997, nacional "Juana Manuela Gorriti" 1997, "Instituto Argentino de la Excelencia, IADE" 1997, nacional "Olegario Víctor Andrade" 2000, provincial "Mutual de los integrantes del Poder Judicial de Santa Fe" 2001, ASDE-Lux 2002, "Instituto Argentino de la Excelencia, IADE" 2003, XII Premio "Ciudad de Huelva" (España, 2003), VII Premio "Tiflos" novela (España, 2004), premio SATO 2005 (Rotary Club), provincial "Alcides Greca" 2007, interprovincial "José Rafael López Rosas" 2009.
En 2004 fue declarado "Santafesino destacado" por el Honorable Concejo Municipal de la ciudad de Santa Fe.

Es coordinador de talleres literarios en Santo Tomé y en la librería Mauro Yardin (Santa Fe). Artículos suyos se editan en el portal de "Mundo Cultural Hispano". Dicta seminarios y talleres literarios en distintas localidades.


viernes, 10 de agosto de 2012

EN ROSARIO: SE PRESENTARA EL NUEVO LIBRO DE LA POETA JORGELINA PALADINI , " De 1.000 amores"- 27/08/12- 19.30 HS. CENTRO CULTURAL BERNARDINO RIVADAVIA

Amigos 

El lunes 27de agosto a las 19.30 presento mi libro "De 1000 amores" en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia.
Los espero. 
Un abrazo grande. 
 Jorgelina 



PRESENTA EL
POETA MARCOS SILBER

 PARTICIPAN:

FLORENCIA LO CELSO
TONA TALETTI
ANA RUSSO
PATRICIO RAFFO
IRIS SANTARELLI

 INVITA: 
 EDITORIAL LABORDE LIBROS


Centro Cultural 
Bernardino Rivadavia.
SAN JUAN Y SAN MARTIN
ROSARIO

nota del Editor de este Blog:

ATENCION POETAS,MEDICOS,
ESCRITORES,  ABOGADOS, 
CONTADORES,

PSICOLOGOS E HISTORIADORES, 
PLOMEROS, COCINERAS, 
VENDEDORAS, CARPINTEROS
INTELECTUALES, OBREROS....

TENDEROS, ALUMNOS, 
ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS, 
ETC.ETC.ETC.

ESTAN TODOS INVITADOS A UNA
 "GRAN VELADA POETICA".

EN LA CIUDAD DE ROSARIO!!!

CON LA PRESENCIA DE POETAS 
Y ESCRITORES ROSARINOS 
Y DE OTRAS CIUDADES
QUE VENDRAN A HOMENAJEAR  
ESTE LIBRO DE LA POETA 
JORGELINA PALADINI.

ES UNA CITA DE HONOR !!!!


Lic. Jose Pivín
(rosarino de nacimiento,
 santafesino desde los 4 años)




ALGUNAS POESIAS DE
JORGELINA PALADINI

OLORES SAGRADOS


De cada rincón de mi casa
escapa
el perfume suave del jazmín
merodea
entre maderas talladas
por manos amadas
impregna mármoles
- viajeros de un tiempo desconocido -
penetra viejos arcones
y en el recodo de la escalera
me espera
para que reconozca
una vez más
los olores sagrados
de mi casa.



MARTINA

Animal trashumante
mendigo de alimentos
y ternuras.

Centinela implacable.

Mirar de cervatillo
en súplica constante
desafiante
a la orden y al rigor.

Perra mía y ajena.

No conoce tu indiferencia
la distancia
ni el tiempo sabe
de tu olvido.


UN SOLO RECUERDO

Volvió con la mirada ardiente, los labios llenos de besos y cansancio 
en los brazos de tanto abrazar.
Volvió con gusto a él en la lengua y en todo su cuerpo y entonces 
supo que esa noche perdió todos sus recuerdos.


OTRA COMPAÑERA

El hombre
la acaricia
la aprisiona
entre la humedad
de los labios
la muerde suavemente
la mira
con mirada cómplice
de viejos amigos.

En el cuenco perfumado
de dulzores
imágenes breves
se desvanecen
en el humo
tibio
espeso
atrapante.

Mientras
la pipa se acomoda
complacida
en el hueco cálido
de su mano.


MIEDO

le temo al indecente
júbilo del trébol
que crecerá
sobre mi tumba.
Ruben Echagüe


No me asusta la muerte
que acecha agazapada
tampoco las cosas que
por omnipotencia
o pereza
quedaron inconclusas
ni las lágrimas
y el dolor
de los que me amaron
- el tiempo cura las heridas -
Sólo me aterra pensar
en la palabra que no dije
en la caricia
que retuve en mi mano
y en las garras solapadas
indiferentes
del olvido.



*Jorgelina Paladini es rosarina, docente, poeta y narradora. Fue presidenta de la Asociación Cultural A.D.O.P. y directora de su revista, Protagonistas. Perteneció al staff de la Asociación Poesía de Rosario, coordinó el área de letras del Centro Cultural Lavardén y fue delegada en Rosario del Fondo Nacional de las Artes durante el período 2002-2007.Participó en mesas de lectura, en la coordinación de ciclos de poesía y como jurado en concursos literarios. Parte de su obra se encuentra publicada en antologías, periódicos y revistas. Publicó en poesía: Un poco de magia (1995) Primer premio y edición Fundación Argentina de Planeamiento (Bs.As.); Límites del Tiempo (1999) Laborde Editor; Luces y sombras (2000) Ed. Poesía de Rosario; El gesto final (2004) Laborde Editor; Habitando insomnios (2004) Laborde Editor; El último refugio de la sombra (2009) Ed. del Abasto.
 
 
 
http://www.severinlopezseverin.com.ar /blog/?p=1106

viernes, 16 de marzo de 2012

La ASOCIACIÓN SANTAFESINA DE ESCRITORES presentará el poemario "AZUL DE OTOÑO" de Zunilda Gaite , el 21 de Marzo a las 20 hs.

I n v i t a c i o n


La ASOCIACIÓN SANTAFESINA DE ESCRITORES iniciará sus actividades del presente año auspiciando la presentación del poemario AZUL DE OTOÑO de Zunilda Gaite, quien le/s invita especialmente a esta celebración.


Participarán en la misma las profesoras Liana Friedrich y Belkys Larcher. Se realizará en el Club del Orden de Santa Fe, sito en San Martín 1 936 de esta ciudad, el 21 de marzo del cte. a las 20. Iniciará esta actividad la escritora Elda Sotti, integrante de la Comisión Directiva de la institución mencionada.


Colaborará con la proyección de un power point el diagramador del libro: Ludovico Pieroni Gaite. A continuación, se escuchará un recital a cargo del grupo vocal “LO QUE SOMOS” integrado por María Inés Iacometti, Gustavo Juárez, Carlos Alarcón y Leandro Cuttela.


En la oportunidad, se expondrán las ilustraciones del libro, compaginadas con dibujos del arquitecto Arnoldo Gaite. Cerrará esta celebración la profesora y escritora Nora Didier, presidenta de la A.S.D.E. El encuentro finalizará con un brindis. Cabe destacar que esta actividad contará con el invalorable apoyo de la Fundación Bica.


La entrada será libre y gratuita.

Espera y aprecia su/s valiosa/s presencia/s la:

.

Comisión Directiva de la A.S.D.E.

Nora Didier. --- Zunilda Gaite.

Presidente. ---------- Secretaria General.



jueves, 15 de marzo de 2012

Editorial PALABRAVA PRESENTARA LIBROS DE LA POETA PATRICIA SEVERIN- VIERNES 16/3 EN CIUDAD DE SANTA FE

Graciela Prieto + Patricia Severin + Alicia Baberis:
Tenemos el gusto de invitarlo a la presentación de la

Editorial PALABRAVA

con la edición de los libros de

Patricia Severín

EL UNIVERSO DE LA MENTIRA y POEMAS CON BICHOS

Habrá un brindis al finalizar el evento
Viernes 16 de marzo
Lugar: Foro Universitario.
Calle 9 de julio 2150. Santa Fe
Hora: 20

Los esperamos y se agradece difusión

viernes, 2 de septiembre de 2011

Presentacion de 5 'cuadernos' literarios" Hoy viernes 2 de Septiembre en SANTA FE, en el Centro Balear



El 2 de septiembre de 2011 – 20 hs. - en el

Centro Balear – Santa Fe

(Calle 4 de Enero 2478)



estaremos presentando cinco cuadernos
más de la colección de LuzAzuL:
CUADERNOS Y PALABRAS, colección
que se realiza en forma cooperativa,
autogestionada por los autores.




En esto ocasión serán las siguientes
obras y autores:



Nº 12 – “Algo de mi” de Mirta Gaziano


Nº 13 - "Entre claves oxidadas y destiempos" de León Komorovski


Nº 14 – “Mujer que escribe” de María Beatriz Bolsi de Pino


Nº 15 – “De albores y relojes” de Mónica Laurencena Berraz


Nº 16 – “Como un canto…” de Horacio Rossi




Acompañará, esta presentación, el
cantante y compositor cubano
CLODOALDO PARADA.
(Reconocido
por el gobierno de Cuba como uno de
los fundadores de la “Trova” cubana).



Conduce: Jorge Majull


Agradeceremos la presencia de Uds.,
compartiendo la palabra poética y la música.



LuzAzuL y los autores








martes, 28 de junio de 2011

El joven poeta santafesino L. Pablo Casals presentará su libro "La eterna orfandad" el Jueves 7 de Julio en la ciudad de Santa Fe


Estimados amigos,
tenemos el agrado de invitarlos a la primera presentación del año, de nuestro fondo editorial y cooperativo
Los juegos del Temps, concerniente al séptimo libro de la colección Abril del 91:



"La eterna orfandad"

de L. Pablo Casals.


Dicho evento se llevará a cabo el
día jueves 7 de julio a las 20.30hs
en uno de los lugares
más imponentes de nuestra ciudad,

"LA REDONDA"

ubicada en Salvador del Carril y Belgrano.


Desde ya los esperamos y agradecemos su difusión.