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lunes, 14 de febrero de 2011

LA PAZ: el más preciado bien de los hombres, los estados, las sociedades, en el Pensamiento de Grandes personalidades , algunos anónimos , etc.


Paz



Consérvate primero tú mismo en paz y luego podrás llevar la paz a los otros
. Thomas de Kempis



Cuando el poder del amor sea más grande que el amor al poder, el mundo conocerá la paz. Jimi Hendrix




De la paz del corazón brotan, espontáneamente, pequeñas y alegrías, felicidades inesperadas. Hermano Roger, Carta de Rusia, 1989




El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas. Proverbio hindú




El desarrollo es un nuevo nombre de la paz. Paulo VI



El mantenimiento de la paz comienza con la autosatisfacción de cada individuo. Dalai Lama




El Niño del pesebre es la señal de paz y liberación para quien sufre a causa de la guerra, la opresión, la pobreza o el pecado. SS. Juan Pablo II



El amor será fermento de paz, cuando la gente sienta las necesidades de los demás como propias y comparta con ellos lo que posee, empezando por los valores del espíritu. SS. Juan Pablo II





El respeto al derecho ajeno es la paz. Benito Juárez





En aquel Niño envuelto en pañales y acostado en el pesebre, es Dios que viene a visitarnos para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Su Santidad Juan Pablo II





En las cumbres se halla la paz. Johann Wolfgang von Goethe



El primero de los bienes, después de la salud, es la paz interior. François de La Rochefoucauld, Duque de Rochefoucauld





Es todavía más urgente proclamar, con voz decidida, que sólo la paz es el camino para construir una sociedad más justa y solidaria. SS. Juan Pablo II




Escucha, ve y calla si quieres vivir en paz. Lucio Anneo Séneca




Estar en paz consigo mismo es el medio más seguro de comenzar a estarlo con los demás. Fray Luís de León




Hay algo tan necesario como el pan de cada día y es la paz de cada día, la paz sin la cual el pan es amargo. Amado Nervo




Hombre de gran paz, hombre de mucha vida. Baltasar Gracián



¡Hombres y mujeres del tercer milenio! Dejadme que os repita: ¡abrid el corazón a Cristo crucificado y resucitado, que viene ofreciendo la paz! Donde entra Cristo resucitado, con Él entra la verdadera paz. SS. Juan Pablo II




La paz consiste, en gran parte, en el hecho de desearla con toda el alma. Erasmo de Rótterdam





La paz del alma es la mayor riqueza. Ramón de Campoamor




La paz comienza en el interior de los corazones. Pablo VI





La paz constituye un bien tal, que no cabe desear oro más preciado ni poseer otro más útil. San Agustín de Hipona





La paz en el mundo finalmente dependerá de nuestra capacidad para la amistad
y de la voluntad para usarla. Berta Conde




La paz es uno de los bienes más preciosos para las personas, para los pueblos y para los Estados. SS. Juan Pablo II




La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad. Su Santidad Juan Pablo II





La paz hace riqueza; la riqueza, soberbia; la soberbia trae la guerra; la guerra la miseria; la miseria, la humildad; y la humildad hace de nuevo la paz. Geller von Keysersberg





La paz no es la ausencia de conflicto, sino la presencia de alternativas creativas que nos ayuden a solucionar el conflicto. Dorothy Thompson




La paz reside en el corazón de quien la practica. Autor desconocido




La paz, se realiza respetando el orden internacional y el derecho internacional, que deben ser las prioridades de todos aquellos que tienen a su cargo el destino de las Naciones. SS. Juan Pablo II





La verdadera reconciliación entre hombres enfrentados y enemistados solo es posible, si se dejan reconciliar al mismo tiempo con Dios. SS. Juan Pablo II




La auténtica religión no apoya el terrorismo y la violencia, sino que busca promover de toda forma posible la unidad y la paz de la familia humana. SS. Juan Pablo II




Mientras no haya una distribución equitativa de la riqueza, no habrá paz. Elena Ochoa




Nada puede traerte la paz, sino tú mismo. Ralph Waldo Emerson



Nada que no seas tú mismo puede darte paz. Ralph Waldo Emerson





No habrá paz en la tierra mientras perduren las opresiones de los pueblos, las injusticias y los desequilibrios económicos que todavía existen. SS. Juan Pablo II




No hay caminos para la paz; la paz es el camino
. Mohandas Karamchand Gandhi





No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón. SS. Juan Pablo II



No puede haber auténtica paz sin respeto de la vida, especialmente si es inocente e indefensa, como es la de los niños que todavía no han nacido. Juan Pablo II





O caminamos todos juntos hacia la paz o nunca la encontraremos. Benjamin Franklin





Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad. SS. Juan Pablo II





Que tu pensamiento no rebase el tiempo presente; he aquí el secreto de la paz. Omar Khayyam



Sea rey o aldeano, quien encuentra la paz en su hogar es, de todos los hombres, el más feliz. Johann Wolfang von Goethe




Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada nos servirá buscarla fuera. François de La Rochefoucauld, Duque de Rochefoucauld




Si no tenemos paz en la mente, la comodidad exterior no hará más por nosotros que una zapatilla de oro en un pie con gota. John Bunyan




Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón. Proverbio Chino




Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor. Antoine de Saint Exupery




Se siembra la paz desde la niñez, programando en el corazón las opciones que aseguran el respeto, la comprensión, la solidaridad, la justicia, la fraternidad, el perdón. J. Dagorne





Solamente puedes tener paz si tú la proporcionas. Marie Von Ebner-Eschenbach


Todos ansiamos la paz, pero no todos coincidimos en la manera de alcanzarla. Alicia Beatriz Angélica Araujo




Todos los días podemos tener la paz de Dios si dejamos de agitarnos por lo que podría ser, o lo que pudo haber sido, y nos concentramos en lo que es. Jean-Pierre de Caussade



Una onza de paz vale más que una libra de victoria. San Roberto Belarmino




fuente: http://www.pensamientos.org/pensamientospaz.htm



miércoles, 18 de agosto de 2010

Visita a La Paz

FILOSOFIA Y MATES DE COCA

por TOMAS ABRAHAM

Me han invitado a dar unas conferencias sobre filosofía y arte en La Paz, Bolivia. Estoy a 3.649 metros de altura con mi pastilla de sorochi y un par de mates de coca. Mis anfitriones son el Instituto Goethe y el filósofo y gestor cultural Jorge Luna, con los auspicios de la Universidad Nacional San Andrés. En un par de horas debo ir a un almuerzo en donde conoceré a los dueños de casa, y tendré la tarea, imagino, de presentar a mi país. Soy un pésimo contertulio para las conversaciones culturales, y prefiero la política –otro tema delicado– ya que me enfurece introducirme en esos ítems en los que hay que hablar de ballet, filosofía y marionetas.

Hay algo en los protocolos que me da claustrofobia. Y como en los eventos culturales el noventa por ciento es bombonería de fundación o política de pizzería, me arrebatan una especie de alucinaciones que me hacen perder la medida de la realidad. Miro el reloj todo el tiempo y la puerta de salida.

Comeré poco, porque es el mediodía y trato de seguir ligero. Aquí se respira cortito. Es mi primer día y me doy cuenta que parado y sin moverme tengo la misma pulsación que luego de una corrida de cien metros en la pampa… húmeda, muy húmeda. El hecho de haber pasado de setenta grados de humedad a veinte nos seca por dentro, todo lo nasal y bucal se agrieta.

Por lo demás, la felicidad es completa. Estoy frente a un cerro cubierto de ladrillos de distinto nivel, en el que no veo calle alguna, ni sendero, ni transportes, tal es la densidad del conglomerado habitacional. De acuerdo con lo que se presenta, está mejor armado y más sólido que las barriadas de otros lugares de América latina. Es como un suburbio en altos. No puedo decir mucho ya que llegué anoche, domingo 1º de agosto, y hoy lunes ya tengo en mi acerbo unas cuantas horas de televisión boliviana.

Mi primera impresión es la de un caos permanente con sus idas y vueltas. Potosí está alzada y las rutas bloqueadas. Los puestistas de Oruro avanzan sobre la ciudad al grito de “Evo ladrón” porque les quieren cobrar impuestos y reglamentarlos por una nueva ley de aduanas. Se dice que no se puede luchar contra la corrupción en la policía porque se quedarían sin policía.

La tele nos brinda lo que se llama sincretismo. La pantalla presenta la cultura indígena en los bailes y en este mes de la Pachamama. Hay talk shows en donde las parejas se agarran a las trompadas, publicidades de choco-like y un empate entre Bolívar y los Tigres. Por lo general, en los magazines y en el noticioso, los conductores pertenecen a la raza blanca que conforma el 15% de la población. Los quechuas son 30%, mestizos 30%, aymarás 25% –agradezco los datos suministrados por la página de información general sobre Bolivia que me entregaron los responsables culturales del Goethe–, con lo que la distribución étnica es más o menos pareja, y una mezcla de modernidad y arcaísmo previsible.

Supongo entonces que deberé presentar a mi país en el almuerzo. No sé qué me dirán los directores del Goethe sobre Evo y la Bolivia de hoy; por si acaso, si veo que no vale la pena abundar con mis preguntas, hablaremos un poco sobre la Argentina.

Digamos que me preguntan: ¿cómo está la Argentina?; responderé: creciendo al ritmo de las exportaciones de materia prima, en especial la soja. Una expansión del mercado interno con una alta tasa de inflación entre el 20 y el 25%. Estímulo al mercado interno y aumento del gasto social. Una desocupación en el orden del 10%, que es la mitad de la que heredó este gobierno. No hablaré de mercado precario, porque es un almuerzo, y desde Kant se sabe que las tertulias con comida no deben ser indigestas, por eso prefiero comer solo, como los perros. De Clarín y el precio de las garrafas de gas no diré ni mu.

¿Qué más puedo decir? ¿Me preguntarán por Maradona?

Los chinos invirtieron en Bolivia cien millones de dólares en unas minas de oro, pero no sé si es una noticia actual ya que esta información la tengo de unas revistas del avión, las líneas aéreas bolivianas, que según el asiento, pasé por más de uno en busca de comodidad, databan de 2008. Fue extraña la escala en Cochabamba. Por esa especie de inquietud paranoica que tengo por estructura genética, le pregunté a la azafata si Cochabamba estaba a una altura semejante a La Paz. Debía bajar, ir a migraciones, sellar los papelitos, y embocar por otra puerta para volver al avión, todo en veinte minutos y sin buses. Quería saber a qué altura estábamos porque si salía corriendo, como siempre hago, y me quedo sin aire, asfixiado en la pista, desvanecido bajo las turbinas del… bueno, no soy tan dramático; cuando me vienen pensamientos así, recito mi mantra unas diez veces, y me calmo.

Pero fue muy curioso ir de un lado para otro por la pista del aeropuerto sin orientación ni guías, entrar por una puerta y equivocarse en la otra, preguntarle a uno miembro de la policía militar de un metro cincuenta y tres centímetros en dónde quedaba migraciones y ser parte de una interminable cola contenida por un señor gordo a los gritos.

En una sociedad con gente de baja estatura, estimo que la gordura compensa la falta de autoridad que debe transmitir un uniformado. Finalmente llegamos al avión preguntando igual que en una parada de colectivos, en medio de la pista, cuál de los planeadores iba a La Paz.

Llegamos en perfecto estado y puntualidad. A la noche comí más de lo que debía. Amigos que habían estado me recomendaron llegar livianito y no como ellos que entraron a la Paz como el mariscal Sucre, y se comieron y tomaron todo. Dos días de vómito. Yo nada, sólo coca-cola, ingesto de doble uso ya que compensa la falta de alcohol y proteínas.

Decía que en la cena, una truchilla del lago Titicaca con verduras y ensalada, me la tragué como una foca. A la noche no dormí casi nada, me palpitaban la cabeza y los ojos, y daba vueltas en la cama sin dormirme. Ni con el sorochi –aclaro que es la pastilla para el apunamiento– me relajaba.

Hoy martes he vuelto del almuerzo. La anfitriona y directora del Goethe es alemana, hablamos sólo de Alemania. No tocamos en el parco almuerzo tema alguno relativo a Bolivia o Argentina.

Ahora termino la nota este miércoles tras haber caminado como una tortuga por un par de ferias y asistido a dos noches de estas jornadas dedicadas a la filosofía, al arte, y al pensamiento de Gilles Deleuze. He tenido la suerte de escuchar a un hombre lúcido, franco, singular, el cineasta boliviano Marcos Loayza. Valió la pena cruzar el Altiplano, tener menos oxígeno y no tomar ni café ni bebidas alcohólicas, para encontrase con un espíritu libre que ahora, además, es el director de la Cinemateca de Bolivia. Hoy a la tarde me pasará unos DVD con sus películas. Ayer escuchaba por la televisión a Evo Morales en San Juan y veía que el cartel decía “Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia”. Me quedan dos días todavía para tratar de comprender si esta pluralidad es agrietada, conflictiva, con permanentes amenazas de escisión, o una posibilidad de crear un Estado vigoroso para una gran nación.


07.08.2010 Fuente: Perfil.com
via NOTIFE